
«La palabra modales significa sociológicamente que quien los posee será capaz de desenvolverse en el mundo con mejor disposición para entenderse con el resto»
La palabra modales significa sociológicamente que quien los posee será capaz de desenvolverse en el mundo con mejor disposición para entenderse con el resto, ser mejor aceptado y procurar cierta armonía a sí mismo y a los demás.
La educación, no consiste solo en un cúmulo de conocimientos adquiridos, no es una ley sino un conjunto de normas: es un medio para hacer posible la convivencia y el entendimiento entre las personas.
No resultará más buena la persona porque tenga educación, pero seguramente, los defectos innatos que son limados por esta revertirán en una mejor convivencia y cierto respeto por los demás.
«La prudencia, la consideración, son aptitudes a veces innatas pero que se aprenden y que han sido enseñadas durante generaciones»
La prudencia, la consideración, son aptitudes a veces innatas pero que se aprenden y que han sido enseñadas durante generaciones. La nobleza y la generosidad provienen también de un respeto inculcado. Templanza, compostura, gentileza, refinamiento. La sensatez, que impulsa a la honradez durante la existencia.
Dan igual Democracia, leyes … si el ciudadano no posee una mínima formación en convivencia. En el presente, sin embargo, en lugar de provocar desaprobación, parece que la mala educación, con toda su corte de irreverencias de los unos hacia los otros, es tomada como una actitud natural. Una persona con modales y buena educación estará siempre en desventaja frente a la barbarie.
«En tiempos pasados, la ignorancia de modales y buena educación fue un motivo de rechazo social»
En tiempos pasados, la ignorancia de modales y buena educación fue un motivo de rechazo social. Se tenia a gala una presentación adecuada y el lucimiento de virtudes morales.
Es muy corriente escuchar en la nefasta televisión actual, donde prima la vulgaridad y se forman futuras generaciones de cenutrios, que fulanito, es “él mismo” y que es “sincero”
porque de su bocaza no salen más que improperios, insultos y exigencias groseras que no tienen siquiera que ser ciertas. Calificando por el contrario a quien ven formado, seguro de sí mismo y con un comportamiento adecuado como un ser “prepotente”, palabra esta última que parece tener un impacto especial en mentes con poco interés a las que le suena el palabro como algo rimbombante y que debe ser colgado de las espaldas de aquel que va de lo que es, sin lloros, sin defectos físicos y casi siempre con capacidad suficiente para llevar a cabo su profesión perfectamente. Al iracundo se le llama agresivo, dándole al adjetivo un sentido de fuerza y verdad.
El problema de las derechas es que se han dejado avasallar desde su prudencia educada y su respeto, aunque alguno haya habido que vestido de señor se ha embolsado lo que no era suyo, también se da el caso entre los que no han sido enseñados.
No tan antiguamente, quien deseaba ser político debía tener una preparación académica probada y fueran las que fueran sus ideas, un discurso respetuoso para su país y para sus gentes. Para representar a España con dignidad, era preciso estudiar una carrera que no estaba al alcance de cualquier indocumentado, que no era fácil, y cuyo título convertía al nuevo “Diplomático” en un señor: Alguien preparado para honrar y defender a su país con la máxima capacidad, y con “honor” (otra palabra olvidada). Una vez que se ha perdido cualquier atisbo de categoría humana y conocimiento, queda en el mundo político lo que tenemos.
«Se ha observado que, casi siempre, la gente de derechas se ha comportado ante el pueblo de forma bastante más respetuosa que otras formaciones políticas»
Se ha observado que, casi siempre, la gente de derechas se ha comportado ante el pueblo de forma bastante más respetuosa que otras formaciones políticas. Por esta causa, con líderes de poco carisma y que dan la imagen a la patulea actual como de huesos para los leones, se les ningunea, se les llama “cobardes” en cuanto cobarde, para los detractores, surge de la, para ellos, excesiva prudencia con la que han actuado y el “ofensivo” respeto a las leyes y a la Democracia.
Como resulta que la otra parte, bajo el manto de la falta de toda clase de educación y en muchas ocasiones de cultura básica, no se siente nada inquieta por mostrarse como chusma, y la chusma siempre grita más, se aferra con más fuerza a los sillones y luce menos principios y respeto a la entelequia que ellos llaman pueblo, pues está claro que, en estos días, están ustedes en desventaja, gracias a la mayoría cenutria, y lo seguirán estando si no se colorean con un barniz de aulladores a la imagen de los que andan por ahí.
No puede ser que, si alguno de ustedes recibe calumnias o descalificaciones, ciertas o falsas, inmediatamente dimita y se retire sin luchar. ¡Ellos no lo hacen!
La aceptación social del fenómeno Vox, se ha debido a que estos, han ladrado más que los otros y han sacado a relucir el descontento de los desafortunados hartos de padecer desde la infausta llegada al poder de aquel, que sin programa político definido se apoderó del sillón presidencial.
«España no necesita ahora exquisitos ni silencios prudentes. España necesita fuerza y lideres reales, capaces y enérgicos»
España no necesita ahora exquisitos ni silencios prudentes. España necesita fuerza y lideres reales, capaces y enérgicos. Hagan el favor de ponerse al día y presenten su propuesta política con algo más de “agresividad”, que parezca que son “ustedes mismos”, y disimulen cuanto puedan sensibilidades y prudencia, al menos, hasta que consigan llegar al poder, lo cual les será muy agradecido por una mayoría cansada que solo quiere estabilidad y está harta de puñitos levantados, facinerosos sin merecimiento, y esa corte de los milagros que se ha apoderado de la política española.
Y, a ver si tienen la santa vergüenza de cambiar cosas de verdad, si es que, a fuerza de disfrazarse de cenutrios, consiguen un día, otra vez, la mayoría absoluta.
