Juega con un juguete muy caro, el pueblo español. Por Rodolfo Arévalo

Juega con un juguete muy caro, el pueblo español

«Le gusta jugar, lo malo es que juega con un juguete muy caro, el pueblo español, o al menos en contra de una parte muy importante de él»

¿Cómo va uno a imaginar que pueda existir gente tan egoísta y tan ególatra como nuestro presidente del gobierno actual? Esto parece imposible porque es el colmo de lo impensable. Es como tener al frente del país a un “nene” que se mueve más por instinto primario e intereses particulares que por juicio y razón. Siendo así no es de extrañar que a veces pueda tener pataletas. Le gusta jugar, lo malo es que juega con un juguete muy caro, el pueblo español, o al menos en contra de una parte muy importante de él. ¿Quiere usarlos en un pim, pam, pum de indios de carne y hueso en vez de figuritas de plástico multicolor? No lo podemos saber, pero de una mente infantiloide puede surgir cualquier idea, cualquier deseo.

 

Esto es así cuando no se le ocurre jugar con el dinero del erario público en tonterías como por ejemplo volar a algún congreso de su partido en un avión de estado como el ya famoso Falcon. Los presidentes del gobierno electos, tanto por el pueblo, como por mayorías parlamentarias, son y deben ser presidentes, no solo de la parte de ese pueblo que les ha votado, o de los intereses de los grupos en que se apoye, sino de todo el pueblo, incluso de los que no le han votado o lo odian.

 

Ese odio que esta patente en la calle, y que él prudentemente evita para no oír abucheos a su persona por su procelosa política. En España la mayoría de los votantes, sean de izquierdas o de derechas, quieren un país unido y solidario entre regiones, asunto que según sus directrices podría no llegar a ser. Si además sumamos a esto que está ahí gracias a una mayoría minoritaria de votantes Españoles, que también patalean entre el pueblo llano, posiblemente muchos de ellos menos pudientes que la media, aunque también los haya muy superiores en nivel adquisitivo, es para no tener consuelo.

 

Si la economía se le tambalea con una inflación muy alta del ocho casi del nueve por ciento, ¿Cómo va a dar trigo a todo el mundo? Esto es demasiado peligroso porque un pueblo al que se le hurta el derecho a comer bien, máxime en España en que el personal tiene afición a la buena comida, no se mantendrá en calma chicha mucho tiempo, si carece de los recursos necesarios. Si encima el Presidente se apoya en minorías díscolas que solo quieren el fraccionamiento del país en paisillos, no tiene ni un mínimo de justificación. Esta contrariedad, tampoco tiene techo, ni razón, es una cosa de locos totales.

 

Pero no es extraño en la España de este siglo XXI, en la que la mayor parte de los ciudadanos viven móvil dirigidos, además de la parte enorme que no tiene criterio propio y profesa la fe del carbonero en política. Asumir que todo, absolutamente todo vale, moral, ética y socialmente, simplemente por razones de igualdad no es de recibo, porque todo tiene un límite, hasta la igualdad, y ese límite está y debe medirse en el respeto hacía la diferencia en cualquier concepto que se enarbole y en la Constitución del año setenta y ocho que tuve la suerte de votar.

 

Se supone que la “democracia”, aunque sea rara la que tenemos por aquí, sirve para que se puedan consensuar de alguna manera las políticas usadas por las diferentes agrupaciones políticas y las personas que las integran. Nunca se debe ni se puede obrar a la contra de una parte de la sociedad, máxime cuando esta representa a una mayoría bien amplia. Aunque solo sea por respeto democrático, por que si no, se cae en lo que se llama dictadura y entonces me sobran todos los textos Constitucionales y gran parte de las leyes.

 

Dicen algunos representantes de una parte del pueblo que algunos que están en el Parlamento han pasado por la cárcel, sí, esto no debiera tener importancia, salvo que como ocurre con muchos de ellos no de los presentes, pero sí del grupo hayan pertenecido a una banda armada en contra de su propio país y tienen delitos de sangre. Por todo esto es por lo que repito la pregunta del encabezado ¿Cómo va uno a imaginar que pueda existir gente tan egoísta y tan ególatra como nuestro presidente del gobierno actual? Esto parece imposible porque es el colmo de lo impensable. Es como tener al frente del país a un “nene” que se mueve más por instinto primario y pataleta que por juicio y razón. Le gusta jugar, lo malo es que juega con un juguete muy caro, el pueblo español, o al menos en contra de una parte muy importante de él.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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