Rocío Carrasco docudrama inesperado. Por Vicky Bautista Vidal

Rocío Carrasco docudrama inesperado
Rocío Carrasco docudrama inesperado

«Roció Carrasco se convirtió, por unas horas, en un espejo donde se miraron muchas víctimas; y creemos que se abrieron tumbas olvidadas o apartadas, por bien del sobrevivir»

La noche del domingo el país se mantuvo expectante. Sonó un timbre estruendoso que despertó la historia común para muchas personas, y que se reprodujo dolorosamente en el testimonio de una mujer famosa: Rocío Carrasco, víctima durante veinte años de una persecución sistemática personal y mediática por parte de su excónyuge; con la colaboración, quizá inconsciente, de algunos programas televisivos y publicaciones, que aprovecharon el prudente silencio de la implicada para jugar especulativamente con su vida y circunstancias.
Carrasco, en un programa de Telecinco, rompió inesperadamente el hermetismo que había resultado tan cómodo para otros y sobre todo tan productivo económicamente, induciendo un tsunami de temores y emociones contradictorias entre todos los que sacaron provecho de su silencio a lo largo del tiempo.
Estamos seguros de que esa noche, no se produjo el impacto por resonancia en una sola mujer. El sonido de esa voz angustiada removió muchas aguas estancadas sacando a la superficie la historia íntima de algunas mujeres y de algunos hombres, víctimas de la violencia invisible: la violencia que no deja cardenales ni hematomas pero que disuelve la autoestima y la fuerza del agredido, que queda para siempre herido e incompleto.
La violencia psicológica es difícil de aislar. Es el arma de muchos y el martillo desconocido que mata más que palos piedras puñaladas y disparos.
La catarsis de Roció Carrasco ha sido el detonante de la catarsis de muchas otras personas que se han encontrado con su película vital frente a frente. Ha significado la proyección de muchos silencios enfermos que también perdieron un día la carne de su carne, que son los hijos, además de su autoestima y el respeto de quienes más les importaban. Y que fueron cuestionadas, ridiculizadas o ignoradas sin posibilidad de recuperación.
No estamos de acuerdo al cien por cien en que la influencia de una persona pueda inducir a un niño, al menos permanentemente, al odio y al desprecio hacia el otro progenitor. Pensamos, que la naturaleza emocional y la nobleza del manipulado, también juegan un papel importante en la condición. Nos parece más bien, que la respuesta se da con mayor o menor gravedad según la naturaleza de la persona inducida y que, a las víctimas de manipulación, siempre se les nota. Y lo siente especialmente aquella persona que fue el blanco de los dardos, pese incluso a un resultado no tan definitivo o devastador como el de Carrasco.
Cierto es que, según técnicos y profesionales, los hijos, suelen tomar partido siempre por el maltratador. Es una actitud contemplada en los manuales sin que esté muy bien explicada la causa, y cuyo impacto mortal, muchos, hemos tenido la ocasión de conocer de cerca.
Roció Carrasco se convirtió, por unas horas, en un espejo donde se miraron muchas víctimas; y creemos que se abrieron tumbas olvidadas o apartadas, por bien del sobrevivir, en muchos hogares de España, quizá del mundo.
No me gusta que algunos representantes políticos aprovecharan el dolor de alguien para emitir sus cantinelas promocionales en la televisión. Diferentes representantes de partidos políticos utilizaron la ocasión de oro para significarse, como Montero, ministra de Igualdad, que no desaprovechó el momento para justificar su caro ministerio e introducir cuñas feministas ya repetidas hasta la saciedad.
Ningún afectado tiene interés en que sus vivencias se mezclen con asuntos políticos. El dolor del maltrato pertenece a todas las tendencias.
Pese a todo, seguimos defendiendo que el hombre o la mujer maltratador lo es porque es una mala persona en primer lugar, aunque utilice circunstancias de género y excusas machistas. Y aunque en este caso, fuera una mujer la agredida; porque hasta el momento, un tanto por ciento elevado de las victimas de esta lacra sean mujeres, no olvidamos ni debemos hacerlo que también se dan casos en hombres.
Vicky Bautista Vidal

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales. Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida. Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común. Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden. La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

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