Día de la Hispanidad e Isabel La Católica. Por José Crespo

Firma de Isabel la Católica. Antes de la Concordia de Segovia Isabel usó un sello personal , que se atestigua en 1473 y que data probablemente de 1468.

«Hablar de Hispanidad es hablar de Isabel quien plantó esa semilla, mujer y obra que ha sido y es denostada por los enemigos de España»

Estamos aquí, en este día 12 de octubre, para dar un homenaje necesario sin el cual no existiría esta celebración que nos une a nuestros hermanos de ambos hemisferios. Permítanme que sin querer alargarme y siendo lo más breve posible les diga lo siguiente.

Hablar de Hispanidad es hablar de quien plantó esa semilla, mujer y obra que ha sido y es denostada por los enemigos de España que chapotean en el vacío argumentario negrolegendario basado en la permanente descalificación.

Doña Isabel, mujer de una profunda Fé, inspirada por su devoción a San Juan que ya colocaba en su firma en la que escribía «Yo, la princesa» acompañado de un escudete manuscrito con las armas de Castilla y León acolado del Águila de San Juan, fue un ejemplo de esfuerzo y lucha por la igualdad tal como demuestra en su lema Tanto Monta, Monta Tanto.

Esa igualdad que a día de hoy nos dicen que no está lograda por las defensoras de una derechos que ya existen cuando guardan silencio ante las brutalidades que se comenten fuera de Europa, o incluso en ella, por parte de quienes utilizan falsas religiones bajo pátinas de lo que se atreven a etiquetar y disculpar como ‘algo cultural’.

Desde la liberación y Toma de Granada y el testamento y codicilo de Isabel la Católica queda sembrada esa semilla que define al nativo de los nuevos territorios como súbdito en régimen de igualdad con el resto de ciudadanos. Es un poco ridículo juzgar todo aquello con ese mecanismo que es el presentismo, aplicando parámetros actuales a lo que sucedió hace más de 500 años.

Cuando Cristóbal Colón llegó a América condujo a la Corte castellana indígenas traídos de sus viajes al Nuevo Mundo en 1493 pero la reina Isabel legisló y dejó testado la consideración de súbditos en régimen de igualdad y libertad que el resto de los ciudadanos.

Debemos aclarar que Isabel la Católica desde que era niña tuvo una especial querencia por el Evangelio de San Juan evangelista, cuyo símbolo es el águila, además de una profunda devoción por determinados santos que le acompañaron a lo largo de toda su vida, confortándola y dándole consuelo en los momentos más aciagos de su gobierno y de su vida personal. Entre ellos San Miguel, Príncipe de la Iglesia; San Gabriel, mensajero celestial; San Juan Bautista, «precursor e pregonero» de nuestro Redentor Jesucristo; los Apóstoles, señaladamente San Juan Evangelista, amado discípulo del Señor, «el Águila caudal y esmerada, a quien sus muy altos misterios e secretos muy altamente reveló, y por su hijo especial a su muy gloriosa Madre dio al tiempo de su santa pasión, encomendando muy conveniblemente la Virgen», Santiago apóstol «Patrón de mis Reinos»; San Francisco de Asís, seráfico confesor, Patriarca de los pobres, «padre otrosí nuestro muy amado y especial abogado»; San Jerónimo, Santo Domingo, «en los cuales y en cada uno de ellos yo tengo especial devoción»; finalmente, Santa María Magdalena, «a quien así mismo yo tengo por mi abogada».

Las Leyes de Burgos recogieron en ordenanzas las conclusiones adoptadas por una reunión de teólogos y juristas, conocida como Junta de Burgos, que había sido convocada por el rey Fernando el Católico como respuesta al famoso sermón pronunciado por el fraile dominico Antonio de Montesinos, quien en 1511 denunció las condiciones sociales y los abusos a que eran sometidos los indígenas del Nuevo Mundo por parte de numerosos encomenderos de La Española.

