La historia de mi familia o la cultura de Europa. Por Rodolfo Arévalo

Mi abuelo materno en el taller. Foto del álbum familiar del autor.

«Quiero si tengo capacidad y fuerza, novelar esta historia de mi familia, pero son cosas que tocan el alma demasiado cerca»

Cuando mi tatarabuela, Anna Smidtch una mujer de bandera, huyó de Kuffern en Austria, ante la presión de las guerras Napoleónicas, lo hizo con lo puesto y a lo sumo alguna maletita de cuero y con cinchas para cerrar. En esa maletita solo llevaba ropa. Los recuerdos de su infancia y adolescencia los tuvo que dejar abandonados en unas tierras invadidas por soldados franceses. Curiosamente años después nací yo allí, en Francia, en Marsella.

 

No sé si mi tatarabuela partió de Viena en el Orient Express o en cualquier otro tren, lo cierto es que acabó en Atenas como empleada de hogar. Allí se enamoró de un tal Macrí Panaí, su nombre nunca lo supe, oriundo de aquella parte del mundo, con el que tuvo una hija, mi bisabuela Verónica, que según he sabido por su hija, mi abuela por parte de padre, era también alta y guapa. Al parecer el tal Macrí no era una buena persona y Verónica decidió abandonarlo y partir hacia Alejandría. En ese lugar conoció y entró al servicio de una familia británica, se caso unos años más tarde con el marido viudo de su empleadora. La mujer había había muerto unos años antes. La mala fortuna hizo que aquel hombre muriera asesinado de una puñalada por la espalda hecha con una gumía en un callejón de un barrio de la ciudad.

 

A la larga supe, que aquel hombre, su marido, era un espía inglés que se disfrazaba de árabe por las noches y salía a recopilar información para suministrar a los aliados durante la primera guerra mundial. Muerto el marido, mi bisabuela, se dejó convencer por mi abuela, que trabajaba de intérprete, para dejar aquella ciudad. Vinieron a vivir a Marruecos, Tetuán, lugar en el que mi abuela trabajó de intérprete; hablaba Francés, Inglés, Austriaco, Alemán y Árabe.

 

Allí fue también donde conoció a mi abuelo que trabajaba en el consulado de España en aquella parte del mundo. Mi abuelo Antonio había caído en aquel lugar por trabajo pues era oriundo de Adra, Almería, su padre era jornalero y su madre partera. Mi tatarabuela partera, de la que no sé su nombre, le pidió a su hijo que estudiara lenguas para salir de aquel círculo vicioso de jornaleros, inteligentemente mi abuelo así lo hizo. Fue a vivir, como repartidor de periódicos a la capital, Málaga, donde tal como le dijo su madre estudió varios idiomas y ya con veintitantos años empezó a trabajar, también como joven de lenguas, como se decía entonces, en el consulado de España en Tanger.

En el balcón de la casa familiar con mi abuela Edwigs Macrí. Foto del álbum familiar del autor.

«Uno de mis tíos se tomó el trabajo de reunir en un estudio toda la genealogía de la familia, creo que por ahí se podría empezar»

Edwigs Macrí y Antonio Arévalo, tuvieron cuatro hijos entre ellos mi padre y una hija que al parecer murió en el parto. Ya casado con Edwigs, mi abuela, y trabajando de intérprete en la embajada de España en Tanger preparó, estudiando por las noches, el ingreso en la carrera diplomática que consiguió tres años más tarde. Desde allí empezó su periplo viajero por varios países. Mi padre fue el segundo de sus hijos y nació cuando el matrimonio se encontraba en Tanger, el primogénito que era médico se llamaba Vicente y hasta su muerte practicó la medicina, como médico de cabecera, en Marruecos. Más tarde volvió a Málaga.

 

Mi padre siguiendo el ejemplo de mi abuelo ingresó en la carrera diplomática. Sus otros dos hermanos se decantaron más por las ciencias y acabaron trabajando en ingeniería para la Naval en el País Vasco, en concreto en Bilbao. He de decir que por desgracia no he heredado de mi padre su memoria, que a mi parecer era fotográfica. Y mucho menos la capacidad matemática de mis tíos. En una época de mi adolescencia tuve el impulso de ser médico, pero esas tentaciones se pasan con el tiempo, cuando comprendes que te falta vocación. Me quedé con lo que soy, técnico superior en realización de televisión, cine y espectáculos.

 

Mi padre decía que estudiar no había sido para él un esfuerzo. Le recuerdo leer algunos textos que recitaba de memoria tres o cuatro días después sin esfuerzo alguno. A mí, que no tengo demasiada memoria, aquello me dejaba perplejo, esa misma capacidad también la tenía mi hermana que por desgracia se suicidó por una profunda depresión endógena hace ya veinte años.

 

Quiero si tengo capacidad y fuerza, novelar esta historia de la familia, pero son cosas que tocan el alma demasiado cerca, sobre todo cuando has conocido a algunas de aquellas personas y no sé si tendré la capacidad de alejarme de los sentimientos para contarlo sin sufrir, ya que la vida no es mala ni buena tan solo es eso, la vida. Por todo esto es por lo que me gustaría poder relatar objetivamente, todo el recorrido hasta mis hijos, pero es un trabajo, que no sé si estaré preparado para hacer. Uno de mis tíos se tomó el trabajo, hace unos años de reunir en un estudio toda la genealogía de la familia, creo que por ahí se podría empezar. Ya veremos…

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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