
«En Madrid la mayor parte de las mentes son afortunadas y tienen la suerte de saber que el socialismo de Sánchez no es libertad, más bien es costrosidad»
Lo del Congreso, aquí en España se va pareciendo cada día más a la Torre de Babel. No es que a mí me importe mucho o nada la gilipollez humana, menos cuando puedo asegurar que yo no lo soy. Gilipollas quiero decir. Podría serlo, a mucha honra si me encuentro con el actual presidente y me ofrece su mano, que yo descortésmente no cogeré, con chuletas ni a tomar una caña. Aunque sea la caña de España, tontería que se dice como otra cualquiera. Pero sí me importa que me quieran dejar por tal, digo por gilipollas, en los medios de comunicación. Bueno, a mi y a un gran número de personas que conforma el despreciado y mayoritario pueblo Español, que debe de ser muy burro para aceptar el actual partido socialista como animal de compañía.
Animales sí que son algunos de sus integrantes actuales, porque siguen la senda del primer alfa burro que marca el camino, por no salirse del sendero de la diáspora de la piel de toro, que como siga así quedará reducida a colita de ratón de cara a Europa y resto del Orbe. No digo Urbi porque mi Urbi, Madrid en general, no vota “pulpsoe”… ¡Uff! Afortunadamente, será porque por aquí la mayor parte de las mentes son afortunadas y tienen la suerte de saber que el socialismo de Sánchez no es libertad, más bien es costrosidad.
Usar el tema del fútbol femenino, injuriado y agraviado por un tipo un poco raro, al que habría que proporcionarle sesiones de psicoterapia, es un poco barriobajero. Sobre todo si lo hacen los medios de comunicación, para distraer la atención de temas políticos que debieran estar en boca de todos todo el día.
Si abrimos la caja tonta informativa por la mañana, en la única emisora en la que se pone en solfa la actuación de políticos de casi todo pelaje es Telemadrid. Gracias Telemadrid. Me inclino a pensar que será porque depende de Ayuso, como la Fiscalía depende ¿De quién depende la fiscalía? La pregunta tiene su mala leche con perdón, porque si decimos de quién depende, lo único de lo que podremos estar seguros y de acuerdo, por lógica, es que España ya no es una democracia, con una flamante Constitución, que yo mismo voté en el setenta y ocho.
Me siento estafado, burlado, asqueado, menospreciado, etc. Siento que el Estado que representa en la actualidad al pueblo Español se ha defecado en el concepto de Estado y la constitución del setenta y ocho. Quiero hacer constar que si a algún portador de gorra de plato, aunque sea blanco de color, se le ocurren aventuras rocambolescas de fragmentación del puzle construido con esfuerzo por todos los Españoles, incluidos Gallegos, Vascos, Catalanes, Andaluces y demás pobladores del Reino, habrá que recordarles que El artículo ocho de los Títulos Preliminares de la Constitución dejan muy claro a quién compete defender la integridad territorial del país y su ordenamiento Constitucional.
Recuerdo que mi madre me decía cuando digan tu nombre para pasar lista, no respondas servidor, tu no eres servidor de nadie salvo de ti mismo y de los que dependen de ti. ¿Depende de mí Sánchez?, pues sí, en parte, porque está ahí para gobernar a todos los Españoles y no solo a los que a él les salgan de las castañas pilongas.
Creo que queda claro que no voto engreídos, con psicopatías que se creen por encima de los demás. Sera por eso que le regalo algún tipo de peineta cuando paso por delante del Palacio de la Moncloa, con el deseo de que se la coma entera. Lástima que por el momento no seamos muchos, los que lo hacemos. Pero tiempo al tiempo, solo es cuestión de eso tiempo. Porque a España de su santa siesta hoy les despiertan palabras de socialistas íntegros y patriotas que también votaron conmigo la Constitución y como decía Luis Eduardo Aute, “las cartas de amor”.
El presidente en funciones se merece, todas y cada una de las peinetas, por ser el artífice que ha permitido solo por permanecer en el poder, esta casposa Torre de Babel, que ni en eso les llegamos a la altura del tacón a sus constructores originales. Porque este tema para Dios, en caso de que existiera, se le queda corto, casposillo a más no poder, no creo que ni se esfuerce en volver su mirada y si lo hace es probable que sienta asco.
Lo del Congreso, aquí en España se va pareciendo cada día más a la Torre de Babel. No es que a mí me importe mucho o nada la gilipollez humana, menos cuando puedo asegurar que yo no lo soy. Gilipollas quiero decir. Podría serlo, a mucha honra, si me encuentro con el actual presidente y me ofrece su mano, que yo descortésmente no cogeré, con chuletas ni a tomar una caña.