Transcurridas dos décadas tras la llegada de Colón a América, el 27 de diciembre de 1512 se firmaban la Leyes de Burgos u Ordenanzas para el tratamiento de los Indios firmadas por el Rey Católico Fernando.

Fueron las primeras leyes que España dictó para su aplicación en el Nuevo Mundo dónde se abolía la esclavitud indígena y se organizaba su conquista, pacificación, poblamiento y asentamiento como resultado de la primera junta de teólogos y juristas. Sus fundamentos se basaron en:

* Priorizar la evangelización del indio y que ese bien superior justificaba otros posibles males.

* El Rey de España tenía justos títulos de dominio del continente americano.

* El indio tenía la naturaleza jurídica de hombre libre con todos los derechos de propiedad.

* No podía ser explotado pero como súbdito debía trabajar a favor de la Corona a través de dos instituciones indianas: el requerimiento y la encomienda.

Las Leyes de Burgos se pueden considerar precursoras de la Declaración de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional.

Las Reales Ordenanzas dadas para el buen Regimiento y Tratamiento de los Indios conocidas por Leyes de Burgos al haberse sancionado por el monarca en esa ciudad cabeza de Castilla tienen para la Historia de América y para la Historia del Derecho y de las Instituciones un valor extraordinario, por cuanto suponen el primer cuerpo legislativo que se dio para las Indias, y origen de toda una legislación fecunda y múltiple para los pobladores del Continente Americano.

La presencia española en América ha estado rodeada de polémica desde el momento mismo en que Cristóbal Colón volvió a España con la noticia del “descubrimiento”, polémica que aún hoy continúa.

A España le cabe la gloria y grandeza de la polémica que se suscitó con su autocrítica y la generosidad de su primer resultado porque la respuesta de Fernando el Católico, considerado como el modelo de príncipe moderno, inspirador de la obra de Maquiavelo e inventor de la “razón de Estado”, ante estas denuncias fue la de crear una Comisión o Junta de teólogos y juristas, con sede en Burgos, que en el plazo de un año debería presentarle una fórmula de gobierno.

De los trabajos de esta Comisión surgieron las Leyes de Burgos de 1512, y complementadas con las Leyes de Valladolid de 1513, que constituyen el primer cuerpo legal promulgado para América apenas veinte años después de su “descubrimiento”… obra más rápido en su ejecución que decenas de sentencias actuales que duermen en sueño de los justo en algún cajón o que son directamente incumplidas, y aún lo más sorprendente y significativo es que este corpus legislativo se edificó en defensa de los Derechos de los Indios americanos.

De allí nacen las Leyes de Indias donde se formalizan entre otras muchas cosas los juicios de residencia para los mandatarios, y adelantados que no debían dejar sus puestos hasta que sus relevos erigidos como jueces estudiaran todas las denuncias.

En el lado extremo tenemos que siglos después cuando otros países forman las Compañías comerciales de las Indias, se les da carta blanca para crear propias leyes, extender monocultivos, tener ejércitos propios, y actuar libremente y sin control sobre los nativos en sus territorios jurisdiccionales, creando hambrunas que no se recuerdan. Algo que en nuestro caso las Leyes de Indias, ese gran monumento jurídico impedían y por la que más de un territorio, considerado improductivo, no se abandonaba precisamente en razón de las conversiones obtenidas, para no perder ese caudal espiritual.

Isabel la Católica, en su testamento y codicilo de 1504 encarga a sus herederos y sucesores:

«…y encargo y mando a la princesa, mi hija, y al príncipe, su marido, que así lo hagan y cumplan, y que esto sea su principal fin y en ello ponga mucha diligencia, y que no consientan ni den lugar a que los indios, vecinos y moradores de las Indias y Tierra Firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, antes al contrario que sean bien y justamente tratados, y si han recibido algún agravio que lo remedien y provean para que no se sobrepase en cosa alguna lo que en las cartas apostólicas de dicha concesión se mandaba y establecía…»

Creo que hay motivos sobrados para sentir orgullo de la Hispanidad.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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