
«Es imposible saber qué es verdad o mentira, habrá que volver a usar el color del cristal con el que cada cuál mira»
Son tantas y tantas, las noticias, buenas y malas, verdaderas y falsas, creíbles o no creíbles, con sus desmentidos por maldito bulo o por maldita, por el gobierno o por la oposición, por tu padre o por tu madre, por Dios o por Satanás, que es imposible saber qué es verdad o mentira, habrá que volver a usar el cristal del color con el que cada cuál mira. Y es curioso porque ese cristal, ya no es de distinto color, sino de distinta base ideológica. Al parecer un crimen no se puede observar de manera igualitaria si es cometido por alguien de izquierdas o de derechas. ¡Quién lo iba a decir!
Puede usted mirar los hechos desde la derecha, la izquierda, en diagonal, en línea recta, o curva, desde la izquierda o desde la derecha, desde el centro es imposible, porque el centro no existe y llegará al mismo resultado, pero nunca será igual la objetividad con que se vea el caso por los medios de comunicación. Si lo miras desde una posición equidistante de centro prepárate.
El centro es el lugar desde el que te llueven las tortas de unos y de otros, y ni siquiera te enteras de quién fue el hijo de la gran puta que te arreó. Hoy en las calles y entre los jóvenes está de moda partirse la cara por un quítame allá esas pajas. Vamos por verdaderas idioteces. A veces me parece estar viendo el patio de los parvulitos y aún así estos están más educados, para su edad, que lo que veo en el entorno diecisiete a treinta años. Son hombres y mujeres hechos y derechos. Algunos sí, pero hay un gran porcentaje que no. Creo que se ha llegado a este punto desde el día en que Aznar acabó con el servicio militar obligatorio, que ponía firme al más fiero de los retoños de la patria y al servicio social de las señoritas, que ahora casi consideran un insulto ser denominadas así ¿Qué pasa tronco que te arreo?, que yo soy muy mujer y muy feminista y eso del servicio social era para las lelas del Franquismo.
Simplemente el hecho de no poder rechistar ante una orden, en este tipo de servicios social y militar era lo que hacía que los gansos recién destetados de las familias, aprendiera que hay unas normas, unas conductas, unos deberes y sobre todo unas jerarquías, que no se podían tomar a la ligera bajo pena de un castigo adecuado. Esto devolvía a la novillada, convertida ya en toros y vacas por seguir el símil, hechos y derechos, hechas y derechas, porque ¿a ver como lo digo con una Irene Monterada cualquiera? Quedaban listo y preparados los jóvenes, que engloban ambos sexos, para afrontar con respeto y dignidad, a si mismos y a los demás.
El grave problema que tenemos hoy en España en este asunto se debe a que nadie ha podido educar a los adolescentes, para hacer hombres a los niñatos y mujeres a las niñatas, que lo más peligroso que han hecho en su vida es irse de botellón, o poner el coche a doscientos kilómetros por hora en carretera comarcal. Luego además en cuanto estos enteradillos superan un determinado nivel de evolución social inmersos en alcohol a tutiplén, drogas de diseño, drogas de toda la vida y demás, es posible que sufran un acelerón en el cuerpo que les lleve de nuevo a los siete años en los que nadie puede nada contra ellos, porque se convierten en Supermán y en Superwomen.
Si a esto se le añade que el paso hasta el final de la EGB es un mero paseíllo de saltarse suspensos, o sea no algo relativo a saber sino algo relativo a madurez, pues el coctel está servido. Luego evidentemente hay estratos sociales, como bien decía Pablo Iglesias hablando entre jóvenes, había otros jóvenes más lumpen que ellos mismos, que robaban a otros jóvenes que por lo visto eran más “tolais” o niñatos.
Es por todas estas maravillas por las que las violaciones en manada por parte de extranjeros o nacionales, las peleas diarias en discotecas y bares e incluso las peleas por una estupidez como una foto con un móvil, como la del chico de origen brasileño, Samuel, que vivía en Coruña, están a la orden del día. Todo esto está por reconducirse, y está tardando el gobierno, que solo arremete contra el pueblo que no va a reaccionar y no a tomar medidas contra quienes sí se les pueden revolver. Panda de cobardes de Consejo de Ministros. Se ha llegado a este estado de cosas, cuando las leyes y condenas son “light”, como casi todo lo consumible, y todo se queda en la política corrección de los delicados revolucionarios de opereta.
Son tantas y tantas, las noticias, buenas y malas, verdaderas y falsas, creíbles o no creíbles, con sus desmentidos por maldito bulo o por maldita, por el gobierno o por la oposición, por tu padre o por tu madre, por Dios o por Satanás, que es imposible saber qué es verdad o mentira, habrá que volver a usar el cristal del color con el que cada cuál mira.
