
«Recordemos a José Ortega y Gasset: hay tres cosas que no podemos venir a hacer al Congreso, ni el payaso, ni el tenor ni el jabalí»
Si escuchamos a ‘Marisú Mentiras‘, al antropoide de Valladolid, a la actual ministra de ‘Igualdá‘, a Pachi ‘Nadie‘ y demás miembros todos ellos de la corte faraónica del gran mentiroso nos vemos obligados a recordar aquel lejano y a la vez tan preocupante y próximo 31 de julio de 1931 en el que José Ortega y Gasset, diputado de la Agrupación al Servicio de la República, luego arrepentido y denunciante de sus excesos, se dirigió a los recién elegidos representantes de las Cortes Constituyentes para solicitarles que evitaran reproducir algunas de las lamentables sesiones parlamentarias de los tiempos de la Restauración, algo a lo que ahora nos tienen acostumbrados los trileros que anidan en las Cortes: 《Nada de estultos e inútiles vocingleos, violencia en el lenguaje o en el ademán; hay, sobre todo tres cosas que no podemos venir a hacer al Congreso: ni el payaso, ni el tenor ni el jabalí》, y es precisamente a lo que nos vienen acostumbrando estos socialcomunistas obsesionados con Ayuso que pretenden emplear sin éxito como cortina de humo para ocultar sus mentiras y corruptelas urdidas desde el cerebro del psicópata director del circo que atribuye al contrario todo lo que él hace sin un ápice de vergüenza y con todo el descaro.

