
«Vivimos gracias al nuevo borrador de la Ley Audiovisual el retorno de la cultura del pelotazo a través de los medios de comunicación»
La implantación de la televisión privada se efectúa mediante la concesión a los particulares de la gestión indirecta del servicio público esencial cuya titularidad corresponde al Estado.
Todas las personas tienen el derecho a que la comunicación informativa se elabore de acuerdo con el deber de diligencia en la comprobación de la veracidad de la información y a que sea respetuosa con el pluralismo político, social y cultural. Todas las personas tienen el derecho a ser informados de los acontecimientos de interés general y a recibir de forma claramente diferenciada la información de la opinión.
Los Migueles, ya fueron claves para llevar a su terreno la ley audiovisual y ahora pretenden hacer lo mismo con un nuevo borrador, siempre marcando las cartas. Vivimos por tanto el retorno de la cultura del pelotazo a través de los medios de comunicación.
Recordemos que el reparto de las primeras licencias de televisión privada en España provocaron duros enfrentamientos políticos y empresariales, en una época reciente que se caracterizó por la aparición en el panorama económico español de una serie de empresarios dispuestos a ganar dinero y ejercer el poder a través de los medios de comunicación, y en especial de las televisiones. Hoy intuimos en ese sentido el plan de Miguel Barroso: Que Vivendi compre Atresmedia y después absorba Movistar.

