Me gusta Paul McCartney, de verdad que sí. Por Rafael Gómez de Marcos

Paul McCartney

«Me gusta Paul McCartney, de verdad que sí. Este tipo se merece el respeto y la admiración de cualquier aficionado, y por supuesto el estatus de mito»

Culturalmente, la rebeldía, la bohemia, la extravagancia y una muerte temprana son las semillas del mito. Por eso James Dean ha sido siempre una figura icónica e irremediablemente “cool”, carne de poster durante generaciones, mientras que el otro James, Stewart, nunca alcanzó ese estatus.

 

Nunca he visto a nadie con una camiseta de McCartney (sin la compañía de los otros tres), ni creo que vea ningún documental de Scorsese sobre su vida y milagros, Macca no tiene quien le defienda. John era el líder espiritual, el que “molaba”, George era intenso y auténtico, Ringo era gracioso y caía bien. ¿Y Paul? Paul era el genio musical, pero eso no siempre es suficiente para obtener respeto. Ser sin ningún género de dudas, el mayor genio que ha dado la música pop en toda su historia, no es algo que haya beneficiado en absoluto a PAUL McCARTNEY. Gracias a su característico uso de la contra melodía junto a la complejidad rítmica, Paul McCartney está considerado como uno de los mejores bajistas del mundo del rock, estableciendo un nuevo estándar para el bajo en el rock, antes de los Beatles, y principalmente antes de que Paul McCartney ayudara a traer al frente el bajo, el bajista en una banda era normalmente el tío con menos talento para tocar la guitarra.

 

Desde el primer disco en solitario sintió la necesidad de explicar sus actos perjudicando notablemente una carrera que, musicalmente, no tiene ni tendrá rival. Paul McCartney es por encima de cualquier otra cosa un creador con el sentido de la obra bien encajada y elaborada como premisa básica e irrenunciable. Desde que comenzó hasta hoy mismo.

 

Me gusta Paul McCartney, de verdad que sí. Este tipo se merece el respeto y la admiración de cualquier aficionado, y por supuesto el estatus de mito, de icono, que posiblemente solo se le reconozca de modo generalizado cuando fenezca. Desde “Sgt. Peppers” hasta “Abbey Road” Paul fue quien llevó las riendas de The Beatles mientras que John se desentendía cada vez más.

 

Paul es uno de los más grandes cantantes de rock’n’ roll de todos los tiempos. Escuchas «I’m down», la incendiaria versión de “Long Tall Sally”, ”Why don’t we do it on the road?”, ”Oh! Darling” o la propia ”Sgt. Pepper’s” y puedes percibir serrín en su voz, vitriolo en la garganta, las cuerdas vocales ardiendo.

 

Hablamos de un tipo que ya había inaugurado el hard rock con la abrasiva ”Helter Skelter” un año antes de que Led Zeppelin publicara su primer disco. John Lennon, líder mediático y esencia de la banda, que no compuso prácticamente casi ningún rock and roll en su carrera en solitario, recibía el epíteto de rockero mientras el compositor de casi todos los rocks del grupo, poseedor de la voz más negra del conjunto, y de las más negras de todo el elenco pop blanco de la época, con un registro de cinco octavas, recibía el de blando y baladista. Primaba la actitud y no la aptitud. Cuando todo pase, cuando sólo queden sus discos, serán éstos los que por fin hablen por él y le hagan justicia. Como muestra…

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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