Quiso presumir de ‘Señor de La Moncloa’ y en ‘Señor de Las Moscas’ se ha quedado. Por Guirong Fu

El señor de las moscas. Ilustración de Tano

«Quiso presumir de ‘Señor de La Moncloa’ y en ‘Señor de Las Moscas’ se ha quedado: En toda ética humana, el jodido desaprensivo, desde el primer día se ha ciscado»

(1)

Si de algo son ‘buen ejemplo’ los socialistas

es de odio, resentimiento y maldad pura, a raudales.

La corrupción, pues, es el menor de sus males,

pese a ser tan destacable en sociatas y sanchistas.

(2)

Vean ustedes, si no, lo rabiosos que andan la semana última,

que jamás vi yo a perro alguno tan presa de esa enfermedad;

como si la oposición o la ciudadanía tuviesen la culpa

de integrarse, ellos, en una banda mil veces corrupta,

liderada por un individuo que en podredumbre no tiene rival.

(3)

Al observarlos, lo único que no deja de sorprendernos un poco

es que no les salgan aún espumarajos por la boca;

acaso porque los retengan en sus vísceras, junto al lodo

en el que chapotean miserablemente a todas horas.

(4)

Es en dicho miasma pestilente que han de acabar por ahogarse,

como se ahoga toda rata que peca de osada y desvergonzada en demasía;

y poco importa cuán pulcros y atildados luzcan sus trajes:

les pesa en exceso, en los bolsillos, la materia fecal

que corre por las alcantarillas.

(5)

Y es que nadie ignora ya la letrina en que boga el sanchismo, de continuo.

Ignoramos, sin embargo, todavía, hasta dónde alcanza su hondura.

Tenemos, con todo, cada vez mayor convencimiento

de que habrá de convertirse, pronto, en su puta sepultura

(6)

a tales extremos de ‘insalubridad política’ llega ya su pútrido fermento.

Creíamos que jamás conocería parangón el albañal sin fondo de los ERE.

Pero, con el PSOE -ahora ‘sanchismo-, toda ‘creencia’ es arriesgada:

su afección por la ‘escatología política’ deviene legendaria;

(7)

y no habrían de sanarla, me temo, ni cien cantos solemnes del miserere.

Es lo que sucede cuando se tiene auténtica aversión a la democracia.

Contamos hoy en día, no obstante, con una ventaja… inusual:

mientras que nunca pudo ‘resolverse’ la ‘x’ de los GAL,

(8)

conocemos muy bien, ahora, quién se sienta… en La Poltrona del Mal.

Y aunque no sé si viste ‘de Prada’ o viste ‘de Rata’ -que bien poco sé yo de moda-,

o si viste acaso, como ciertos ‘catalufos’, de ‘Madre Superiora’,

(9)

en las múltiples y ya penosamente famosas poses de macarra,

ante todos los españoles a estas alturas diáfanamente delatan

la aborrecible podredumbre que él y su Gobierno en pleno hasta los topes AMONTONAN.

(10)

No esperemos, pues, de ciénaga tan profunda, siniestra y abismal,

un solo gramo de decoro y de decencia… hasta que se le ponga fin:

allí donde supo hallar su guarida perfecta El Mal,

no habrá ya de abandonarla…

(11)

así se le ahoguen, en ella, sus siervos y afectos… de mil en mil!

¡Quia; en absoluto; ni echándole quintales de cloro, de lejía o de salfumán!

Todo cuanto se vierta en esa fosa de pura mierda habrá de ser en vano:

si quiere en España, alguna vez, el socialismo, de nuevo arraigar,

(12)

lejos de conformarse con cambiar… a un mil veces maligno ‘capitán’,

mejor harán pensando en construirse… otro puto ‘barco’;

que el que ahora ‘tripula’ una jauría de locos enrabietados,

en el momento más impensado puede deshacerse… como un ‘Titanic’ de mazapán!

(13)

Obviamente, a nadie en absoluto habrá extrañado;

pero quien una vez quiso presumir de ‘Señor de La Moncloa’,

simplemente… en ‘Señor de Las Moscas’ se ha quedado:

En toda ética humana, el jodido desaprensivo, desde el primer día se ha ciscado.

Fotograma de El señor de las moscas

guirong fu

Tengo 60 tacos; es decir, una linda juventud... prolongada.
Catalán y ESPAÑOL de Barcelona, en donde ahora vivo feliz,
pues, TENIENDO SALUD, no me falta de nada.
Guirong Fu, en Twitter, decidí hacerme llamar;
y todos saben que es Nietzsche quien puse en mi avatar.
No hay en mí afán de ocultamiento,
pero va con mi talante el anonimato.
De otra suerte, aunque les pusiera mi retrato,
no habrían de reconocerme ustedes un pimiento.
Den todos por bien seguro, sin embargo,
que, siempre que se trate de defender MI DIGNIDAD
y EL HONOR de quienes me honran con su amistad,
no habré de ocultar de mí ni un solo dato.
¿Mis intereses? Los mismos que siempre tuve:
El humanismo, la buena literatura y el ámbito entero de la psicología.
Y aunque en la política no siempre demasiado me entretuve,
los años me han llevado a querer tomarle la medida:
Me duele su arbitrariedad, su falta de sentido común, sus dislates.
Su ambición soez, su arrogancia, su desvergüenza, su hipocresía.
Me indigna que me deslumbre con sus lindos 'escaparates'
y que cuando entramos a 'comprar' no nos dé más que porquería.

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