
«La principal característica que nos permite ser y actuar como seres humanos es precisamente la Inquietud»
La mañana de ayer resultó una distendida jornada entre amigos de La Paseata. El marco, mejor imposible, un cuidado mesón del madrileño barrio de las Letras y lo que es mejor, entre amigos con los que compartir y departir sobre vida, alegría y amargura, pero también esperanza sobre nuestra amada España.
Nadie de los presentes sabíamos ni nos interesaban ideologías, inclinaciones o posturas políticas, pero lo que se respiraba, pensemos como pensemos, igual, parecido, diferente o radicalmente opuesto era nuestro amor por esta maltratada España.
Don Manuel organizó y aderezó el momento y el evento, en el que no faltó ni el buen vino español, el buen queso y desde luego el delicioso jamón y demás delicias gastronómicas de la tierra.
Tuve tiempo de agradecer lo mucho que nos aportó a los jóvenes de mi generación la televisión de entonces, que sin los medios de hoy, nos ayudó a conocer nuestras artes y nuestro teatro, con esas inolvidables obras de Lope, Calderón y de tantos otros, todavía recuerdo cómo me impactaron el Alcalde de Zalamea, La gitanilla o el Don Juan, algo que hoy se echa de menos.
Por encima de todo fue un encuentro entre personas con otro denominador común que no es otro que el de la inquietud.
Esa Inquietud de la fábula romana, que en forma de bella joven atravesando un arroyo, tomó barro y modeló una bella figura. Tanto le gustó que llamó a Júpiter para que le infundiera vida y éste con gusto lo hizo, pero cuando la joven manifestó llamar a esa figura con su nombre, Inquietud, Júpiter se negó en redondo afirmando que ya que le dio el espíritu de la vida aquella figura debería llamarse Júpiter como él.
En medio de la discusión se levantó la Tierra exigiendo que llevase su nombre pues con su materia de había elaborado aquella figura.
Ante tal conflicto buscaron un mediador y llamaron a Saturno que es el tiempo, y Saturno sentenció justamente: tú Júpiter que le diste la vida te llevarás su espíritu cuando muera, tú Tierra con las que se ha hecho su cuerpo te lo llevarás cuando muera, pero tú Inquietud serás la única que lo posea mientras viva, y como hay duda sobre su nombre se llamará Hombre, porque de humus, tierra negra está hecho.
Por eso amigos si no somos inquietos estaremos reducidos a materia inerte, condenados a una triste existencia de muerte en vida, pues la principal característica que nos permite ser y actuar como seres humanos es precisamente la Inquietud.

