De la Felonía al Juramento en menos de horas veinticuatro. Por Antonio de la Torre

De la Felonía al Juramento en menos de horas veinticuatro

«Tampoco asistieron los cincuenta y cuatro diputados de los partidos cuyo apoyo necesita el presimiente para su investidura»

El silente y sufrido pueblo español ha vivido en menos de veinticuatro horas dos hechos que son reflejo fiel de la contradicción en la que vivimos en las últimas décadas, que está llegando al paroxismo este final de octubre.

Supimos el lunes por la tarde que se había dado un nuevo y triste paso en la consumación de la felonía que pretende el psicópata Pedro Sánchez, sometido cada día más a las exigencias de un prófugo de la Justicia, un delincuente que huyó en el maletero de un coche, como un cobarde, después de intentar un golpe de Estado al frente del gobierno autónomo de la Generalidad de Cataluña. Como continuación de la visita que hizo a primeros de septiembre pasado la vicesegunda y ministra de Trabajo en funciones, Yoly la Chulísima, más conocida hoy como Lady Cohete, le tocó está vez el tuno al secretario de Organización y número tres del partido sanchista, no sé si alguna vez Socialista Obrero y Español, Santos Cerdán –no le pega nada el nombre y su comportamiento justificaría que la última vocal de su apellido fuera una ‘o’–. Si en aquella ocasión el fiel Félix “Gracita” Bolaños se apresuró a decir que el viaje fue “a título personal o de su partido”, tratando de justificar lo injustificable, esta vez no hay duda de que el susodicho Cerdán lo hacía como emisario del psicópata Antonio Narciso Felónez, tal vez como antesala de la única foto que le falta al personaje después de su aparición sonriente estrechando la mano a Merche Aizpurúa, portavoz de EH BILDU, brazo político de la “durmiente” banda terrorista ETA.

No creo que sea casualidad la fecha elegida sino especialmente colocada en la víspera del segundo de los acontecimientos, que se iba a vivir al día siguiente, martes, en el seno de la supuesta soberanía ciudadana. Y, desde luego, no es tampoco casualidad la redacción de la nota oficial que el partido emitió como información de la reunión celebrada en Bruselas con el president Carles Puigdemont –dice textualmente la nota–, que posaba debajo de una foto conmemorativa del “referéndum” ilegal del 1 de octubre de 2017. Asistieron también el secretario general de Junts per Cataluña, Jordi Turull –indultado hoy– y la presidente del grupo parlamentario europeos del PSOE, Irache García Pérez. Una reunión que se enmarca en las conversaciones que mantienen ambos partidos para las condiciones de una eventual investidura y reelección del presidente del gobierno, P. S. –no se dice “en funciones”, como corresponde a su situación actual–. Termina la nota con que Todos han coincidido en destacar el buen ambiente del encuentro… que las negociaciones avanzan en la buena dirección” –desde luego no para España– y emplazándose “a seguir hablando en los próximos días. Hay que recordar de nuevo lo que el doctor Plagio cum Fraude Falconeti decía el 20 de Julio pasado, tres días antes de las últimas elecciones generales, creo que a su amigo Antonio García Ferreras en La “SeCta”: A ver, Antonio, ¿Qué pedía el independentismo? ¿la amnistía es un indulto condicionado? y al decirle el periodista lo que había dicho al respecto Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso, repitiendo otra vez A ver, Antonio continuaba:Yo entiendo que estamos en campaña, que tienen que decir estas cosas, pero el independentismo pedía la amnistía, pide un referéndum de autodeterminación, no han tenido amnistía, no hay un referéndum de autodeterminación ni lo habrá. No lo habrá, primero por convicción personal y política y, en segundo lugar, porque la Constitución, no sólo la española, ninguna Constitución en el mundo, reconoce el derecho a la segregación. Con el mismo cuajo que el sábado pasado decía ante su fervoroso rebaño que En el nombre de España, en el interés de España, en defensa de la convivencia entre españoles, defiendo hoy la amnistía en Cataluña. Pero es que, como decía el estratega militar y filósofo chino, Sun Tzu –autor de ‘El arte de la Guerra’, “Un hombre malo es capaz de quemar su propia nación, hasta los cimientos, para poder gobernar sobre sus cenizas” y parece que en ello está este siniestro personaje con tal de que se le pueda seguir llamando presimiente PinócHEZ. Porque creo que se miente hasta ante el espejo, cada mañana, como entrenamiento, después de preguntarle “espejito, espejito, ¿quién es el más guapo?”. Y acaba de hacerse público, en las últimas horas, el acuerdo con ERC para su apoyo a cambio de una ley de amnistía.

Y como decía en el título, en menos de veinticuatro horas, a mediodía del martes, se producía la ceremonia de Juramento de la Constitución de la Princesa Leonor, acompañada de sus padres y hermana y en presencia de la presidente del Congreso, Paquita Armengol –que nuevamente hacía gala de su natural “elegancia” en el vestir y ademanes– y demás fuerzas vivas del Estado, presidentes del Senado, Tribunal Constitucional y Consejo General del Poder Judicial, diputados y senadores incluidos, así como un numeroso grupo de invitados en la tribuna, entre los que destacaban los cuatros presidentes de gobierno anteriores, Felipe González, José Mª Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy y casi todos los presidentes de comunidad, excepto los socios nacionalistas, el vasco Íñigo Urkullu y el catalán Pere Aragonés, que pretende el aspirante a presidente de la Tercera República como aliados y la cántabra, Mª José Sáenz de Buruaga, que tenía al parecer problemas de agenda presupuestaria. También se ausentaron los tres ministros podemitas, Irene Montero, Ione Belarra y Alberto Garzón, los tres de salida definitiva, espero, que ya lo habían anunciado y cuyos sillones fueron eliminados del banco azul para que no se notara su falta.

