Los secretos que ocultamos. Por Antonio Ramírez

Los secretos que ocultamos.

«Paula Hawkins nos presenta en A Fuego Lento a tres mujeres que nos hacen vivir la maldad que ocasionan los secretos que ocultamos»

Historia de tres mujeres bajo la presión de una relación cuajada de secretos que van poco a poco tensionando y creando un clima de drama intenso. Paula Hawkins, su autora y que ya se encumbró a lo alto de la novela negra con un título de referencia que aosmbró al mundo literario: «La chica del tren«, nos hace entrega de otro relato apasionante con la vibración de ese genio innato de hacer partícipes a los lectores de la ansiedad que cacateriza y atrae a este género literario.

 

A Fuego Lento nos presenta a tres mujeres que no se conocen entre sí, pero con conexión a la mujer que aparece muerta y protagonista del este interesante thriller, que nos hacen vivir la maldad que ocasionan los secretos que ocultamos. La obra que lleva como frase significativa «mira lo que has provocado«, adentra en el misterio de las conexionaes en una trama ágil hacia un desenlace inesperado. Buena lectura que no defrauda.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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