
«Y así seguimos en este país, utilizando el agua, bien esencial, política e ideológicamente para beneficiar a unos y perjudicar y a otros»
Con frecuencia se producen hechos de gran importancia que aún afectando a buena parte o a toda la sociedad, no adquieren relevancia, bien por falta de difusión, bien porque los ciudadanos no se sienten concernidos o afectados, bien por algún otro motivo.
De uno de estos hechos, que afecta a la mayoría de los ciudadanos de Castilla y León y a otros muchos de comunidades autónomas limítrofes, voy a hablarles.
El pasado día ocho del corriente, tuvo lugar la celebración del pleno del Consejo del Agua de la demarcación del Duero, para analizar y debatir el Proyecto de Plan Hidrológico de la Demarcación del Duero para el periodo 2022-2027, presentado el veintinueve de julio del año pasado, 2021, que una vez informado positivamente por la mayoría de los vocales de dicho Consejo, deberá enviarse al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD) para su aprobación.
El Consejo está integrado por setenta y nueve vocales, pertenecientes a entidades locales de la cuenca; usuarios como comunidades de regantes, asociaciones agrarias, asociaciones ecologistas, asociaciones empresariales y organizaciones sindicales; representantes de los ministerios de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Hacienda y Administraciones Públicas, Defensa, Industria, Energía y Turismo, Sanidad y Servicios Sociales e Igualdad, Fomento, Interior; representantes de los servicios técnicos del Organismo de cuenca, Comisario de Aguas, Director Técnico y Jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica; representantes de las autoridades portuarias y capitanías marítimas; representantes de las comunidades autónomas.
Está presidido por la Presidente del Organismo de cuenca, Confederación Hidrográfica del Duero, y el Secretario es el Secretario General del Organismo de cuenca.
De los setenta y nueve vocales, cuarenta y dos se han mostrado en contra, y treinta y cuatro a favor del texto final del plan propuesto por la CHD, al no haberse visto aceptadas la gran mayoría de las alegaciones presentadas y al considerar «que no es acorde a los objetivos y necesidades planteados, y en especial se considera que no se otorga el peso necesario al reto demográfico, donde la agricultura de regadío tiene un papel fundamental«, según laConsejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, que también afirma que el Proyecto actual no cumple con muchas de las necesidades del regadío de Castilla y León como son las tan necesarias regulaciones y aprovechamiento de los caudales, los nuevos regadíos, el aprovechamiento sostenible de las aguas subterráneas y las medidas contra la contaminación difusa.
El Plan se ha desarrollado sobre un total de once mil trescientos folios.
Este volumen ingente de información y propuestas pretende fundamentalmente ahorrar agua reduciendo la dotación existente en la actualidad para los canales y concesiones de riego de la cuenca y prohibiendo nuevas concesiones, a pesar de que la competitividad de la agricultura de la región pasa por ampliar la superficie regable mediante la inversión en la mejora y modernización de los regadíos existentes, creación de nuevos canales y aumento de la capacidad de reserva y acumulación de agua.
También propone no realizar medidas de contención y limpieza de los ríos y favorecer las riadas. La propia Presidente se ha manifestado en varias ocasiones muy partidaria de las avenidas y riadas, «la creencia de que hay que limpiar, desbrozar y encauzar los ríos es errónea«.
Se pretende limitar el abonado y los tratamientos fitosanitarios en los terrenos de cultivo de la cuenca.
Y, cómo no tratándose de un organismo dirigido por alguien nombrado a dedo por un gobierno socialista, propone incrementar al alza las tasas e impuestos sobre el uso del agua, así como fijar un precio sobre la misma agua.
Paso a explicar algunos conceptos para quienes no conozcan la materia.
El agua, en España, es un bien público desde la aprobación de la Ley de Aguas de 1985, que establece que «consideradas las aguas como recurso, no cabe distinguir entre aguas superficiales y subterráneas. Unas y otras se encuentran íntimamente relacionadas, presentan una identidad de naturaleza y función y, en su conjunto, deben estar subordinadas al interés general y puestas al servicio de la nación. Se trata de un recurso que debe estar disponible no sólo en la cantidad necesaria sino también con la calidad precisa, en función de las directrices de la planificación económica, de acuerdo con las previsiones de la ordenación territorial y en la forma que la propia dinámica social demanda.
Esta disponibilidad debe lograrse sin degradar el medio ambiente en general, y el recurso en particular, minimizando los costes socio-económicos y con una equitativa asignación de las cargas generadas por el proceso, lo que exige una previa planificación hidrológica y la existencia de unas instituciones adecuadas para la eficaz administración del recurso en el nuevo Estado de las Autonomías.»Cauce es el lecho de un río, el terreno por el que discurre un curso de agua.
