
«El producto que tenemos es fruto del complejo de inferioridad y del servilismo de algunos de nuestros acomodaticios generales»
Leo con tristeza y amargura las noticias sobre bajas producidas entre los cadetes la Academia General Militar de Zaragoza y ‘fugas’ de oficiales a mandos conjuntos y sobre los motivos del déficit de cientos de oficiales en el Ejército de Tierra.
Todavía recuerdo cuando un militar que era, en un momento concreto, director general de personal militar, un hombre que hizo una carrera de cuatro años, juzgaba a mi promoción y a la anterior, las primeras con formación universitaria y cinco años de carrera, como insuficientemente preparadas, sesgando la posibilidad de alcanzar el grado de Coronel a los egresados de la AGM.
Tenía noticias sobre el mal diseño de la actual Carrera Militar, que ha ido cada vez a peor, y la fatal relación en este caso y concretamente con la Universidad de Zaragoza… profesores antimilitaristas a los que la carrera militar les importa un bledo… como si en las FAS no hubiera un plantel de doctores para que ese Centro Universitario que debía ser propio como lo tiene la Guardia Civil en su Centro Universitario del cuerpo.
Lo de la Ingeniería Industrial realmente es una auténtica cagada… mejor y con toda lógica hubiera sido una Ingeniería de Seguridad.
El Plan Bolonia ha sido un auténtico fracaso y peor ejecutado por y para la Enseñanza Militar en España. Un error sin paliativos y un completo desastre por la falta de visión. Un gravísimo error no haber creado desde un principio la Universidad de las FAS, con los diferentes campus de los tres ejércitos, las Academias de Oficiales y Suboficiales, y todas las ingenierías, como en otros países, con especialidades desde las científicas a las de carácter histórico y cultural.
Financiada, gestionada, administrada desde el Ministerio de Defensa y ejercida por miembros de las Fuerzas Armadas que los hay de sobra para cubrir esa necesidad con doctores en todas las áreas y campos del conocimiento, sin que fuera inconveniente para la existencia de profesores civiles. El producto que tenemos es fruto del desgraciado complejo de inferioridad, la mediocridad, la cobardía y del servilismo de algunos de nuestros acomodaticios generales en momentos políticos concretos.
Esos militares con responsabilidades políticas, auténticos vendidos, se han dejado comer la tostada por el estamento político, en muchísimos casos plagado de inútiles, iletrados, vacíos, sin formación ni ocupación, oportunistas y en otros muchos casos antimilitaristas, políticos sin perspectiva de conjunto ni visión de futuro… y a los que «les sobra el Ministerio de Defensa«.


El desmantelamiento del Ejército comenzó hace demasiados años. No adaptarlo a los tiempos de los 60 y 70, convirtiendo en odioso el Servicio Militar Obligatorio. Meses de pérdida de tiempo en los cuarteles, cabreando a la tropa.
Después, la m. esa de la objeción de conciencia, que no les impedía presentarse a plazas que requerían la utilización de armas.
La no exigencia del Servicio Militar a los que quisiesen formar parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad, ya fuesen de la Administración Central del Estado, de las Comunidades Autónomas, como las de las Vascongadas y Condados Catalanes, o como mérito o puntuación extra para cualquier cuerpo de la Administración.
Vamos, que a pulso. Y los mandos sin interesarse por ello.