Algunas malas noticias. Por Jorge H.Mollar

Algunas malas noticias. Foto, EMI

“Ajustar las velas para rectificar el actual rumbo errático de nuestra sociedad, no es misión imposible.”

Las cadenas de radios, televisiones y periódicos son hoy como los jinetes del apocalipsis que inundan nuestros hogares de noticias que sobresaltan diariamente nuestros espíritus. Si eres un modesto ahorrador, inversor o empresario ya sabes que el estornudo de  un banco en EEUU, la gripe de otro en Suiza o la señora Lagard desde el BCE, te pueden amargar el desayuno. Si a esto le añades la desbocada subida de precios como consecuencia de la descontrolada inflación, la resultante es que la ciclogénesis financiera y económica está servida. Ponte a refugio.

 

Si además eres un trabajador asalariado o autónomo, tienes que añadir a la inestabilidad de tu puesto de trabajo o la supervivencia de tu pequeño negocio, la incertidumbre del futuro de tu salario o pensión. El actual sistema de seguridad social, solo lo mantiene la constante inyección que le insufla los presupuestos del Estado a través de los impuestos, porque el modelo de reparto, – trabajador por pensionista-, es ya inviable y tratar de garantizar su sostenibilidad con el incremento de las cotizaciones, es un sumando más a la asfixia fiscal que sufren los empresarios y trabajadores. 

 

Cuando parecía que en el deporte y especialmente  en el fútbol, el ciudadano de a pie había encontrado una evasión de la absorbente realidad, el “caso Negreira” ha enfangado los estadios con la corrupción de directivos y árbitros. Así podríamos ir relatando un sinfín de malas noticias que harían de nuestra vida un campo de minas intransitable. William Arthur Ward, escritor estadounidense, decía que “el pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas”. Está claro que la esperanza del cambio y el reajuste quizás de nuestras vidas, nos ayudará a sobrevivir con un grado mayor de optimismo, a este tsunami de malos augurios que se ciernen sobre nuestras cabezas.

 

Incluso resulta positivo a veces desdramatizar algunos escenarios, ya que podría ser un aliciente para rebajar el voltaje de la crispación y el enfrentamiento en el que se ha convertido la vida política de este país. Me refiero al nuevo episodio de la parodia nacional en la que sus señorías han transformado el Congreso de los Diputados. El senil y trashumante político Ramón Tamames, ¡de la mano de Vox!, va a representar el día 21 desde uno de los escaños de la soberanía popular, no se sabe si un sainete, una comedia o un drama, para censurar al presidente del gobierno. El libreto teatral ya ha sido convenientemente filtrado entre la prensa y figurantes, y el cartel de “no hay entradas” ya cuelga en la puerta de los leones de la Plaza de Las Cortes.

 

También los católicos debemos huir del pesimismo, aunque  no debemos bajar la guardia ante los vientos huracanados que hoy sacuden a la Iglesia. Un grupo de obispos y laicos alemanes  han sido abducidos por la ideología de género y pretenden socavar, desde su pretendido Consejo Sinodal, los fundamentos morales y doctrinales de la Iglesia universal. La receta del Cardenal Newman, converso del protestantismo, era determinante: “La Iglesia debe denunciar la rebeldía como el mayor de los males posibles. No debe admitir componendas con ella; si quiere ser fiel a su Maestro debe proscribirla y anatematizarla”. Un mensaje que también debería servir hoy para las instituciones civiles sometidas a las rebeldías y componendas de quienes las corrompen y abusan del poder. Ajustar las velas para rectificar el actual rumbo errático de nuestra sociedad, no es misión imposible.

Desde Mi Nube

 

Jorge H. Mollar

Nací en Melilla. casado y tres hijos, católico. vitalista y optimista. Respetuoso con las personas sin distinción y los derechos humanos Estudié Bachiller en el Colegio La Salle y me licencié en Derecho por la Universidad Complutense Madrid. He sido funcionario del Cuerpo Superior de la Administración de la Seguridad Social y en mi actividad política he desempeñado cargos orgánicos en el Partido Popular y he sido Senador, Diputado a Cortes y Diputado al Parlamento Europeo.En el Senado pertenecía a la Asamblea de la OTAN y en el Congreso desempeñé la portavocía de Sanidad de mi grupo parlamentario, presidiendo la Comisión de Libertades Públicas, Justicia e Interior en el Parlamento Europeo. MI etapa de vida pública, tuve el privilegio de culminarla como Subdelegado del Gobierno en Málaga. Jubilado de la vida administrativa pero continuo muy activo para seguir en la aventura de ser útil y servir a a la sociedad y a España. Por esta razón, entre otras actividades, presido el Comité de Expertos del Partido Popular de Málaga. Soy Consejero además de Centros Familiares de Enseñanza (Grupo Attendis). La direccion de mi blog personal es johermol.es y se llama "Desde mi nube".

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