Cuenca hidrográfica es la superficie de terreno que recoge la totalidad del agua precipitada y la conduce al mar mediante los cauces, es decir, corrientes, ríos y lagos, que la vierten a través de una sola desembocadura.
La cuenca está formada por subcuencas, cuencas más pequeñasque la cuenca principal y que se corresponden con los diversos afluentes de la corriente principal.
Las corrientes pueden ser superficiales y subterráneas.
Los aprovechamientos de las aguas de una cuenca se regulan y autorizan por las Confederaciones Hidrográficas de Cuenca, ya sean concesiones de aprovechamiento directo por captación en masa de agua superficial o subterránea: río, canal, lago, pozo.
Las Confederaciones Hidrográficas de Cuenca se crearon en 1926 como entidades de Derecho público con personalidad jurídica propia y distinta del Estado sobre las Diez Divisiones Hidrológicas que habían sido creadas en 1865.
Pertenecen a efectos administrativos al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Dirección General del Agua.
Son diez, Confederación Hidrográfica del Cantábrico, del Duero, del Ebro, del Guadiana, del Guadalquivir, del Júcar, del Segura, del Niño-Sil y del Tajo.
La Confederación Hidrográfica del Duero es el organismo que gestiona las aguas de los ochenta y tres mil kilómetros de cauces de la cuenca del Duero.
La cuenca del Duero se extiende por las comunidades autónomas de Castilla y León, Galicia, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja, Madrid y Asturias. Además de Portugal. Está presidida por un presidente que es nombrado por el ministro del ministerio del que depende el organismo, actualmente, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.En 2003 se crea la figura del Consejo del Agua de la Demarcación con el objetivo de promover la información, consulta y participación pública en el proceso planificador de las confederaciones hidrográficas. Sus funciones consisten, entre otras, en elevar al Gobierno, a través del ministerio que corresponda en cada legislatura, el Plan Hidrológico de la demarcación y sus ulteriores revisiones.
Informar las cuestiones de interés general para la demarcación.
Informar las cuestiones relativas a la protección de las aguas y a la mejor ordenación, explotación y tutela del dominio público hidráulico o las que le sean encomendadas por el Presidente o la Junta de Gobierno del Organismo de cuenca.Informar la propuesta de la Junta de Gobierno de proceder a la revisión del Plan Hidrológico.
Emitir informe preceptivo sobre la propuesta de proyecto de Plan Hidrológico y sus ulteriores revisiones con carácter previo a su envío al Gobierno par su aprobación.
Informar los planes especiales de actuación en situaciones de alerta y eventual sequía con carácter previo a su aprobación.
Informar la delimitación de los perímetros de protección de acuíferos, con carácter previo a su aprobación por la Junta de Gobierno.
Informar acerca de las modificaciones sobre la anchura de las zonas de servidumbre y de policía, del dominio público hidráulico, con carácter previo a su aprobación por la Junta de Gobierno.
Zona de Policía es la establecida sobre una franja de terreno de cien metros de ancho a partir del lateral de un cauce.
Si está interesado en conocer la composición del Consejo de Agua de la demarcación del Duero, puede visitar su página oficial.
En Castilla y León se riegan unas 460.000 hectáreas, y de ellas, unas 123.000 hectáreas se riegan por gravedad, a pie, por inundación. Pero las autoridades de la CHD y del gobierno de la nación no consideran prioritario su modernización y por consiguiente, el importante ahorro de agua.
La Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León consensuó una serie de peticiones encaminadas a conseguir un uso racional, equilibrado y sostenible del agua, con ocho de las nueve diputaciones provinciales (Ávila, Burgos, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora), las cuatro organizaciones profesionales agrarias con representación en la Comunidad (Asaja, Coag, Upa y Uccl), la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León (Urcacyl) y la Asociación de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Duero (Ferduero), y las presentó en las alegaciones al Plan 2022-2027, no obteniendo respuesta favorable de la CHD.
En Castilla y León se riega un 13 por ciento de la superficie cultivada frente al 28 por ciento de Andalucía y el 23 por ciento de la media del resto de territorios. Históricamente, y con independencia de quien haya gobernado en España, Castilla y León siempre ha sido menospreciada y discriminada a la hora de recibir inversiones, y ahora no sólo no van a invertir para progresar sino que pretenden reducir nuestra capacidad productiva.
Consideran a la agricultura como a un enemigo y están empeñados en acabar con ella.
Personalmente siempre consideré un error separar agricultura, ganadería, y pesca de medio ambiente, cuando están no ya íntimamente relacionados, sino que no pueden existir por separado.
Probablemente recuerden ustedes el fracasado Plan Hidrológico Nacional de 2001 que fue derogado por el gobierno del Sr Rodríguez Zapatero y sustituido por el Plan de 2005.
Y así seguimos en este país, utilizando el agua, bien esencial, política e ideológicamente para beneficiar y potenciar a unos y perjudicar y atrasar a otros.

