Conversaciones en el andamio: El pino milenario del Señor Satur. Por Francisco Gómez Valencia

 

conversaciones en el andamio: el pino de Satur
Conversaciones en el andamio: el pino de Satur

“Se van los amigos, se van los recuerdos y cuando digan se irá hasta el pino que nos daba la sombra sin rechistar ni un solo día”

Entre edificio y edificio destacan como titanes entre el frio ladrillo y las blancas barandillas de los pequeños balcones los plataneros, algún níspero y hasta varias palmeras, aunque lo que realmente predomina y caracteriza al barrio son sus grandes y lustrosos pinos llenos de vida, color y pajarracos exóticos tipo cotorras verdes llegados desde vete a saber dónde, usurpadores del espacio vital de las discretas palomas y los pánfilos y cada vez más escasos gorriones…

Pues bien, en el ala este de la casa predomina un gigantesco platanero que desde tiempos de Carolo decidió llevar a cabo una política expansionista en claro detrimento del pino milenario feo y escuchimizado que hacía de puente entre la entrada del portal y la peluquería de Satur, el barbero predilecto de la fauna local. En tiempos de Carmena ya avisamos que el pino milenario se estaba torciendo como el que falto de atención decide ir por el camino más corto al éxito, siendo consciente de que ese camino no le traería más que problemas al ser absolutamente inaceptable.

Como todos los malos del cine siempre disponen de un cierto aprecio por parte del personal ya que en el fondo a quien no le gusta a veces ser el malote de la película, si además desde el Ayuntamiento carmenita se le dio la razón como ejemplo de supervivencia.

En fin a cada cerdo le llega su San Martín y a cada pino milenario, su nevada histórica…

-¿Sr. Satur que tal le va?

-¿Qué, a pelarte?

-¡No que va! Solo a saludarlo y a preguntarle por el pino…

-Deja, deja, que ya veremos si esta vez lo hacen palillos que ya se lo merece por abusón y aunque lo tengo encima ya descansando moribundo en el tejado, hasta pena me da como al final lo han derrotado…

-Eran muchos kilos de nieve lo que ha soportado doblándose hacia el techo de su peluquería…

-Son muchos años haciéndome compañía, dándome sombra por las tardes y resguardándome por las noches y que quiere que le diga, pues lo voy a echar de menos…

-Yo también, antes desde mi balcón y desde la ventana de la habitación solo lo veía a él y sus piñas a veces casi al alcance de mi mano, eso cuando no tenía algún ave mañanera saludándome en el poyete o dándome la nochecita…

-Eso ya me da que se queda para la Historia, querido mío. Se van los amigos, se van los recuerdos y cuando digan se irá hasta quien nos daba la sombra sin rechistar ni un solo día. Demasiados cambios en tan poco tiempo. Cada vez me gusta menos esta vida de mierda y menos con lo que está pasando; mi mujer en abril ahora el pino, el próximo seré yo…

-Bueno hombre no se me ponga así que solo es un árbol y siempre nos quedará la memoria de la gente buena, del gran y escuchimizado pino milenario y el frondoso platanero ahora con todo el sitio libre para el, sin que nadie se atreva a rechistar.

-Al platanero y a los políticos que le den por el saco, no son amigos míos y no los quiero cerca de mi puerta ni a ellos ni a sus raíces.

-Sí, son bichos malos, no hacen amigos…

-¡Ninguno! El pino al menos nunca le hizo daño ni a mi tejado con sus ramas ni a mi entrada con sus raíces, al contrario me protegía a su manera pero estos…

En fin, mal día para el Sr. Satur al que después de más de cinco o seis décadas por lo menos le han informado que le arrancan una parte de su vida, la trocean y la hacen composta o virutas.

¡Vamos!

17 de enero de 2021, San Antonio Abad.

***

FranciscoGómezValencia.Politologo

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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