Esta señora cree vivir en una sociedad de egoísmo ciego, irracional, y sin tope. Por Rodolfo Arévalo

Esta señora cree estar viviendo en una sociedad de egoísmo ciego, irracional, y sin tope. Ilustración de Linda Galmor

“Hay que hacer ver a los individuos que quieren hacer de los que les rodean trapos de usar y tirar que hay reglas de juego”

Cuando leo temas como el del marido de Oltra en el que ella ni siquiera pone en tela de juicio los actos de este abusador, que acosó a la niña que la Comunidad tenía en acogida, y que por supuesto le da igual las secuelas psicológicas que pueda haber dejado en ella, me parece estar viviendo en una sociedad de egoísmo ciego, irracional, y sin tope, tan ciego e irracional que ni siquiera considera que las normas legales y las coerciones del estado están ahí para protegernos a todos, incluso al abusador, que no es que no sepa que lo que hace es ilegal, sino desde todo punto de vista inmoral, pero para él incontrolable muchas veces. Es un enfermo, un Psicópata.

Claro que el que es un psicópata de algún tipo lo es de nacimiento, y no tiene ningún tipo de control que no sea medicación. Han pasado dos mil años de civilización y parece que los impulsos de los que pueden saltarse la ley creyéndose impunes siguen siendo al menos intentados por algunos.

Que un patricio romano con una cultura y unas normas legales y religiosas que permitían el esclavismo, gozaran de niñas que compraban en las ventas de esclavos, no da a nadie derecho a hacerlo hoy en día en que se supone que la esclavitud está abolida, ¿o no?

Vistas algunas maneras de actuar de algunos individuos altamente egoístas me niego a creerlo. Estos individuos no tienen porque ser considerados individuos pertenecientes a la cultura occidental humanística, igualitaria en derechos y obligaciones y incluso desligada de obligaciones religiosas. Se parecen más a otros individuos que permiten el matrimonio caprichoso con niñas mayores de diez años para su satisfacción sexual degenerada, por mucho que se sepa que su guía religioso estuviera casado con una niña de esa edad, pero en el siglo VI, que evidentemente nada tiene que ver con el nuestro. Básicamente se reduce a aceptar el esclavismo sexual de antaño en la sociedad del siglo XXI.

Está claro que el impulso sexual de los individuos machos de la especie humana es muy intenso, porque se rige por conductas irracionales que dictan que lo importante para ellos es la reproducción de sus genes, es totalmente inconsciente, pero es así. Pero este tipo de actuaciones de los varones de la especie, ha tenido mucho tiempo para ser matizado y reconducido, mediante reglas y coerciones que no serían de obligado cumplimiento sino fuera porque llevan acarreadas penas de cárcel y la repulsión y condena de la sociedad que los acoge.

Hay que hacer ver a los individuos que quieren hacer de los que les rodean trapos de usar y tirar que hay reglas de juego, no solo impuestas por el conjunto social, sino necesarias para que la sociedad funcione. Llegar a la conclusión de que hay límites morales que no pueden sobrepasarse si no se quiere llegar a una sociedad en que nadie ponga límites, debería ser algo aprendido y asumido de manera natural incluso frente a los impulsos irracionales más intensos de los humanos.

Si esto no fuera así, el menor de los problemas serían los robos y violaciones, llegaría el día en que se pudiera acuchillar a cualquiera que se cruzara contigo por la calle, basándose en la suposición de que creías que iba a agredirte, no, no puede llegar, porque solo demostraría que la convivencia en armonía del grupo social desgajado de los primates es imposible y nos relegaría a simple condición de animal puro y duro, no racional, que es ni más, ni menos que el de los individuos que poseen un criterio elaborado y alto de lo que debe ser un ser humano con moralidad.

No sé que está pasando con algunos individuos en las sociedades actuales, ni siquiera sé si esto no ha sido siempre así, cosa que no me extrañaría y precisamente por eso llegaría a entender porqué tiene que haber penas, sino de muerte, si de reclusión a perpetuidad. Son necesarias porque hay individuos que no son capaces de entender que para vivir en sociedad no solo se les debe respetar a ellos, sino que ellos deben respetar a los demás, sobre todo si son más débiles.

La actitud contraria se sabe, está reservada para delincuentes, violadores y macarras. Otra cosa es que estos individuos puedan ser en muchas ocasiones enfermos psicópatas, en cuyo caso tampoco deberían andar libremente por los lugares que comparten el resto de humanos digamos “normales”. Si alguien tiene problemas mentales su lugar debe de ser una clínica psiquiátrica, por lo menos hasta el momento en que se cure, si es posible o si no el momento en que sea capaz de tomar la medicación que le tenga controlado, dentro de unos límites, para la convivencia.

Es una pena pero dicen muchos psiquiatras y doctores en psiquiatría que hay individuos que de alguna manera ya nacen con estas psicopatías, son enfermos desde el origen, y lamentándolo mucho, salvo que estén vigilados y controlados no pueden estar libres haciendo vida con los demás individuos de la especie. Por todo lo expuesto es por lo que cuando leo temas como el del marido de Oltra, en el que ella ni siquiera pone en tela de juicio los actos de este  abusador, que acosó a la niña que la Comunidad tenía en acogida. Parece que este individuo y su señora, creen estar viviendo en una sociedad de egoísmo ciego, irracional, y sin tope, tan ciego e irracional que ni siquiera considera que las normas legales y las coerciones del estado están ahí para protegernos a todos, incluso al abusador mismo.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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