Entre el sicariato político y la omertá de los medios. Por Antonio E. 

Entre el sicariato político y la omertá de los medios.

«Quién iba a pensar que, en Europa, en pleno siglo XXI, un sátrapa sin escrúpulos se valiera de artimañas para ocupar el poder»

Si ha habido un logro especialmente grave en el mandato de Sánchez, ese ha sido el de fomentar la polarización de la ciudadanía española entre buenos, los que aprueban sus desmanes, y malos, los que, gracias a su política frentista y excluyente, le detestan como nunca se ha detestado a un político español. No empleo la palabra odio (sentimiento privado, al que la ciudadanía tiene todo el derecho a usar cómo y cuándo le venga en gana) por temor a ser denunciado. 

Así estamos muchos, con el freno echado, mirando con lupa lo que escribimos en primer intento, antes de pasar la guadaña de la autocensura previa. Legislar hasta el uso del lenguaje a utilizar, es el más claro síntoma de degeneración democrática al que podíamos llegar, y al cual hemos llegado. Mordaza obligatoria para todos, menos para la morralla que nos mal gobierna, que puede usar a su libre albedrío cuantos epítetos les venga en gana. 

Esta es la bazofia en que han convertido la convivencia entre españoles: o eres sanchista, o pasas a ser un peligroso ultraderechista. Para ese despreciable matasiete, no cabe otra opción. El que ha construido un muro, con la inestimable ayuda de ETA, PNV ERC etc., es decir, criminales, racistas, ladrones, golpistas y comunistas, no ha reparado en cometer el más vil de los asesinatos: cercenar de un machetazo el periodo más largo de paz y convivencia entre españoles. Este sujeto necesita del odio entre nosotros para perpetuarse en el poder. ¿Alguien lo duda? 

La izquierda extrema que comanda este esmirriado moral, es la peor y más sectaria desde que el PSOE de Largo Caballero emponzoñó la convivencia entre españoles hasta llevarlos al fratricidio que significó la guerra civil. Para él todo es secundario ante su estruendosa maldad. No escatima esfuerzo alguno, si con ello logra echar otra palada de tierra que sepulte valores, virtudes, anhelos, realidades, convivencia y futuro. Típico en aquel que necesita del odio para perpetuarse en el poder. ¿Alguien lo sigue dudando? 

Lo tétrico es que dichas siglas son las mismas que, junto al PCE, secundaron al PSOE desde el golpe de octubre de 1934, hasta su derrota final el 1 de abril de 1939. Determinante también que el mismo partido de hoy, el PSOE de los treinta, amnistiara a los mismos golpistas de la ERC de entonces. Aquella vez se pudo hacer justicia, esta vez los justiciables legislan y juzgan a los que les han juzgado y condenado en nombre de la LEY. Putrefacta realidad en la que nos ha sumergido este calamitoso personaje. 

Las casualidades en política no existen, las certezas sí, las sospechas también, y las traiciones de los de siempre, por supuesto que también. Sublime la aportación a la libertad y la convivencia de esta izquierda extrema socialista, y la roña que siempre le acompaña. ¿Qué libertad podemos esperar de aquellos que han hecho del sectarismo totalitario, su particularísima profesión de fe?  

¿Qué libertad pregona ETA? ¿La de los españoles que asesinó por el mero hecho de serlo? ¿Acaso el PNV se ha distinguido alguna puñetera vez en expandir la libertad en la región vasca? Que pregunten a los más de doscientos cincuenta mil ciudadanos vascos que huyeron aterrados ante las pistolas etarras, protegidos estos por los serviles peneuvetarras. ¿Alguien conoce en qué consiste la libertad que propugna la ERC? ¿Acaso el comunismo se ha distinguido alguna vez allí donde ha gobernado en dejar que la libertad fluya …libremente? ¿Y qué me dicen del PSOE? La libertad y la democracia que pregona el partido de Sánchez, ¿es la misma que combatió hasta forzar la Guerra Civil el indigno Largo Caballero y otros distinguidos criminales? O tal vez opina que la libertad sólo la debe poseer el que manda, siempre y cuando sea él el que detente el poder. La libertad es inherente al ser humano, el hombre nace libre, no la concede nadie, ni siquiera el Altísimo. 

Pobre país el que ha caído en manos de un renegado, que prometió gobernar con rectitud, cumpliendo y haciendo cumplir normas y leyes articuladas en su Constitución. Pobre país el que permite que la delincuencia con pistola, chapela y barretina legislen leyes, sobre todo si una de ellas la denominan Memoria Democrática. ¿Se imaginan a Txapote o Kubati con puñetas? ¿O a Otegui con la rata Ternera ejerciendo de fiscales? Yo sí, ya lo estamos viendo a diario, sin que se les caiga la cara de vergüenza a la basura que cede con el único afán de seguir pisoteándonos a conciencia.  

A este pozo inmundo hemos caído, quién iba a pensar que, en Europa, en pleno siglo XXI, un sátrapa sin escrúpulos se valiera de artimañas para ocupar el poder sin temor a ejercerlo de forma y manera despótica. 

 He tomado prestadas, con su permiso, unas palabras escritas por alguien que sabe realmente lo que significa la palabra Historia con mayúscula, no cualquier historieta contada por los que tienen mucho que callar y nada que decir. Pertenecen a Enrique Navarro: 90 años después, parece increíble que actuales y altas Magistraturas del Estado, sientan algún tipo de nostalgia y solidaridad con un régimen que, hizo del atropello jurídico y del fraude, una forma de entender y hacer política”. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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