Ponga usted un termostato en su vida. Por Guirong Fu

Ponga usted un termostato en su vida.

 

Entré hoy por la mañana en un bar, a tomar café:

¡Hacía, allí dentro, un frío, que pelaba!

«¿A qué temperatura tiene Ud. el local, oiga Ud?»,

oí que un señor muy trajeado al dueño preguntaba.

-Con toda sinceridad, debo decirle que no lo sé;

se me perdió no se dónde el mando a distancia

y, encima, un termostato en ninguna tienda hallé:

¡se vendieron como rosquillas este fin de semana!

Pero mejor quítese usted esa linda corbata,

si acaso siente que la mucha calor le mata:

¡Imagine nosotros, aquí, toda la santa jornada,

que apenas si paramos… para ir al WC!

¡Al trilero Sánchez quisiera en mi lugar yo ver!

¡Jodidos políticos; la madre que los matriculara!

(¡Dios: una chaqueta me habría puesto yo de buena gana,

mientras que, él, la gota gorda de continuo sudaba…!

A saber si el buen hombre acaso en la cuenta cayó

de que, este menda, todo el santo rato de frío tiritó,

en tanto que él, sofocado, parecía andar ya medio frito.

Ni que decir tiene que, al partir, propia alguna se le dio:

¡pillé, allí, un constipado, que con nada me lo quito!

Sepan, en todo caso, que si por ese local me atrevo otro día a pasar,

juro a Uds. que un par de termostatos les voy a regalar.

Quién sabe; quizás me atreva… en un día de frío polar.

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

Artículos recomendados

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: