
«Erraron al decir que el mundo se llamaría la sociedad del ocio, se les olvidó decir del ocio de los multimillonarios Chinos»
Desde hace muchos años, en concreto desde los años sesenta, se oían voces preguntar ¿Qué sería de la vida de los que sobraran en una sociedad tecnificada, cibernética y al fin robotizada? Una cosa estaba clara, muchos humanos sobrarían y no habría trabajo para todos, sobre todo los menos especializados. Es curioso que la inmigración, que procede de otros continentes, sea la menos preparada para encajar en la sociedad tecnificada, desplazando el poco trabajo que pueda haber para lo peones nacionales. Se hablaba de una sociedad del ocio, que realmente existe pero que, no tiene el menor sentido si es a costa de que solo puedan disfrutarla los que trabajan y están saturados de trabajo, tanto que, muchas veces no tienen fuerza para disfrutar de ella.
Si algo tienen de absurdos los seres humanos precisamente es esa egolatría que han heredado del grupo de primates originario que es la jerarquía y el tanto tienes tanto vales. Si te colocas en puesto de mando tienes derecho a todo, si no lo estas, solo tienes derecho a las pequeñas migajas de cualquier materia de la que se trate. El agravante, porque lo dice la ciencia, suelen ser los individuos que tienen algún tipo de psicopatías leves, pero psicopatías. Y como no todo el mundo es Einstein, te encuentras a una gran parte de la población, en los bares, jugando al mus, o tomando copas con un dinero que no tienen y tirando de los ahorros o pensiones de los padres o abuelos. ¿Hasta dónde creen los actuales políticos que puede llegar esto?
Estos días he llegado a ver gente que busca en los contenedores de basura algo que comer, o en la puerta trasera de los supermercados hacer lo mismo con lo que han desechado por fecha de caducidad. Y entonces me he preguntado ¿Era esto la sociedad del ocio que tanto cacareaban hace mas de cincuenta años? Lo dudo, alguien mentía y mentía a sabiendas de que sería tal como es y ninguno hizo apenas nada para remediarlo, salvo otorgar dinero, muy poco para la supervivencia, unos cuatrocientos y pico euros. ¿Puede algún Ministro o diputado pagarse un alquiler, agua, luz y gas? No digamos nada de un teléfono para estar conectado a una red de amigos que pudieran en algún momento echarte un cable para encontrar trabajo.
¡Ah, que esto era la sociedad del ocio!, vamos, lo de toda la historia, los ricos riquísimos que no saben ni lo que tienen y maldita la gracia que les hace saberlo y los que viven debajo de un puente, claro con todos los estratos intermedios, eso, para hacer bonito, como decía un amigo mío acerca de las luces de los amplificadores del «hifi».
Lo peor no es esto, lo peor es que el que tiene un trabajo aunque sea miserable en cuanto a sueldo, mil euros lo son hoy en día, puede perderlo en cualquier momento y esto no es USA en que el que sale de un trabajo y encuentra tres en los que entrar, y en la misma calle en el que estaba el antiguo, porque aquí la empresa siempre, aunque sea pequeña es elefantiásica en cuestión de requisitos para contratar. Y entonces como decía Gila “vas a tu casa y te sientas en la silla que hay para cuando te despiden, hasta que llega tu tía y te dice Antoñito, no te puedes quedar ahí toda la vida, tendrás que buscar un trabajo” y entonces os ponéis a leer las ofertas de empleo, que encima son escasísimas, hasta que te encuentras esa de: “se necesita anti sistema revolucionario, para revueltas, se pide que sepa fabricar y tirar cócteles Molotov” y dice tu tía: “pues vete tu que eres despabilao”. Y allá que te vas, pero al llegar descubres que las consignas las ponen individuos extranjeros, que son los que quieren valerse del descontento para sembrar el caos y traer sociedades comunistas.
Entonces tu, ya hasta la retambufa de hijos de su madre, los mandas a todos de paseo, justo en el momento en que algún hijo de puta dispara y mata a otro manifestante al grito de “la policía esta disparando”, para que se monte un buen “susodicho aparato femenino citado en el Congreso”. Y claro es en ese momento cuando te das cuenta de que el mundo se ha convertido en una cloaca en dónde el ocio consiste en hacerle la vida imposible al que no piensa como tu y dices: “a otro bobo con esos cuentos”, pliegas y te vas calle abajo desilusionado y descreído de toda la humanidad.
Esto es una película que me he sacado del caletre, pero no va desencaminada, lamentablemente no tendrá un final feliz. Todo esto se agrava con el virus maldito que soltaron los Chinos para mayor gloria de su economía y desestabilización del resto del mundo y ojo que esta parte puede que no sea una película y sea un documental. Pero me gustaría que alguien tuviera las narices de decirlo, porque encima de ser pulgosos no quiero que nos apaleen. Pero al parecer salvo Trump hay poco dirigente bragado para plantar cara al amado líder chino.
Por todo esto es por lo que erraron al decir que el mundo se llamaría la sociedad del ocio, se les olvidó decir del ocio de los multimillonarios Chinos, enriquecidos a base de machacar al pueblo con las migajas del comunismo. Una cosa estaba clara, muchos humanos sobrarían y no habría trabajo para todos, sobre todo para los menos sinvergüenzas y ladrones especializados. ¡Ángela Pérez!

