
«Lo último de Errejón ha sido lo de pedir un permiso menstrual de ocho horas al mes y una oficina del defensor de las Generaciones Futuras»
Yo tengo dudas pero aun así, hablemos de Íñigo Errejón. Aquí lo que sucede es que igual las ocurrencias que promulga al fin y al cabo igual solo son títulos contables a descontar de los fondos del Estado para ir cobrando por el digno ejercicio de votar siempre a favor de lo que dicta su amo. La mano que mece la cuna de este listo ilustrado, becado sin trabajar jamás en lo suyo que no sea el medrar del Estado a jornada completa pero sin llegar a las cuarenta horas semanales por ser él.
Cada cierto tiempo, se descuelga (más de lo habitual) por la tribuna de la sala de prensa del Congreso (que no de la del hemiciclo porque, por su representación en escaños, tiene el tiempo que tiene) y nos divierte dando a conocer a la opinión pública el resultado de sus pensamientos. “Jornadas de cuatro días” (aplicadas al costillar del empresario y el trabajador) o “porros para todos”, habían sido hasta ahora algunas de sus aportaciones en la presente temporada (segunda y emitida en horarios hasta infantiles) de “Sánchez como te quiero”. Y no es para menos que lo quiera “una jartá” como le decía Melanie a Antonio Banderas.
Cincuenta millones de “eurazos” es el montante que ha costado la bromita del estudio de la jornada de cuatro días para que se terminen aplicando a modo de experimento en algunas empresas del IBEX (como no) ¡CINCUENTA MILLONES DE EURAZOS! ¿Se imaginan lo que harían con ellos? Dárselos a Errejón sería en mi caso la última opción. Eso es como si de mí dependiera que se extinguiera la raza humana siendo el último hombre de la tierra en una isla con Elisa Beni, aunque me enseñara toda la “pechera” y el “muslamen”. Vamos que no de ninguna de las maneras pero es que se dice pronto, 50M€, cin-cuen-ta…
Lo de los “porros para todos” al final salió mal y se lo echaron para atrás los del PSOE, bastante aficionados a estos menesteres según cuenta Ketty Garat sin contarlo en “The Objetive” hablando de Ábalos y “requete-explicado” por su director, Álvaro Nieto por miedo a que lo tachen de divulgador de bulos; “pero vamos que es inexplicable tratar de explicar algo que sabemos todos…, a ver que no pasa nada y cada uno tiene sus aficiones…”
Hablando de porros, también hay más de lo mismo si echamos la memoria atrás y por el sur no hace mucho tampoco ¿verdad? Me contaba un conocido mutuo (mío y del protagonista del artículo) de Podemos que lo conoce de sus andanzas como presunto pateador del personal, que el objeto de la propuesta no se ha sabido explicar correctamente, pero que como se llevan mal con él, porque los traicionó tratando de suplantar al “excoletas”, pues le han dejado otra vez tirado ahora desde el Gobierno. Y resulta que el invento de los porros va en la dirección de que al legalizar el consumo y la plantación hogareña con hasta cuatro ejemplares de la planta de la señora María, la intervención del Estado en materia fiscal iba a ser de campeonato ya que según fuentes internas del partido morado, parece que el consumo está bastante consolidado. Válgame el señor que cosas…
Esta semana el “pinfloi” (expresión viejuna para calificar de rarito a un ser y que deberíamos eliminar de nuestro vocabulario) se desmarcó primero proponiendo una Agencia Estatal de Algoritmos para regular su aplicación en las redes sociales. Como la propuesta en sí misma es una “parida” la enfocó desde el punto de vista laboral (como no) diciendo que había que aplicar la regulación al trabajo para conocer si estos (como si fueran seres vivos) discriminasen desde las redes sociales a la salud mental. Fijarse: algoritmos, trabajo, discriminación, redes sociales y salud mental.
Para esto yo necesitaría al menos otros cincuenta millones o más ya que enlazamos las reflexiones (desconozco si bajo los efectos de la mari&juana) con Trabajo, Interior y Sanidad. Lo más gracioso era ver el vídeo por las redes sin volumen para observar los espasmos o respingos que daba el ilustrado mientras contaba la sarta de chorradas que le han encomendado que diga regularmente, para que parezca que hace algo y así justificar los pagos por los votos que regala a Sánchez.
Y lo último del prenda ha sido lo de pedir un permiso menstrual de ocho horas al mes, una oficina del defensor de las Generaciones Futuras y como le parecía poco pues “vuelta la burra al trigo” y ahora reclama, multiplicar las plazas de psicólogos en la Sanidad pública y comenzar un Plan Nacional de Prevención de la salud mental en los institutos.
Yo qué quieren que les diga, por la experiencia que tengo (ya me entienden) si el tema duele, pues duele y mucho pero, no de ahora…, de siempre, vamos digo yo, y también me perdonaran las féminas pero desconozco si son ocho u ochenta las horas que duele y si el empresario va a tener la culpa de ello (ya si eso me lo cuentan ustedes). Respecto a lo de las generaciones futuras pues vamos a ver; si no son capaces de gestionar el presente y para ello tratan de inventarse el pasado… ¿ahora van a gestionar el futuro? Pues mire señor Errejón con la Ley de Memoria Histórica y el lavado de cerebro con el cambio climático, el vaginismo emergente, el animalismo, la inventada necesidad migratoria por lo del pago de las pensiones (que al final las pagamos los de siempre) y todas estas sandeces me temo que no va a hacer falta inventar el Ministerio del tiempo.
En cuanto a lo de los psicólogos en la Seguridad Social ya están los facultativos para decidir y reclamar su presencia según sea más o menos necesario, lo que está claro es que como está de moda desde la pandemia “estar más para allá que para acá” (y con razón), por pedir que no quede. En este sentido creo que nunca deben ser los políticos los que marquen las pautas ni en el ámbito de la sanidad ni por supuesto en el de la educación, donde si depende de lo que pidan o exijan los docentes actuales, absolutos peleles en manos de los sindicatos mayoritarios de izquierda vamos apañados. Recuerdo a lo que se dedicaba el psicólogo de mi cuartel cuando hice la mili (a recetar “almax” para la resaca) pues eso…

