
«El horizonte de sucesos, como en un agujero negro, lo engulle, camufla y oculta todo. ¡Por Tutatis! ¡Vaya pandilla de políticos en el gobierno!»
Con lo fácil que debería ser todo en un país, que se dice democrático, parece que España lo es, así se proclama y cacarea de tarde en tarde y de día en día, hay muchas incógnitas. Habrá que ir despejando las equis que aunque no lo creamos, abundan y nos desnortan, a mí entre otros. El horizonte de sucesos, como en un agujero negro, lo engulle, camufla y oculta todo. ¡Por Tutatis! ¡Vaya pandilla de políticos en el gobierno! Tampoco se podría decir mucho más de la oposición. Digo, los dos grandes bloques, porque como todos sabemos, el resto de pececillos que nadan por el hemiciclo son poca cosa aunque tengan el poder de manipular con cuatro votos a las mayorías.
Como de los agujeros negros nada o muy poco sale, (Einstein dixit y no me refiero a Pixi y Dixi), ni bueno, ni malo, pues no hay problemas aparentes. Es como si el color del agujero negro, con perdón de cualquiera que pueda sentirse aludido, no por agujero, sino por el color citado sin ánimo despectivo o agresivo, y fuera toda duda, y no existencia, produjera una incertidumbre apabullante. Vamos que gobierno al parecer no hay o está dormitando a la espera de ver como se sustancia el futuro, de su Presidente, o sea el mandatario de la caja de Schrödinger, del que no se sabe el estado actual, porque tiene cerrada la tapa de Moncloa.
Tampoco parece ser muy distinta la situación de la oposición, salvo porque entra al trapo de lo que hace Sánchez, que como bien dice Feijoó, parece un colegial de ESO haciéndose el interesante. Está tardando una moción de censura, aunque se dé por perdida, porque lo más interesante a estas alturas no es ganarla o perderla, sino saber e informar al pueblo de los tejemanejes de los que nos gobiernan.
Las bonitas manifestaciones de apoyo al Presidente y al partido socialista en Ferraz, son multiplicadas por mil en los informativos en los que una cámara, según donde se ubique, puede mostrar una miseria absoluta de personal, o una ingente cantidad de afectos, revoloteando alrededor. Hay camarógrafos capaces de hacer de una imagen mínima, algo inmenso. No te digo nada si va acompañado, ese icono visual, de sonido ambiente, de algún comentario sin mucha trascendencia pero agudo de algún redactor medianamente inteligente y que aspire a prosperar. Sombra aquí, sombra allá, maquilla te, maquilla me, dice allí el personal y mírame, mírame… No ahora no me mires, no me mires… Mira ahora, ahora puedes mirar que el lunes voy a regresar, u, u uuuu, Europa aquí, Europa allá, seguro que, seguro que, algo me ofrecerá y triunfante saldrás…
Y el resto de mortales, aquí meditando acerca de cómo ahorrar en la cesta de la compra, haciendo cábalas sobre como conseguir pagar menos en la declaración del IRPF, ect, etc, etc… Europa debe de vernos como a los socios bobitos endeudados hasta las cejas, mientras se relamen pensando en los intereses que se van a embolsar a costa de ese gasto desmesurado. Euros, Euros, podremos aguantar con el Euro o se va haciendo demasiado cuesta arriba…
Lo único claro es que España necesita un capitán que sepa llevar el barco a buen puerto, manejando el timón de la economía. Un gobierno que haga atractivo a grandes empresas internacionales, establecerse en el suelo de la piel de toro, que ofrezca multitud de trabajos de valor añadido, que no sean deseos de cafeterías, restaurantes y hoteles, porque sí, por aquí sol hay para rato y para cualquiera que quiera invertir. Lastima que las grandes superficies de cultivo de olivar se vayan sustituyendo por placas de energía fotovoltaica y acabemos comprando aceite Italiano aprecio de EU y no a precio de aceite Español de toda la vida.
Con lo fácil que debería ser todo en un país, que se dice democrático, así se proclama y cacarea de tarde en tarde y de día en día, hay muchas incógnitas. Habrá que ir despejando las equis que aunque no lo creamos, abundan y nos desnortan. El horizonte de sucesos, como en un agujero negro, lo engulle, camufla y oculta todo. ¡Por Tutatis! ¡Vaya pandilla de políticos en el gobierno! Tampoco se podría decir mucho más de la oposición. Digo, los dos grandes bloques, porque como todos sabemos, el resto de pececillos que nadan por el hemiciclo son poca cosa aunque tengan el poder de manipular con cuatro votos al Presidente del Gobierno, aunque esté de retiro espiritual.

