El índice de la miseria, Por Francisco Gómez Valencia

Sánchez se rie de todos nosotros como hicieron sus predecesores Zapatero y González

«El índice de la miseria es el resultado de combinar dos variables: las cifras del paro y la inflación, ambas a nivel nacional en cualquier país»

Hoy hablaré sobre la miseria a tres niveles. El institucional, el humanitario y el político ligado directamente a lo moral y que vive e interfiere en los dos primeros.

1º- En cuanto al institucional… recuerdo a “Sánchez el autócrata” cuando dijo como Presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE durante alguna campaña contra Ayuso, que “su persona”, cada vez veía más miseria por las calles de Madrid. Desconozco si realizará salidas nocturnas al estilo de los muchos monarcas que aprovechaban la oscuridad para perpetrar sus adulterios y desarrollar sus vicios más inconfesables, ahora bien, lo que si conozco es lo que es el Índice de Miseria, y lo que además me imagino es que él no puede salir a la calle sin rodearse de escoltas por temor a la gente corriente.

El índice de la miseria es el resultado de combinar dos variables: las cifras del paro y la inflación (ambas a nivel nacional en cualquier país); y la OCDE (que es esa organización de la que los políticos solo echan mano cuando los interesa), ha presentado un informe que dice que de todos los miembros del mundo que la forman, España actualmente es la que peor está. En esta organización mundial, están países como Chile, Colombia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Grecia, Letonia, Lituania, Méjico, Polonia, Portugal, República Checa o Turquía, o sea que ya me contarán. El único consuelo es que seguramente algunos de estos países, al estar menos desarrollados que nosotros (especialmente en gasto público), controlarán peor o incluso ni lo harán, estas variables es decir, que no son de fiar, pero que quieren que los diga: aun así a mí todo esto me deja mal cuerpo y como trata el presidente del Gobierno a la gente, mas.

2º- En cuanto al humanitario… cuando nos hablan del concepto de miseria, solemos imaginarnos directamente a personas pasando todo tipo de penurias siendo la principal de todas estas el no tener nada que echarse a la boca. Las imágenes con las que somos acosados con la finalidad de crear cierto cargo de conciencia en todos nosotros, una vez sobrepasados contribuyen directamente a la financiación de organizaciones supuestamente sin ánimo de lucro, que operan en el mundo dirigidas a menudo como auténticas multinacionales estructuradas jerárquicamente del mismo modo que cualquier empresa puntera de primer nivel de esas en las que, en este mismo instante puedan pensar.

La gestión de las penurias del tercer mundo o incluso de las producidas en lugares desarrollados en guerra como está sucediendo actualmente en Ucrania, en la mayoría de las ocasiones están dirigidas por entramados empresariales y financieros con una base política absolutamente alejada de principios morales, por mucho que la acción humanitaria en si misma si pueda ser loable. Con esto no quiero entrar en si deben o no ser financiadas vía subvenciones de la manera escandalosa que día tras día conocemos a través de portavoces intencionados, que utilizan dicha información de manera arrojadiza pues ese, es un asunto que desde luego invita a una reflexión más profunda, teniendo en cuenta por ejemplo la propia situación económica y social del país donde tienen fijada su sede social.

Hablar de la famosa Cañada Real de Madrid o de las tres mil viviendas de Sevilla –por poner dos ejemplos muy conocidos por la opinión pública–, es fácil y comprobamos como desgraciadamente invitan a declaraciones de carácter demagógico, en ocasiones hasta por profesionales supuestamente capacitados para llevarlas a cabo. Estos al estar cegados por su pertenencia a movimientos sectarios de izquierda, pierden la perspectiva y se comportan de manera subjetiva tratando de incitar a los demás para que acepten sus planteamientos, llegando incluso al engaño o la falacia de forma consciente, pues se dedican a ello de forma profesional como complemento a su labor social.

3º- En cuanto al político… este comportamiento indigno sabemos que también es propio de ellos, especialmente de los actuales que nos gobiernan y de sus satélites. De hecho, desgraciadamente estamos acostumbrados a verlos presentarse casi a diario haciendo campaña colocándose como abanderados en defensa de los derechos de los pobres parias, en contra de la propia opinión de la Policía o de los verdaderos profesionales de las distintas administraciones que realmente si son conocedores de la verdad y que desgraciadamente, no son debidamente escuchados cuando los cargos públicos toman las decisiones pues, generalmente solo piensan en sus propios intereses partidistas como paso en lo peor de la pandemia.

