
«Pompa y Circunstancia compuesta por el inglés Sir Edward Elgar fue estrenada en Londres en 1901 y la audiencia pidió dos repeticiones»
Si de algo ha servido la transmisión televisiva de la ceremonia de la coronación de Carlos III, celebrada el pasado sábado 6 de mayo en la abadía de Westminster, es para que millones de ciudadanos se aprendieran el nombre de esa melodía que les resultaba tan familiar y que habían escuchado tantas veces en diversas ceremonias.
“Pompa y Circunstancia” compuesta por el inglés Sir Edward Elgar fue estrenada en Londres en 1901 y la audiencia pidió dos repeticiones. En 1902 fue adaptada para la coronación del rey Eduardo VII, incorporando el texto de la oda “Land of Hope and Glory”.
Escuchar “Pompa y Circunstancia” es como entrar en un santuario relajante. Dentro de una sola línea musical, Edward Elgar parece mezclar emociones de triunfo con sentimientos de melancolía, capturando la sensación agridulce de emoción por el futuro fusionada con la tristeza de dejar el presente y el pasado. Su interpretación en la ceremonia de graduación de la Universidad de Yale en 1905, en la que Elgar recibió un Doctorado honoris causa en Música, resulto todo un éxito, otras universidades la adoptaron como propia y desde entonces se ha convertido en la opción más popular para las marchas procesionales de graduación.
¿Pero de dónde bien su nombre “Pompa y Circunstancia”? El autor se basó en una línea del Acto III, escena III del “Othello” de Shakespeare:
¡Adiós, el corcel que relincha y la trompeta estridente,
el tambor que agita el espíritu, el pífano que perfora los oídos,
el estandarte real y todas las cualidades,
el orgullo, la pompa y la circunstancia de la guerra gloriosa!
Pero “Pompa y circunstancia”, Opus 39, es una serie de cinco marchas orquestales, siendo la más conocida la Marcha n.º 1, y generalmente “Pompa y circunstancia” se refiere a esta única pieza. Hoy nos salimos de la formalidad y les propongo esta versión de BBC Proms un festival de música clásica que se celebra cada verano en el Royal Albert Hall de Londres, cuyo objetivo es llevar lo mejor de la música clásica a la audiencia más amplia posible.
