Las cortinas de humo del Gobierno. Por Francisco Gómez Valencia

Las cortinas de humo del Gobierno.

«Este Gobierno de la mentira salta de tema en tema y da categoría de escándalo a cualquier asunto por nimio que sea, de manera coordinada y en manada»

En pocas semanas hemos pasado del enésimo ataque a Madrid por la Sanidad de Ayuso y la gestión de las residencias, al intento de acoso y derribo sobre la actriz y presentadora Ana Obregón por lo de la gestación subrogada, terminando finalmente con el culebrón de Ferrovial.

Gracias a la decisión de sus accionistas, la versión particular del término “democracia económica” instalada en las mentes calenturientas de los miembros del ejecutivo, se ha venido abajo visto lo visto. Con el actual marco jurídico falto de garantías (gracias a las decisiones del actual Gobierno), era de suponer que comenzase oficialmente el éxodo de multinacionales. Sin embargo, es de justicia saber que en el caso de las medianas y pequeñas empresas, hace mucho que lo comenzaron a hacer marchándose muchísimas a Portugal. Y en cuanto a los autónomos, sencillamente con las condiciones fiscales actuales, podemos asegurar que están siendo masacrados.

Las excusas y acusaciones del Gobierno que se ríe de la gente hacen aguas, pues la decisión del accionariado de la multinacional venía de lejos, demostrándose que el ataque furibundo del ejecutivo contra la propiedad privada y los creadores de riqueza y beneficios empresariales, esta vez no les ha salido bien, por muy triste y lamentable que haya sido la decisión final de los accionistas, hartos de recibir amenazas directas del poder político.

Aún así, de lo poco positivo que se puede sacar de esta historia, es que lo sucedido no servirá para alimentar su relato ni su argumentario falso. No obstante, su larguísima lista de hechos catalogados como históricos por ellos mismos, no se verá incrementada con este asunto, por lo que era necesario y de inmediato, sacarse de la chistera otro nuevo escándalo para seguir jugando al despiste.

Y como la actualidad en España es un no parar, cambian de victima y saltan ahora contra la yugular del presidente andaluz, Moreno Bonilla, del PP, acusándolos de pretender desertizar el parque natural de Doñana. Lo gracioso es que desde el PSOE, además de obviar los cuarenta años de socialismo corrupto en Andalucía, o lo verde que luce el césped bien regado del Palacio de las Marismillas para que lo disfrute el Presidente y sus amigotes cuando le viene en gana, es que desde la Junta de Andalucía, no se pretende extraer ni una sola gota de agua del acuífero principal, sino que lo que se busca es gestionar bien de una vez por todas las aguas superficiales.

Aun así, eso al PSOE le da lo mismo y pese a que lo que desde el PP se pretende aplicar es una Ley aprobada por el PSOE y que apoyó el mismo Sánchez cuando era un simple diputado, miente una vez más y arremete con todo para mantener a la opinión pública ocupada en otros menesteres.

Este Gobierno de la mentira, sin duda alguna es totalmente perjudicial contra la salud pública, pues mientras nos aburren metiéndose de lleno en todos y cada uno de los charcos, saltan de tema en tema y dan categoría de escándalo a cualquier asunto por nimio que sea, de manera coordinada y en manada.

Pese a ellos, por fin aflora la realidad y por ejemplo el CGPJ ya ha dado cifras actualizadas del numero de acosadores y violadores beneficiados por la Ley del “solo sí es sí”. Exactamente 978 ya han visto reducidas sus penas y 104 han salido antes de lo debido de la cárcel.

Al mismo tiempo, el IPC de los alimentos en marzo ha vuelto a subir otro 16,5% pues el subyacente se resiste a bajar, mientras que el general se queda al 3,3% gracias al efecto escalón al comparar el indicador con el del mes de mayo del año pasado, durante los comienzos de la guerra de Ucrania con los graves desajustes en los precios finales de los combustibles y las energías que provocó.

Respecto al paro, la OCDE también está misma semana nos volvía a colocar a la cola de Europa, siendo líderes en parados, tanto en la categoría de veteranos, como en la de noveles.

Yolanda Díaz e Irene Montero cambiaron dos veces una misma ley en un solo día.

A todo esto Yolanda Díaz e Irene Montero cambiaron dos veces una misma ley en un solo día y el BOE no sabe ahora cuál está en vigor. Y es que, te tienes que reír cuando te enteras de estas cosas y más, si comparas el Consejo de Ministros, con el Consejo de dirección por ejemplo, de Ferrovial.

Pese al ridículo espantoso, ellos aun así no varían el rumbo y permiten que ERC y Bildu, informen a todos los españoles del acuerdo de Gobierno al que no pertenecen aunque si chantajean, para sacar a la luz otra ley sectaria más, en contra en este caso de la libertad de mercado, y me refiero a la Ley de vivienda, que parece ser que limita derechos y pone topes al mercado inmobiliario de tal manera que en principio ni los propietarios, ni las inmobiliarias, ni los inquilinos, parezcan estar contentos. Curioso, a nadie le gusta pero trabajan a destajo para tenerla lista antes de las elecciones del 28 de mayo, y así poder dar la tabarra para poder reafirmarse ante su gente.

¿Para quién gobiernan?

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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