La rapsodia universal de Gershwin. Por Rafael Gómez de Marcos

Gershwin

«La obra más popular de Gershwin es “Rhapsody in Blue”, todo un clásico de la música norteamericana pero también de la universal»

En 1924 el Jazz todavía era bastante joven, acababa de surgir en la década anterior cuando los compositores afroamericanos comenzaron a mezclar blues, música folk, baladas populares y ragtime en una nueva forma musical.

 

Durante varios años, el jazz se incubó en los locales de música, salones y clubes nocturnos de Nueva Orleans, ganando seguidores entre las clases trabajadoras y la comunidad negra. Finalmente, en 1917, Victor Talking Machine Company publicó una grabación de “Livery Stable Blues”.

 

A pesar de la popularidad y de los cientos de discos de jazz que siguieron, el jazz no provocó más que el desprecio de las voces del establishment cultural estadounidense: críticos musicales, compositores, directores y autoproclamados guardianes morales. Pero el jazz se volvió cada vez más difícil de ignorar a medida que los jóvenes estadounidenses quedaron cautivados por su sonido brillante y enérgico. Al parecer, toda una generación estaba aprendiendo a tocar el saxofón, y los omniscientes acordes de “Charleston” y “Black Bottom” se escuchaban desde los clubes nocturnos urbanos hasta los campus universitarios a medida que el país entraba en su “Era del Jazz”.

 

A principios de la década de 1920, el jazz todavía estaba evolucionando desde sus orígenes en la comunidad afroamericana de Nueva Orleans. Su adopción por parte de músicos como Paul Whiteman y George Gershwin contribuyó en gran medida a su aceptación posterior por parte de un público más amplio.

 

Los hermanos Gershwin eran hijos de inmigrantes ucranianos de origen judío, pronto destacaron como prodigios artísticos. George Gershwin evidenció sus dotes de modo autodidacta primero, pero luego su padre, convencido de su talento tanto como pianista como compositor, buscó que su hijo tuviera una formación académica. Con ese fin, George viaja a Europa y allí toma contacto con Maurice Ravel, momento en el que comienza a difundirse la respuesta que el músico francés –impresionado por las dotes del americano- le habría dado a la petición de Gershwin de formarse con él: “¿Para qué quieres ser un Ravel de segunda si puedes ser un Gershwin de primera?”.

 

Según cuenta la historia, la tarde del 3 de enero de 1924, George Gershwin estaba jugando al billar con el letrista Buddy De Sylva. Ira, el hermano de Gershwin, que era su letrista, estaba sentado cerca leyendo un artículo del New York Tribune titulado “¿Qué es la música estadounidense?” El artículo afirmaba que George Gershwin estaba trabajando en un “concierto de jazz” para el próximo concierto de Whiteman. ¡George estaba desconcertado porque sabía que tal trabajo no estaba en marcha! A la mañana siguiente, llamó a Whiteman, quien convenció a Gershwin para que presentara el “concierto de jazz” para que un competidor no robara el concepto. Para entonces sólo faltaban cinco semanas para el concierto y Gershwin se puso a trabajar rápidamente en una pieza que llamó American Rhapsody. Se dice que el título «Rhapsody in Blue» llegó más tarde, inspirado en los títulos que James McNeil Whistler había dado a sus pinturas: Nocturno en negro y oro y Arreglo en gris y negro. Junto con la posterior ópera Borgy & Bess –en la que a los pocos minutos de su inicio incluye la celebérrima canción/aria “Summertime”-.

 

La obra más popular de Gershwin resultaría sin lugar a dudas “Rhapsody in Blue”, todo un clásico de la música norteamericana pero también de la universal, que en este mes de febrero ha cumplido su centenario. Un siglo después de su estreno, sigue siendo una de las favoritas del público y casi siempre garantiza agotar las entradas.

 

Algunos estudiosos ven en la obra una versión blanqueada de la vibrante escena musical negra de Harlem. Más allá de polémicas, Gershwin describió su rapsodia “como una especie de caleidoscopio musical de América, de nuestro vasto crisol de razas”. En otras palabras, quería integrar la música popular de jazz de la época en la música clásica.

 

Rhapsody in Blue” ha llegado a ser ampliamente considerada como un retrato musical de la ciudad de Nueva York en su forma más acogedora. Fue sin lugar a dudas Woody Allen en su film Manhattan –enteramente rodado en blanco y negro y estrenado en 1979- quien mejor comprendió la verdadera y trascendente significación de esta rapsodia que también fue clave en Fantasía 2000 la película de Disney. Además, se interpretó en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984.

 

Hoy quiero ofrecerles la versión más jazzistica del pianista francés Jean-Yves Thibaudet, con el arreglo orquestal que el legendario compositor y arreglista Ferde Grofé realizó para la Paul Whiteman Band. En palabras del propio Thibaudet: Gershwin básicamente tiene muy pocas cuerdas: sólo violines y contrabajos, nada de violas, violonchelos, etc. Luego están las trompetas, los saxofones, los banjos y un tipo de percusión completamente diferente. Hace que suene bastante diferente y no se escucha muy a menudo en esa versión. Una interpretación vibrante.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

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