Hablamos de cargos públicos como vemos por las redes sociales, que reciben al año unas retribuciones escandalosas para lo que hacen y a lo que se dedican. Individuos que viven muy por encima de lo que lograrían en la empresa privada donde no llegarían a ser nadie, pero que desde sus atalayas institucionalmente blindadas, desparraman cada vez que hablan de forma enajenada sobre la realidad que padecen aquellos a los que de vez en cuando fingen defender.

En el día de ayer pudimos comprobar como la Fundación Madrina, tachada como una organización antiabortista, es decir próvida y por tanto supuestamente de derechas según la izquierda madrileña, ha ayudado al traslado de un numeroso grupo de menores huérfanos desde Ucrania hasta nuestra capital para ofrecerlos un futuro mejor del que iban a tener posiblemente en su país de procedencia. Una parte de la radicalidad de izquierdas con representación en el pleno del Ayuntamiento de Madrid y con grupo propio (el mixto) porque así se lo permitió el PP y Ciudadanos, pusieron como condición para aprobar su presupuesto, que les fuera retirada una subvención que merecen por su actividad y venían recibiendo en años anteriores siempre con mayorías del PP.

Desde el consistorio y especialmente de la parte del PP, se ha hecho gran hincapié en demostrar que se ha sustituido esa subvención nominativa por un fondo para este tipo de situaciones, lo cual cuantitativamente cubrirá con creces el esfuerzo llevado a cabo por el ayuntamiento para este tipo de situaciones. Sin embargo la realidad es muy tozuda y se ha comprobado como por ejemplo, esta organización es merecedora del oportuno reconocimiento y nunca debió ser aceptada por parte del alcalde como moneda de cambio para sus fines políticos, aunque hay que comprender el contexto en el que se produjo el acto en si del chantaje, sobrevenido por una mala decisión política previa respecto a la formación del grupo mixto formado por los “carmenitas”.

Por hechos como el mencionado, acostumbramos a asociar el concepto de miseria también a lo moral, de tal forma que a menudo oímos o utilizamos la expresión “miseria moral”, especialmente cuando se la aplicamos a aquellos que piensan diferente a nosotros y además sus valores nos provocan directamente vergüenza ajena y ganas de vomitar. Pero es que es necesario abrir la mente lo suficiente para que seamos libres y capaces de aplicárselo también a aquellos que supuestamente son de los nuestros como terminó haciendo la propia Isabel Díaz Ayuso para defenderse de Pablo Casado y Teodoro García Egea.

Los pardillos de Casado y García Egea, aspirantes a mafiosos

Madrid ha sufrido dos escándalos miserables en los que el reseteado Partido Popular ha sido protagonista y victima a la vez por comportamientos indignos de personas con nombre y apellidos, unos de “motu proprio” (los de Génova 13) y el otro, Almeida, seguramente preso del supuesto chantaje de la vicealcaldesa Begoña Villacís, que con tal de mantenerse en su cargo y liderar comisiones de investigación contra su propio socio de Gobierno (como se ha visto en el caso de lo del hermano de Ayuso), trata de pescar en aguas revueltas traicionando al alcalde de la misma manera que Ignacio Aguado hacía en el anterior Gobierno de la CAM con su presidenta.

Por intereses políticos y bajo el amparo de un ficticio proyecto común, uno cedió para aguantar una coalición sin futuro llevada a cabo sin el agrado de sus propios electores, y los otros cedieron al chantaje de Sánchez por miedo a la popularidad de la Presidenta de la CAM. En ambas ocasiones se han aceptado chantajes colocándose uno a los pies de la izquierda radical madrileña y los otros a los del PSOETA, intercambiando información de la Agencia Tributaria a cambio de ceder el Tribunal de Cuentas, total: para que se libren los golpistas catalanes de pagar avalando sus fechorías con dinero público de la Generalidad, que también es una institución de España.

Para este tipo de personajes prescindibles que tapan sus miserias con recursos públicos provocando la zozobra de su propio país (como hace Sánchez), o la de su propio ayuntamiento (como hace Villacís), o de su propia organización (como hicieron Casado y García Egea), haciendo necesario la realización de un Congreso nacional para refundarse, como manera institucionalmente elegante de echar a gorrazos a los mafiosos y corruptos (que me parece bien y les deseo toda la suerte del mundo, ya que será también la nuestra), con tal de que los sucesos pasen desapercibidos y se olviden lo antes posible por parte de la opinión pública, yo pido hacia todos ellos: Olvido e indignidad.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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