De asnos, hombres y el priapismo político. Por Vicky Bautista Vidal

De asnos, hombres y el priapismo político. Ilustración de Tano
 

“Podría el lector, como entretenimiento, intentar el juego de representar a sus políticos queridos u odiados, a sus asnos y al faso dios Príapo”

 
Se descubren frecuentemente cuevas y emplazamientos con motivos de arte rupestre grabados por el hombre de hace miles de años; más milenios incluso de los que el hombre actual considera como ya poblados por seres humanos.
Altamira, Lascaux, Indonesia (Isla Célebes o Sulawesi)… Son ejemplos.
 
Estas representaciones pictóricas muestran casi siempre cacerías de animales, que nuestros ancestros, practicaron con el fin de sobrevivir y alimentar a sus grupos o tribus. Lo hacían con la mayor naturalidad y se habrían reído mucho si algún animalista que, al estilo de las películas modernas sin substancia donde gente vuelve al pasado, les hubiera largado una arenga al modo actual acerca de lo asesinotes que eran y el derecho que tenían los diplodocus, los bisontes, los elefantes, leones, lobos, cerdos, osos… en fin, toda la fauna alimenticia del momento, a ser libres y comerse ellos a sus perseguidores. Aunque, no creo que ese buenista animalista tan en boga en la actualidad, hubiera tenido tiempo de levantar la manita y pintarse de rojo ante la horda de cazadores que corrían hacia la pieza, armados con lanzas y herramientas también de la época. Si es que la alimaña del momento, a su espalda, no hubiera dado antes buena cuenta de sus carnes morenas.
 
Muchos de aquellos artistas de la piedra se retrataban con cabezas de león, de perro o de otros animales, dando al humano moderno la posibilidad de especular acerca de la curiosa costumbre de representar hombres con cabeza de animal e inclinándolo a pensar que se trataba de motivos religiosos, debido a que, en creencias posteriores, como la egipcia, también se representaba a muchos dioses con cabezas animales.
 
Aunque me van a permitir que, según mi humilde opinión, se trate no de emulaciones de las divinidades de la época como tales sino de cualidades que el hombre admiraba en el animal y gustaba de emular.
 
La agudeza de vista del halcón, la capacidad de atención del perro, la energía y fuerza del león, la unión del lobo con su manada, la fuerza y la memoria del elefante, el empuje ciego del toro… Y así, todas las cualidades envidiadas que escondieron en el símbolo desde el principio de los tiempos.
 
¡Admirable también el asno humano!… ¡Uy, lo siento! No intentaba insultar a mi raza, sino que homenajeaba a mis congéneres, que, como el asno, cuentan con una capacidad admirable para la supervivencia a través de las épocas, los peligros, las demandas de la Naturaleza, las guerras, los inventos genocidas, las pandemias… En ocasiones, la cualidad indeseable asnal del auto atentado, potenciado ahora por las selfis, la moda influencer y algunas carencias cromosómicas en ciertos individuos. La excesiva atención a Príapo al que el asno está consagrado en un sentido menos bestial, pues Príapo, representaba en la antigüedad la fecundidad masculina además del instinto sexual y la exuberancia de la vegetación.
 
La cualidad del pollino, que consideramos esencial entre otras y digna de ser representada por algún dios en el panteón de dioses con cualidades animales es la de la obstinación indómita por sobrevivir.
 
Contumaz, perseverante, inapelable se enfrenta a lo que sea y lo combate. Y se va a vivir a la ladera de un volcán, construye casas y hoteles en cauces secos de ríos y corrientes; se eleva sobre el mundo en globos, aviones, cohetes… Elige líderes que lo asesinan de múltiples formas: hambre, ideas, raza, color, religión… Se asesina a si mismo, a veces, eligiendo el camino de la droga o del alcohol.
 
Irreductible en sus errores, pese a ellos, continúa hacia adelante. Atiende más a los palos que a las buenas maneras. Como el jumento simbólico es capaz del esfuerzo más grande o de la inercia enfermiza.
 
Un burro llevó a Jesucristo sobre su lomo cuando entró en Jerusalén. Por ello, fue homenajeado en la Edad Media con una fiesta: La fiesta de los locos, donde se ejecutaban celebraciones burlescas. Se formaba desde la catedral una procesión gritona y deslenguada, obscena, descarada, que sacaba al asno cubierto con todos los atributos de los obispos y con todos los honores, después de haberle cantado la prosa especial llamada de los locos. Procesión donde también, entre otras cosas, y de forma tan particular, se conmemoraba la huida de la sagrada familia a Egipto en la que, un asno, portaba sobre la áspera piel a la Virgen María y a Cristo.
 
Pese a él mismo, el rucio humano guarda en su interior cualidades en potencia o en acto que no son compartidas con el cuadrúpedo de orejas largas: Siempre podrá decidir cómo ser, qué hacer y a quien carga a sus espaldas. Podría el lector, como entretenimiento, intentar el juego de representar a sus políticos queridos u odiados con las cabezas de animales que para él son afines al personaje. ¿Servir? ¡Para nada! Pero ¿y lo que se iba a reír?

Vicky Bautista Vidal

Nací en Madrid. Y como a casi todos los madrileños, todo el mundo me parece cercano y de casa: es el carácter de la ciudad. Esto me ha ayudado después para congeniar con toda clase de personas en los diferentes sitios donde viví. Soy curiosa, inquieta, autodidacta y un pelín dispersa, precisamente por que me siento atraída por muchísimas cosas, escribir es una de ellas. Lo hago al golpe de víscera, según el momento y me faltan algunas vidas para alcanzar a Cervantes o alguno de los inmortales.
Soy la primera sorprendida por que observo como últimamente me meto en berenjenales de opinión acerca de asuntos políticos, cuando en realidad, la Política, me importó un bledo toda la vida.
Puede ser sentido común herido o un amor recién descubierto por España y su unidad. No milite, milito o militare en nada. Pero estoy de parte de la razón y el sentido común.
Defenderé a cualquier gobierno que me facilite la vida y reprochare sin pausa a quienes me la incomoden.
La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: