
«En ese fango, tal vez producto de aquellos polvos del camino que manchaban la toga de un antiguo fiscal general, no podía faltar el clásico y tú más»
Primera semana de abril, Semana de Pascua para los católicos tradicionales, hoy, en su mayoría, “fachas”, y vuelta al fango de la política rastrera y barriobajera que se ha venido imponiendo en España en las dos últimas décadas y muy especialmente en los últimos seis años. Todo, después de una Semana Santa, aguada por la deseada e intensa lluvia, que su Sanchidad y familia han pasado en Las Marismillas de Doñana, entre helicópteros de ida y vuelta y Falcon, por partida doble, con viajes de vacío en ambos sentidos para que su excelencia y allegados se desplazaran cómodamente de Moncloa a Torrejón, de ahí a Rota y un tercer salto al Coto. ¿Preguntará alguien por cuánto le han salido al erario público las vacaciones de la casi “regia” familia presidencial o también este viaje, como los treinta y nueve a la República Dominicana, se consideran “secretos de Estado”?
Y en ese fango, tal vez producto de aquellos “polvos del camino” que manchaban la toga de un antiguo fiscal general, no podía faltar el clásico “y tú, más”. El conocido como “caso Koldo”, que empezó con la trama de las mascarillas, parece que tiene ramificaciones que pueden implicar a la presidente del Congreso y, al menos, a seis ministerios, y nos va dejando una estela pestilente que llega ya a la consorte del presimiente del desgobierno, y amenaza con pasar a ser el “Caso Sánchez”. Una circunstancia que ha hecho crecer un nerviosismo compulsivo y compartido por todo el sanchismo y que producciones Moncloa ha llevado a que todos sus corifeos salgan cual fuente-ovejuna, más lo segundo que lo primero, como buen rebaño –en la obra de Lope de Vega ambos términos aparecen unidos y el pueblo cordobés, Fuente Obejuna, los separa, y es con ‘b’ de burro, que podría venir bien para ese coro sanchista de cotorras amaestradas–.
Y, como no, todos a una a cargar contra Isabel Díaz Ayuso, la que no le pasa una a Pedro I el Mentiroso, que no perdona su “baño pandémico” ni las derrotas continuas en Madrid y va a conseguir, si siguen así contra ella él y sus acólitos, acabar monopolizando el voto de esa comunidad. De hecho, tras los últimos ataques, la encuesta más fiable de las que circulan por ahí, la de GAD 3 de Narciso Michavila, sube su mayoría absoluta en cuatro escaños, de celebrarse hoy elecciones autonómicas. La primera en salir a relucir en esta línea, después de los primeros embates sanchistas ha sido la cada día más “portacoz” del Partido Socialista antes Obrero y casi nunca Español, una tal Esther Peña –me pregunto por el “head” hunter que los selecciona– que, en el colmo de la desfachatez y el despropósito llegó a decir que “La señora Ayuso huye a Hispanoamérica”, adonde fue para captar inversiones para Madrid, lo que no hace para España el levantador de muros y alfombra de delincuentes fugados. Lo dice la marioneta del que se pasa la vida huyendo en el Falcon para justificar la ocupación de su agenda, y se ausenta del Congreso cada vez que hay una votación cuestionada o cuestionable o posibles preguntas de la oposición que no le gustan o lo pueden incomodar. Como diría César Vidal en sus conocidos editoriales, sin ánimo de ser exhaustivo, recordemos cómo lo hizo en la votación de la reforma de la ley del “Sólo sí es sí” o en el primer debate sobre la aberrante ley de amnistía, como casi todo su regimiento ministerial, dicho sea de paso, que dejó en manos de su otro portavoz, el inefable Pachi “Nadie” López. Lo mismo que ha hecho ante el crecimiento de la sombra que se extiende sobre su ¿cónyuge? organizando una innecesaria gira por Jordania, Qatar y Arabia Saudí para “reconocer” por su cuenta al Estado palestino.
Pero como su ataque “ayusista” no le renta mucho, siempre queda volver a sacar el “Francomodín” del Generalísimo Franco y nada más volver de la citada gira, se presentó, por sorpresa –otro error que se vuelve contra él, al ser denunciado por familiares de las víctimas– y sin avisar al Prior de la comunidad benedictina, Santiago Cantera, en el Valle de los Caídos, que ahora se esfuerzan en redenominar Valle de Cuelgamuros. Así, nuestro acaparador de nominaciones Pedro Antonio Plagio cum Fraude Felónez Albañil… añade ahora la de “el huesitos”, como lo ha llamado Carlos Herrera, tras aparecer en el publirreportaje desviador de atenciones begoñistas rodeado de restos de caídos durante la Guerra Civil que se están tratando de datar en las dependencias de la Basílica, movilizando para tal maniobra electoralista a un equipo de forenses que, al parecer, llevaban más de tres meses lejos de su labor investigadora. Apareció por allí flanqueado –¿o sería más apropiado en este caso decir “franqueado”?– por dos “soportes” de la causa, Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, más que presunto implicado con la trama de las mascarillas durante su etapa autonómica y el ascendido a Secretario de Estado del ramo, memoria democrática, y autor de la también aberrante ley que completa la de memoria histórica que agenció el “embajador plenipotenciario” de Nicolás Maduro, Fernando Martínez López .
Ver a este último allí, del que escuché una conferencia en el Aula Política del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo, me recordó un comentario que me llegó hace unos días por WhatsApp que decía que “el cerebro humano es un órgano compuesto por más de 90.000 células –se quedó muy corto el autor con esa cifra– que funcionan perfectamente hasta que se vuelven comunistas”. Por cierto que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares –otro de los “de prestigio” que no podía ya caer más bajo– decía al respecto que “He dado instrucciones, tanto a nuestra embajada ante las Naciones Unidas, con sede en Ginebra –parece que se dejó algo, porque ese “tanto” pide un “como”–, para que puedan analizar en estos momentos las acciones que están llevando a cabo los gobiernos del Partido Popular y VOX contra la ley de memoria democrática”. En fin… así son ellos.
Ya veremos qué dan de sí las dos comisiones del “y tú más” que han echado a andar esta semana en Senado y Congreso y si se recorta un poco el complejo de la derecha y va a saco con la de la cámara alta propuesta por el PP, llamando a la pareja del presimiente para que explique sus contactos y firmas millonarias para empresas amigas. Mientras tanto sigue su trámite la ley de amnistía que, en teoría, era para mejorar la convivencia en Cataluña, pero que dista mucho del objetivo que se aleja después de las declaraciones del “socio” Pedro Aragonés, presidente de eso que llaman Generalidad y que cada día es más particular para el independentismo, siempre al “servicio” de su esclavo, que vuelve a plantear su reto de realizar un referéndum que el PSOE niega otra vez, como tantas otras cosas que luego fueron “cambios de opinión”. Se descolgaba el otro día diciendo que lo quiere plantear de una forma “concreta, como vía prioritaria para poder celebrar un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Según el artículo 92 de la CE, con una pregunta clara a la que se debe responder con un sí o con un no. ¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente?«. Claro que se olvida el señor Aragonés del “pequeño” matiz que deja claro el punto 1 de dicho artículo: “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. Y con la habitual muestra de supremacismo que caracteriza al independentismo, se ha invitado a una nueva visita al Senado, este lunes, para asistir a la Comisión General de Comunidades Autónomas que ha convocado el PP –otra inutilidad manifiesta para que sus señorías justifiquen su “gran dedicación”– para “analizar” el impacto que la aberrante Ley de Amnistía citada pueda tener en las sanguijuelas autonómicas y se ha “lucido” cual chulo de barra: “Si el PP lo que quería era convertir esta sesión del lunes en un aquelarre contra el gobierno del Estado español (como intentó hacer la otra vez), la otra vez se lo estropeamos. Como independentista republicano y de izquierdas, trolear al PP siempre apetece”.
Termino con lo que en esta segunda Semana de Pascua que comienza, se inicia con la “yincana” electoral que, en menos de dos meses, 21 de abril al 9 de junio, puede darnos momentos de gloria, esas tres citas electorales, vascas, catalanas y europeas. Ojalá el resultado nos depare una situación tan ingobernable, que ya lo es, que se pueda ver cerca un tan deseado como necesario adelanto electoral. Lo iremos viendo en esos cincuenta días de marras. Y para completar lo que apuntaba en el título, sólo diré que el gobierno de Pedro Sánchez es el que más ha aumentado la presión fiscal en Europa y ha subido los impuestos más que los tres presidentes anteriores juntos, subiendo 69 tipos impositivos con su ministra Marisú Montero, que ha ofrecido 125 millones de euros a los inspectores de Hacienda para incentivarlos en la recaudación del IRPF, como “puerto de arrebatacapas”, según la acepción segunda del término de nuestro DRAE. Sobre la deuda galopante volveré otro día.

