Qué le pasa a Antonio con Israel. Por Pigdemont

Qué le pasa a Antonio. Ilustración de El Gitano

«Culo roto en uno de sus ataques de hedonismo desmedido cogió el camino de Europa para tocarle los huevos al pueblo de Israel»

Sería machirulo culpar a Begoña de la caída en desgracia de Pedro I el reflexivo, máxime cuando es público el profundo amor que se profesan, algo que ya pudimos ver en aquellas vacaciones playeras de tortilla y chiringuito, cuando servil o enamoradamente aplicaba factor protector 40 al Kennedy español.

Habrá mal pensados que querrán culparla de meter la pata en el África Center, la pata o la mano, pillada en calzoncillos por los servicios de inteligencia Marroquís, pero también se equivocan, el profundo amor entregó el Sáhara a marruecos y cortó el grifo del barato gas Argelino.
Mejor Begoña sin Sáhara que barcos con honra. Entonces se preguntarán ustedes, ¿Si el amor profundo todo lo puede? Qué le pasa a Antonio.
Culo roto en uno de sus ataques de hedonismo desmedido, afán de notoriedad, defensor del mundo libre, dique de contención de la extrema derecha, dador de lo que no es suyo, ecologista quemador de keroseno y feminista con récord de violaciones en su mandato, cogió el camino de Europa para convencer a nadie de la necesidad de tocarle los huevos al pueblo de Israel en plena guerra y reconocer al pueblo palestino.
El cuponero de Joe Biden, aquel que visitó Gaza con el chaleco de Torre Bruno tras intentar ser un guapo Gandhi pro palestino, se ha encontrado con que el primer ministro Israelí le ha dado unos días para despedirse del colchón y salir cual «Pegasus» volando de la Moncloa.
En realidad y que no le quepa duda a nadie, Israel, «mossad» hecho un favor.

Pigdemont

Asturiano de nacimiento, con 5 litros de sangre Malagueña, lo que viene a ser un “charnegu”, experto en energías renovables, de ahí el calambre que me causan los vende patrias, mantenedores de la miseria y nuevos señoritos andaluces de la política.

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