
«Las relaciones humanas, los viajes, la amistad o el silencio, desde su toque singular y su vocación irrenunciable de escribir, forman parte de los elementos de Las pequeñas virtudes»
Una de las voces más importantes de la literatura italiana y europea del siglo XX, nos brindó esta genial obra de corta extensión e intensa y amena lectura. Testigo aventajada de la Europa mas convulsa del pasado siglo, Natalia Ginzburg escritora y autora de obras teatrales, analiza las pequeñas, pero imprescindibles cosas, que alimentan el vivir.
Las pequeñas virtudes, que es el titulo de uno de los capítulos de esta obra y que la da nombre al conjunto, hace un recorrido autobiográfico de algunas de sus vivencias y que transcurren entre el horror de la guerra y su mordedura atroz de miedo y la belleza turbadora que ella acopla magistralmente en el relato.
Las relaciones humanas, los viajes, la amistad o el silencio, desde su toque singular y su vocación irrenunciable de escribir, forman parte de los elementos de un libro que viene a ser intemporal, por sus esencias, aunque parte de su desarrollo está marcado en la historia.
