No acabo de entender el mundo que vivimos. Por Rodolfo Arévalo

No acabo de entender el mundo que vivimos. Foto del autor

«No acabo de entender el mundo que vivimos. Tal vez se me haya pasado la vida envuelto en pensamientos que la gente no quiere tener»

La verdad es que a veces ya no acabo de entender el mundo, este nuevo, que vivimos. Tal vez se me haya pasado, la vida, la juventud y la madurez, en definitiva mi tiempo, envuelto en otro tipo de problemas y pensamientos de los que la gente habitualmente no quiere tener consciencia ni siquiera reflexionar, tampoco quieren tenerlos en cuenta, porque son molestos y plantean dudas sobre uno mismo.

El “Conócete a ti mismo” filosófico ha pasado a ser simplemente conoce tus circunstancias, pero no las internas, no las importantes, si no las que carecen de valor profundo, solo aquellas que te rodean y que son pasajeras. Por ello creo  que de esta circunstancia parte el olvido del concepto de Dios, que no es malo ni bueno, solamente es. Sea Dios un concepto físico o religioso, vamos el ser in causado o el principio sin causa.

Verdaderamente el mundo se ha transformado en realidades mosaico, no hay realidades globales salvo quizás el pensamiento individual de cada uno, pero tomado uno a uno, hay una realidad que sobrevuela todo eso que es lo real, lo que imaginamos real y que nos afecta a todos como seres humanos, y otra, la diminuta que nos ocupa a cada uno, y que, a veces, se hace tan grande que nos abduce de la realidad.

Llega un momento en que lo que se dice a través de móviles o televisión, incluso radio y prensa nos parece más realidad que nuestra propia vida y convicciones, tras lo cual como dice Dante, dejamos a las puertas del infierno del que no llegamos a ser conscientes hasta el día de nuestra desaparición, toda esperanza de recuperar el ser humano.

He llegado incluso a pensar que lo que le sobra al planeta Tierra es el ser humano. No hay anomalía más extraña que un subproducto interestelar, biológico y conformado de manera multicelular e inteligente que implica el conócete a ti mismo, pero de una manera caótica, sin directrices, ni guías previas que aseden los caminos que tomamos para averiguar de que se va realmente un ser creado para reflexionar sobre sí mismo y sobre lo que le rodea.

¿Hay otros seres así en la inmensidad del universo que vemos? Probablemente sí, es algo de lógica pura, si aquí en este rincón de una de millones de galaxias apareció la inteligencia, por qué no ha podido surgir en cualquier otra parte del universo. De dónde venimos, a dónde vamos, ¿tienen de hecho algún sentido estas preguntas o es que nos valoramos en exceso, somos algo más que un perro, un elefante o cualquier otro ser vivo? ¿Debemos acaso tener una explicación?

Es importante lo que pensamos, pero no es aséptico, pues estamos implicados en la respuesta y la obviedad de que lo definido, no puede estar en la definición, es lo que nos hace absurdos, porque somos los que debemos elaborar la definición de nosotros mismos, dado que no hay nada más inteligente, que conozcamos, fuera de nosotros para reflexionar acerca de ello.

Hay quien dice que somos objetos virtuales de otros seres que en realidad juegan con nosotros en su ordenador, una especie de familias virtuales en un mundo virtual, un reflejo de otro mundo que no podemos ver, ni oír, ni sentir. No me creo esta teoría puesto que al igual que el concepto de Dios, es más absurdo pensar que lo que existe es causado por una existencia anterior todopoderosa para nosotros, pero que no tiene causa. Casi igual que la singularidad cuántica que produjo el big bang, una inestabilidad cuántica que pudo ser o no ser, o pudo crear otro tipo de universo incompatible con la vida como la conocemos, pero que sí tiene una explicación física cuántica. Aún así esto tiene más sentido para los seres humanos, porque si realmente, como parece la cantidad de universos paralelos es innumerable está claro que estos pueden chocar unos contra otros y producir esas inestabilidades.

Esto es fácil de entender, puesto que los seres humanos siempre vemos que lo que se produce físicamente, incluso intelectualmente, es producto de una causa primera que genera algo, algo que se convierte en suceso. Siempre quedará la pregunta del origen de todo, pero tiene sentido preguntarse o hacerse la pregunta que se interroga por lo que somos nosotros mismos, tiene esa pregunta alguna respuesta salvo las elementales del plano físico, creo que no, con lo cual preguntarse que es lo que somos carece de todo sentido, solo podemos preguntarnos acerca de por qué producimos en el mundo las variaciones que producimos, cualquier otra pregunta trascendente nos lleva a la única respuesta, es imposible saberlo.

Mas allá de nuestro mundo físico, es probable que haya otros, pero desde luego no tendrán nada que ver con el nuestro y por supuesto serán inentendibles pues habría que salirse del nuestro para observarlos desde fuera y analizarlos, hoy por hoy es imposible salvo con abstracciones matemáticas. Y… ¿son las matemáticas una realidad o solo un ejercicio intelectual? Todo esto causa vértigo por eso es que a veces no acabo de entender el mundo que vivimos. Tal vez se me haya pasado, la vida, la juventud y la madurez, en definitiva mi tiempo, envuelto en otro tipo de problemas y pensamientos de los que la gente habitualmente no quiere tener consciencia porque son incómodos.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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