Tampoco asistieron los cincuenta y cuatro diputados de los partidos cuyo apoyo necesita el presimiente para su investidura, SUMAR –con excepción de la líder–, Junts, ERC, BILDU y PNV. Fue curioso que, otra vez, alguien de protocolo tuvo que corregir a Narciso su colocación en el acto al pretender ocupar el asiento de la Infanta Sofía. Tras el inclusivo discurso de la anfitriona, iniciado con el saludo en las cuatro lenguas, en el plano de “igualitarismo” que tanto le gusta a la izquierda, se atribuyó todos los logros “desde 1986”, como si antes no hubiera habido nada, incluso el de la Sanidad pública universal , en el que no faltaron los objetivos de mejora en los mantras del sistema, “cambio climático, violencia de género y acabar con la desigualdad”, que ellos fomentan con sus medidas partidistas. A continuación se produjo el solemne Juramento de la ya heredera al Trono de España, de acuerdo con el Artículo 61.1 de la Constitución Española: “Juro guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas”. Me pregunté si la Princesa pudo pensar al jurar eso, si lo está cumpliendo su padre, permitiendo que partidos anticonstitucionalistas puedan ser el soporte de Sánchez y si se presenta la ley de amnistía que ya anuncia el PSOE que va a presentar en el Congreso antes de la investidura y que necesitaría la firma del Monarca. Ahí lo dejo. 

Puso fin al acto en el Congreso Paquita Armengol, con tres débiles y nada sentidos ¡Vivas!, a la Constitución, a España y al Rey –parece que no quiso ser menos que Gregorio Peces Barba (q.e.p.d.), presidente del Congreso en 1986, cuando prestó Juramento el actual Rey, Felipe VI, al alcanzar también su mayoría de edad– tras lo que se produjo un larguísimo aplauso de casi cuatro minutos, que fue cortado por la presidente después de que los ministros hubieran dejado de hacerlo un poco antes. Terminó esta parte con un largo y tedioso saludo de los presentes a la Familia Real, entre los que no sé qué pintaba el Padre Ángel, perejil en todas las salsas.

A continuación la comitiva real e invitados se desplazaron al Palacio Real, donde a propuesta del gobierno el Rey impuso a su Heredera el Collar de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, la más alta condecoración civil en España, tras lo que la Princesa Leonor pronunció un breve y sentido discurso  del que destaco estas frases: Me he comprometido solemne, formal y públicamente con nuestros principios democráticos y con nuestros valores constitucionales, que asumo plenamente”. He prestado, además, juramento de fidelidad al Rey. No sólo a su persona, sino también a lo que la Corona simboliza y representa: la unidad y permanencia de España y “Me debo desde hoy a todos los españoles, a quienes serviré en todo momento con respeto y lealtad. No hay mayor orgullo. En este día tan importante les pido que confíen en mí. Confianza que, en principio, ya tiene. 

No faltó una nueva mentira del presimiente del nuevo frente popular cuando dijo a la Princesa Alteza, cuente con el respeto, afecto y lealtad del gobierno, como lo demuestra el pacto sumiso que está haciendo con los que quieren, entre otras cosas, acabar con la Unidad de España y, por tanto, con la Monarquía Parlamentaria que sustenta nuestra democracia. Y como señal de ese “respeto, afecto y lealtad del gobierno” prometidos, una de sus ministras, la hoy ausente y citada Belarra, se descolgaba diciendo que su partido va a trabajar para que la Princesa Leonor no llegue nunca a reinar.

Por último, antes de la comida, tomó la palabra Su Majestad el Rey Don Felipe  que, entre otras cosas, dijo que «El juramento de la Constitución de la Princesa de Asturias ante las Cortes Generales es la solemne expresión del compromiso de quien encarna la continuidad de nuestra Monarquía Parlamentaria con nuestros principios democráticos y valores constitucionales» y recordó las palabras del citado Peces Barba cuando él juró: «Con el juramento que vais a prestar estáis simbolizando vuestro sometimiento al Derecho, vuestra aceptación del sistema parlamentario representativo que nuestra Constitución establece, vuestro compromiso de servicio a las instituciones y a los ciudadanos y vuestra lealtad al Rey». Le recordó después estos compromisos a su hija, para decirle también que «Su deber −como también es el mío− es cumplir y respetar nuestra Constitución. Y ese deber prevalece en todo momento sobre cualquier otra consideración». Y tuvo un mensaje que bien podía haber sido dirigido al que parece pretender la ruptura con todo: «Nuestra obligación, de los mayores, es legaros lo mejor de la España que hemos recibido de las generaciones anteriores».

Cuando termino este artículo, se está celebrando una celebración familiar en el Palacio de El Pardo, a la que si asisten los Reyes Don Juan Carlos I y Doña Sofía, que, a mi juicio no debieron haber faltado, por la mañana, al acto de Juramento de su nieta; ausencia, sin lugar a dudas, en mi opinión, debida a una decisión política de Moncloa.

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

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