No queremos una tiranía, pero nos la desayunamos todos los días. Por Rodolfo Arévalo

No queremos una tiranía, pero nos la desayunamos todos los días
No queremos una tiranía, pero nos la desayunamos todos los días

«Y cada día somos más gilipollas. No queremos una tiranía, pero nos la desayunamos todos los días. ¡Por Tutatis!»

Todavía recuerdo cuando antes de cumplir los dieciocho años, reinando en España el reyecito de la Codorniz, o sea Franco, casi todo el mundo parecía feliz, unos a favor, otros a la contra, pero felices, en su lugar y jugando cada cuál, como decía Eva Sobredo (Cecilia), a remediar y eso que no todos éramos damas de alta cuna o de baja cama. Hoy nos quejamos porque nos puedan censurar en las redes por una temporada, pero en aquella época también censuraban y no pasaba nada, tras la censura otra vez leña al mono, no al sistema.

Hoy tampoco nadie es de muy alta o muy baja cama, solo serán cuatro o así… Realmente durante muchos años, las diferencias sociales en España, salvo casos extremos y no muy extensos entre pobres y ricos, dominó y domina una clase media baja, media media o media alta, al parecer para suplicio de dictadores de la igualdad en la pobreza. Porque carecen pobres de verdad, como ellos necesitan, pocos hay. Quizás por ellos esta pobreza sobrevenida con un virus les haya venido como anillo al dedo dictador. Se necesitan varios millones de personas para hacer revoluciones, en definitiva, hacen falta “más Quiñones”.

Pero hoy no, hoy la política avanza, como decía Don Hilarión, que es una barbaridad. Antes la política era un juego reservado a núcleos reducidos del personal y podrían ser muy de derechas o de izquierdas, pero eran pocos, disimulaban y además procuraban no impregnar de mierda el resto de la vida social. Véase como era de deseado este estado de cosas que en las primeras elecciones ganó en España la UCD, o Unión de Centro Democrático, y no fue por casualidad, si no más bien porque la gran mayoría de los currantes y no currantes nacionales querían un país unido y en paz.

Recuerden la canción “Libertad sin ira”. Esa que ahora desborda a muchos hasta por donde no deberían tener ira, o sea el tercer ojo, porque pica que da gusto, lo mismo que cuando comes jalapeños. Procuraban que no hubiera presiones ni de un lado, ni de otro. Que se pudieran alcanzar unos pactos, no institucionales, pero si de hecho, para convivir en paz. Luego cuando murió el dictador se sacaron de la gorra los sindicatos y partidos políticos, y ahí empezó el desmadre a la española, pero bajo una ley clara que regulara el funcionamiento de las instituciones, el país, la política; para ello se convino en hacer una Constitución que consagrara España como una nación con la figura de un Rey y un parlamento, una monarquía parlamentaria.

El país a imitar sería Inglaterra que llevaba muchos años, gobernando con este sistema, pero claro no se pensó en los españoles, solo se pensó en clave política el país y como todos sabemos, los españoles son muy suyos y difíciles de llevar, no por nada hemos tenido muchas dictaduras. Aquí siempre ha funcionado el ordeno y mando y el “no sabe usted con quién está hablando”, de manera que así nos va hasta en ¿democracia?, todavía a veces dudo que esto lo sea, democracia.

El indio más diminuto de cualquier lugar con mando, quiere ostentar el máximo poder que le dan sus plumas votadas por allí por el resto de indios de una sola pluma. Y ahí la volvemos a tener clara, la bronca. ¿Cómo se puede en España dar cuerda a las famosas nacionalidades plagadas de aspirantes a jefe emplumado? La democracia consiste en un crear leyes que son un “ni para ti, ni para mi”, son un llegar a un acuerdo entre lo que tu quieres y lo que yo quiero. Por ejemplo una chapuza, pero que debería funcionar, el Estado de las Autonomías. Mas no, no funciona, porque aquí todos los que destacan es porque ejercen un matonismo político, con muchas plumas indias detrás aunque sean pequeñas, de estás conmigo o contra mi y claro, así nos va.

Desde luego ese estado se puede lograr y se logró en parte mientras había dos grupos parlamentarios, uno de derechas y otro de izquierdas, se alternaban en el poder, pero no tras el 15-M en el que los jovenzuelos hábilmente dirigidos por los comunistas obtuvieron una base para entrar con bastante diputados en el parlamento. Luego las Autonomías se empezaron a adueñar de las transferencias en Educación, Justicia y Sanidad, e incluso las fuerzas de seguridad fueron autónomas, cuando esto ocurrió, se acabó lo que se dio, sobre todo porque en España no hay un sistema de policía del Reino como lo es la Federal en USA. Se puede decir tal vez de la Guardia Civil, pero no lo es ni mucho menos.

Todo este buen propósito murió el día en que un tal Zapatero de nuestro corazón, con cara de Bambi, pero algo retorcido y perverso, plantó a una mitad de los españoles gobernando y eso después de haber dicho el tan manido voy a gobernar para todos. Lo que no sabían los españoles es que aquel presidente tenía muchos trapos sucios que esconder y en su auxilio vinieron interesados en tener amigos en España, surgidos de detrás de varios mares y océanos, vamos los que le organizaron el famoso 15-M No es que Zapatero fuera partidario de un sistema u otro no, Zapatero era partidario de sí mismo y por desgracia para él y para nosotros ahora se ha vuelto partidario de gente como Maduro y sus pajaritos, que no son los de Maricarmen y su acordeón, si no aviesos pajaritos comunistas o comunistoides, poco domados y narco descontrolados. Pajaritos que no se avienen a las reglas de juego democrático, si no a la perversión de ese sistema, arrastrándolo hacia una falsa sensación de democracia con votación periódica, bien manipulada.

En esto el sucesor de Zapatero en el PSOE, Pedro Sánchez, probablemente bien aleccionado y amenazado por su socio “el comunista moñudo” y otros, ha dejado de no poder dormir si gobernaba en España un tipo como Pablo Iglesias que era para él el terror del sistema comunista. Sí, era eso, pero por las narices de Anás, como dice el poema del narcicismo infinito: “érase un narcicismo infinito, muchísimo nariz, nariz tan fiera que en la cara de Anás fuera delito”; pues acabáramos tía Ramona, va y lo hace ¡jefe del CNI!, toma miedo en grageas pueblo, que yo mientras me sostenga en el machito, gracias a anti sistemas, como Pablo, como Alberto, y como los más diversos moñas bobos que andan sueltos por ahí creyendo en las florecillas del campo, es por eso que recuerdo y a veces añoro, la España de cuando antes de cumplir los dieciocho años, reinaba en España el reyecito de la Codorniz, o sea Franco, casi todo el mundo parecía feliz, unos a favor, otros a la contra, pero felices, basto que muriera, para que nadie fuera capaz ce coger por los machos a la variedad montaraz de los españoles. Y cada día somos más gilipollas. No queremos una tiranía, pero nos la desayunamos todos los días. ¡Por Tutatis!

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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