Con terroristas o ex terroristas no se puede pactar nada. Por Rodolfo Arévalo

Con terroristas o ex terroristas no se puede pactar nada. Ilustración de Tano y Pig
Con terroristas o ex terroristas no se puede pactar nada. Ilustración de Tano y Pig

«Pero que no, que con terroristas o ex terroristas no se puede pactar nada y menos cuando no creen en el estado de derecho»

Sale a la palestra Don Juan Carlos Rodríguez Ibarra y dice que no se debiera haber negociado los presupuestos con los de Bildu, que son muy malos, casi igual que los de VOX. Pero que no, que con terroristas o ex terroristas no se puede pactar nada y menos cuando no creen en el estado de derecho. Yo hago un distingo; los de VOX, nunca han matado a nadie, ni lo harán. Probablemente Abascal sea igual de vasco que muchos de Bildu, pero es otro tipo de vasco, uno inteligente, patriota, que comprende que, un estado fuerte no es la mierdecilla de mini estadito en los que los regionalistas elatos quieren transformarnos para ridículo de España en Europa y el mundo.

Estos de Bildu son más provincianos que las carreteras comarcales en las que nunca se parchean los baches, les sacas del caserío y se pierden, hay que mandarles las vacas para que los busquen y rescaten. Ya sabemos que comparado su mirar con el de algunos, este resulta ser muy inteligente y entendedor. Hubo una época en que, ciertos habitantes de la región, afortunadamente no muchos de ellos, los más psicópatas que no “gudaris”, salían a cazar a los que ellos consideraban los “perros” enemigos de Euskadi.

Ochocientos muertos no parecen haber sido impedimento para que estén hoy en día en el Parlamento Nacional. Se dice que ETA fue derrotada, pero esto es mentira, o solo una verdad a medias, porque se canjearon muertos por escaños, esos que ahora ocupan sin que se les caiga la cara de vergüenza. El número de muertos que tapizan las paredes de sus sedes no merecen que el resto del Parlamento, incluso tratándose de Pedro Sánchez, los pisotee. A los muertos hay que respetarlos. Incluso a los que han muerto por la nefasta gestión del coronavirus, y van por casi los setenta mil.

Por el contrario hay vascos muy inteligentes e íntegros y la historia de España está llena de ellos, conquistadores, descubridores y mil superhombres más. Pero el tiempo ha querido que hayan quedado en la remota historia anterior al siglo diecinueve y al veinte por supuesto. Del siglo XXI, por lo que se ve del despropósito globalista, mejor no hablar que se nos caen los palos del sombrajo. Hasta aquí, quizás con sus más y sus menos, podía tener un pase, la discordia y desentendimiento de los independentistas con el resto de España, y vale también para Cataluña, pero desde que la democracia se instauró en España en el setenta y ocho, esas posturas independentistas se pasaron de la raya cuatro pueblos. En España las autonomías tienen más separación de poder que cualquier Estado Norteamericano. Por eso dejó de tener el más mínimo sentido, esa postura violenta contra un Estado Central que tiene aquí en España muy pocas competencias territoriales autónomas. El pretexto para la bronca quedó sepultado y con él también quedaban sepultados los gallitos violentos que querían ser más que Españoles, que querían ser héroes aclamados por la multitud entusiasta, al parecer de la sangre.

Ahora mismo todavía cuando regresa alguno de los terroristas al salir de prisión lo claman cual héroe de película. Pero ahora, máxime cuando toda Europa tiende a la unidad, solo económica, pero dentro de poco también fiscal, la unión política casi lo es de hecho, no tiene ningún sentido ese furor de autogobierno porque incluso las decisiones del parlamento Europeo nos afectan. Y es bueno que sea así porque esto nos aleja en parte de las dictaduras. En la actualidad en España padecemos una, no de un partido, sino de unos individuos, dos en concreto, que son como los “Picapiedra” Pedro y Pablo que, no solo ignoran la voz del pueblo, sino que ignoran a la oposición gobernando por decreto ley, sin debatir las propuestas de ley en el parlamento, que para eso está.

Esto es impensable en una democracia, y es por ello que, en el resto del mundo nos lleguen a ver como un país bananero, desde que de manera torticera y usando una sentencia falsa de culpabilidad hacia Mariano Rajoy, se produjera una moción de censura. En la que como acostumbra Ciudadanos, dicho con todas las letras, la “cagó”. No voy a negar que luego en unas elecciones el resultado quedó muy a la par entre izquierda y derecha, pero sí cuando Pedro Sánchez hizo lo que había prometido no hacer, ni harto de whisky, pactar con Iglesias, que es comunista declarado hasta la médula. Basto que le faltaran unos votos para ser “marajá”, para echarse en brazos, y nunca mejor dicho de Pablo, cuál amantes díscolos.

Y es que tira más la presidencia de un país que la decencia de los pactos, por lo menos para los enfermos mentales megalómanos. Todo por el pueblo y nada para el pueblo es la máxima de estos nuevos comunistas del siglo XXI, tan globalizadores ellos. Y como ya no tira esa ideología con ciento treinta millones de muertos a sus espaldas, se usan otras, como la de la bandera feminista rosa por fuera roja por dentro, igual que la de la ecología verde por fuera roja por dentro o que la de la ideología de género, muy multicolor por fuera y muy roja por dentro.

Vamos que todo confluye al rojo, y como en España la gran mayoría de la población carece de cultura y conocimiento o mejor desconocimiento de la historia, pues es lo que pasa, que votan con los pies, por no votar con las manos, eso lo vemos semanalmente en los campos de fútbol, lugares ideales para engañar a los que solo comen verde del campo. Luego imagino que brindan con tinto peleón por falta de recursos, esos por los que deberían votar de otra manera para no acabar, como siempre con la izquierda en la miseria. Igualito que entre las vacas lecheras y de carne del País Vasco, que no brindan con vino, pero comen hierba verde que uno alucina.

Este país Vasco, región Española donde las haya, es una de las maravillas más apreciadas por el resto de habitantes del país, aunque ahora hayan cogido mala fama y las personas lo aparten por el terrorismo y su postura cabezota acerca de la separación del resto de la nación Española. Es por eso que un poco avergonzado, de la presidencia de su partido el PSOE, sale a la palestra Don Juan Carlos Rodríguez Ibarra y dice que no se debiera haber negociado los presupuestos con los de Bildu, que son muy malos, casi igual que los de VOX. Pero que no, que con terroristas o ex terroristas no se puede pactar nada y menos cuando no creen en el estado de derecho. Eso debería decírselo a Pedro y Pablo que tampoco creen mucho. Pues miren ustedes, yo pienso igual.

Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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