El guiñol americano. Por Vicky Bautista Vidal

 

El guiñol americano
El guiñol americano

«Molesta, sin embargo, la mala calidad de la jugada, de este guiñol americano, lo que indica el poco respeto de los organizadores por el público»

Si yo fuera “cara cartón” ¡Perdón!, Biden, también intentaría cargarme a la mosca cojonera: “pelo amarillo” … ¡Perdón!, Trump, con sus mismas armas.
La invasión del congreso por una serie de excursionistas vestidos algunos de payaso, llenos de tatuajes de símbolos comunistas -no cayeron en el detalle, pero eso es lo de menos- es una jugada, no maestra, pero si efectiva.
Debido a esa manía que tenemos todos de creernos cualquier cuento chino, la característica se vuelve contra el mundo entero y es la mejor herramienta para la manipulación.
Todo psicópata tiene un punto débil: suponerse un genio. Cosificar gente y elevarse sobre los demás convencido cada vez más de que estos son idiotas. La maniobra, donde Trump ha sido el primer sorprendido: burda maniobra, parece el plan de un psicópata con pocas luces, aunque debido a la multitud de mediocres a sueldo en todo el mundo, la obrita de teatro con poco presupuesto y ninguna calidad en el guion ha conseguido lo que se buscaba, dejar cao a la mosca cojonera Trump que probablemente estaba haciendo más pupa de la que se esperaba en el avispero.
Molesta, sin embargo, la mala calidad de la jugada lo que indica el poco respeto de los organizadores por el público. Dicen que hubo cuatro muertos, alguna muerte tenía que haber, pero parece más un asesinato para que parezca que, debido a la tranquilidad y casi buenas maneras de los invasores, que una autentica defensa después de que los mismos policías retiraran barreras y la “multitud” llegase sin problemas al lugar supuestamente más protegido de los estados unidos.
La cutre-maniobra ha salido redonda, de momento; Joe Biden no tuvo que esperar ni un día más para situar su pompete acartonado en el trono presidencial. Una mala película según mi opinión, pero con el resultado que esperaban sus productores.
Pero ¿pasa algo si alguno que otro nos sentimos con mal sabor de boca? Es duro que se carcajeen de ti en tu cara. Aunque nosotros, los españoles, ya vamos acostumbrándonos debido a que disponemos de sujetos políticos que cada día, nos fustigan desde los medios con las mas infames mentiras, estulticias absurdas y manipulaciones de libro. ¿Cómo no nos vamos a creer cualquier cosa como verdad? ¿Es que alguien nos dice alguna vez una verdad?
Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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