Me han robado doscientos mil euros de mi herencia. Por Rodolfo Arévalo

Congo, figura de marfil, tocando el tam-tam
Congo, figura de marfil, tocando el tam-tam

«Eso sí de mi herencia me han robado doscientos mil euros, que he tenido que gastar en el cuidado de una persona durante veinte años»

El Ministerio de comercio de mis amores que no amanece ni al amanecer,… esperanza, esperanza del alma que a veces muere sin florecer, no florece, perdido en el sueño de sus funcionarios, no sabe, no contesta desde hace dos años, va para tres, a mi requerimiento de buen ciudadano, ¡tonto! diría yo, que decidió hacer las cosas bien, de manera legal.

Aquí en España cuanto más ladrón, retorcido y cabrón seas mejor. Hasta manadas de violadores están mejor tratadas que el individuo que hace bien las cosas. Esto ya empieza a tocar con todas las palabras, los cojones a muchos. Pasarse la ley por la entrepierna, aunque sea para romper el país, haciendo el paripé de destruir armas de un grupo terrorista que gano la partida porque está en sus instituciones. Pero queda muy bien frente al público inculto en general hacer como que hago, ¿verdad Iván Redondo?, mientras aprovecho para trocear el territorio de los putos fascistas Españoles. Al parecer es bueno y da rédito político.

Pero solo engañáis a los bobos de baba. Declarar y pagar las tasas para legalizar tus pertenencias en materiales valiosos, tal que marfil, solo lleva a un camino sin salida y sin respuesta y a la más absoluta indiferencia. Pues sí, mi madre, la viuda de un diplomático Español que fue Embajador de España en tres países africanos, Zaire (actual República Democrática del Congo) Ruanda, Burundi y Congo Francés, ha fallecido. No, no fue embajador en Paris o Londres, países a los que van los enchufados, que hay en todas las profesiones, no. Al parecer no le hizo a nadie la pelota.

Mi madre tenía una pensión de la cual pagaba los gastos de casa y los demás, así como una mujer que la cuidaba y convivía con ella. Mil quinientos euros no dan para tanto cuando cualquier empleada de hogar cobra novecientos euros, en este caso con comida y casa incluidos, a costa de la pensión, más impuestos y un seguro médico, por si las “moscas”. Mi anciana madre, con noventa y tres años estaba en silla de ruedas y había que cuidarla para todo.

Mi padre, sabedor de que su mujer era longeva, como lo habían sido todos sus antecesores en la familia, pensó de manera muy acertada, que lo mejor era que tuviera un ajuar doméstico importante para poder ir vendiendo partes y llevar una vida buena los años que le sobreviviera. Han sido diez y ocho años. Está claro que, forrarse muchos se forran y se han forrado a base de traerse como enseres sus coches Mercedes de alta gama y otras marcas, tal que Jaguar, o Alfa Romeo etc… y sobre todo nuevos, recién comprados unos meses antes de venir de algunos destinos, pero eso es otra historia. No uno, ni dos, vehículos, sino varios, que luego venden aquí a otro precio, digamos más europeo, sacando mucho dinero en la transacción.

Pero mi padre nunca tuvo esa idea, pensaba más en hogareño, en cosas de adorno para casa como el marfil, cuadros de pintores emergentes, pero que no sabía si se iban a revalorizar con el tiempo etc… de marfil, figuras varias y de distintos tamaños, que entre los años setenta y seis y ochenta todavía estaban permitidos para su explotación comercial y venta.

Ese material llegó a España como ajuar de mis padres en su traslado, en el ochenta y seis y mira por dónde mis padres tuvieron esas piezas como decoración en su residencia habitual, hasta que vendieron la casa de Madrid y fueron a vivir a Mallorca. Todo ese material quedó, o gran parte de él, almacenado por las viviendas de mis padres, mi hermana, ya fallecida y la mía propia. Tras el fallecimiento de mi hermana, al final me he encontrado con un ajuar enorme que había que legalizar, estoy en ello, pero parece que el Ministerio de Comercio, también apoyándose en la pandemia, que en la actualidad sirve para un roto o un descosido le va dando largas desde hace ya tres años, eso sí, ya he pagado las tasas.

Esa es la razón por la que he incoado una demanda administrativa, a ver si un juez les pone a caldo y se les cae la cara de vergüenza, esa que no suelen tener. Desde luego pienso seguir hasta el tribunal Europeo en caso de que no se resuelva. Como todos mis amigos saben, yo soy buena persona, pero de ahí a ser gilipollas va un trecho, así que he dejado de patalear, cual infante cabreado y he pasado a la acción. Se supone que los Ministerios existen para servir a los intereses de los ciudadanos, más cuando estos actúan de una manera irreprochable, pero parece ser que hoy no, en la actualidad no va a ser así, y habrá que luchar a dentelladas por los derechos.

Yo por mi parte como he dicho en muchas ocasiones tengo más paciencia que el Santo Job y la voy a seguir teniendo, que la justicia se tome su tiempo. Ya se sabe, ríe más y mejor quién ríe el último. Le recuerdo a la administración que mi genética es longeva. Por supuesto que ni la administración ni los funcionarios implicados en el asunto van a darme el pésame por la muerte de una persona que llevó una peor vejez gracias a ellos, pero a mí me da igual, ya se lo recordaré el día en que gane mi pleito.

Pasa lo de siempre, que la administración no es nadie y somos todos, pero hay quienes son más administración que otros y su lentitud, o vagancia, vaya usted a saber es letal, es casi homicida, porque la gente que pone en sus manos asuntos de vida, que no es eterna. Ellos sí, que con su pan se lo coman, y sino pueden comerlo que se lo metan a guisa de supositorio.

Ya voy sabiendo de personas concretas a las que no ayudaría ni ayudaré nunca, ni harto de whisky, y ahórrense el pésame. Ese solo lo pueden dar quienes realmente han sentido algo por una persona, no un ente con individuos a los que los administrados se la “refanfinflan”, sea cual sea su situación. Ya digo, gracias ¿señores y señoras? Que me gusta repartir, por su diligencia y preocupación. Seguro que yo no lo sentiré cuando descansen en paz, diferencia no habrá entre hoy y mañana.

A mi ya me da igual cuando sus majestades decidan poner el huevo. Eso sí de mi herencia me han robado doscientos mil euros, que he tenido que gastar en el cuidado de una persona durante veinte años.  Y lo que más me duele es que ella me lo dijera, que estaba gastando mi herencia. No mamá solo gastas lo que es tuyo y de ninguna mierda de administración. Eso sí a esa administración gracias por todo… Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

Deja un comentario