
«Putin fue taxista antes que agente del KGB y de ahí su don de gentes y su bonhomía. Por suerte no nos tocó saber de su siniestro lado»
Me enteré, por La Vanguardia,
que Putin fue taxista antes que agente del KGB.
De ahí, supongo, su don de gentes y su bonhomía,
que uno se maravilla de lo simpático que es.
Por suerte, no nos tocó, de cerca,
saber de su lado más siniestro;
ese que al parecer, sin enterarte apenas,
acaba por conducirte directo al cementerio.
Cosa que, a decir verdad, a mí nada me extraña
de quien dice que «El colapso de la Rusia histórica»
fue… «una gran tragedia humanitaria!»
Se diría que el tiranuelo ruso todavía añora
esa URSS que los muertos a millones amontonaba!
