
«Pedro Sánchez no hace política, Pedro Sánchez solo hace “faenas” a todos los que no son de su cuerda. ¡Perdón!, a los de la suya también»
Estimados españoles, no voy a decir lo de Lusos, porque españoles ilusos éramos en los tiempos del Generalísimo… ¡vamos, ahora mismo! ¿No es exactamente igual? ¿O lo va pareciendo? Hoy también me ha dado a mi por escribir una carta, como las que hace nuestro insigne Generalísimo ¡perdón! Presidente del Gobierno y que yo, para mi salud, no leo. Sé que él tampoco va a leer esta misiva mía y poco nos importa a los dos, a él por ser un pagado de sí mismo, que no escucha a nadie y menos a un gilipollas como yo mismo, y a mí, porque lo que pueda decir el tal Pedrito, que no he tenido el gusto de saludar, me entra por un oído y me sale por el otro, sin solución de continuidad y sin alterar ni una sola neurona que encuentre la vibración sonora a su paso por mi caletre.
Desde luego yo, no le iba a contar nada que él no sepa, lo sabe todo, es omnipotente, omnisciente, y tiene el don impagable de la ubicuidad además de ser grande entre los grandes, sobre todo en el arte de llenar de votos a sus favor las sacas de las papeletas en las elecciones de su partido. Es grande, enorme, sublime como el propio Gengis Kan por ser el gran Yoyó o quiera saber usted por qué. Ya sabe bastante, con lo que sabe. No por nada hizo una sesuda tesis doctoral en la que obtuvo una nota “Cum Laude”. Y para que negarlo, cum laude sabe engañar a un pueblo bastante poco refinado y educado aún.
Es más, sabe decir sandeces para embravecer y arrancar “bravos” de los tendidos a los móvil dirigidos y demás aleccionados. Pero básicamente me gustaría expresar mi desilusión por todo lo relacionado con la política, sobre todo la inexistente suya. Pedro Sánchez no hace política, Pedro Sánchez solo hace “faenas” a todos los que no son de su cuerda. ¡Perdón!, a los de la suya también y con más razón, para que no se les desmanden. Recuerden aquella famosa frase de que “el que se mueve no sale en la foto”. Suele echar las redes a ver que pesca y por desgracia, salvo alguna pulmonía, no tendremos esa suerte, pesca incautos que da pavor. Se parece en este sentido a mi novia Popotitos, que lista no será pero tienes unas piernas que parecen palillitos.
Cuando a la media noche se pone a escribir, misivas, sus verdades falsas parecen quebrar. Pedrito baila que da pavor, es mi Pedrito todo un primor, se debate en el Congreso que da pavor y a su Begoñita le parece de lo mejor. Pero… ¿Por qué tengo yo que preocuparme de leer ninguna de sus cartas si él ni siquiera se va a molestar en leer en alguna red social lo que tengamos que decir los ciudadanos Españoles? No, que le den tila ahora que está un poco nerviosito, no mucho, porque en definitiva, salvo él mismo y sus circunstancias, todo lo demás le importa una higa.
El precio de las patatas, tomates, calcetines con los suyos propios que no se comen, y viandas que solo podría oler Cantinflas como el queso que poseía, el pescado, la carne, son un pecado, están por las nubes de algodón de azúcar que le prepararon a su mujer, para impartir clases en la universidad. Vamos que no sabemos con cuál bacilo quedarnos, si con el de la tuberculosis o con cualquier otro menos malo. De lo que sí estamos seguros o deberíamos estarlo es de que la derecha insana, la ultra derecha, esa a la que perteneció, Borja Villacís asesinado en raras circunstancias, y que es la única que hay en este país, antes llamado España, no debe pasar.
Recuperar el “no pasarán” ha pasado para su desgracia, por ser mal eslogan y totalmente descolocado en esta época, a primer plano. Ya lo saben los votantes, los que no deben volver a pasar al cargo actual y al Consejo de Ministros son los políticos, poco preparados, que hoy en día lo ocupan, eso por muchas cartas que tenga el Presidente para leernos. Los Españoles adultos no necesitan ya cuento para dormir por la noche, están curados de espanto.
Por todo lo expuesto, estimados españoles, no voy a decir lo de Lusos, porque Españoles Ilusos éramos en los tiempos del Generalísimo… ¡vamos, ahora mismo! ¿No es exactamente igual? Pues lo va pareciendo. Hoy también me ha dado a mi por escribir una carta, como las que escribe nuestro insigne Generalísimo ¡perdón! Presidente del Gobierno y que yo, para mi salud, no leo. Sé que él tampoco va a leer esta misiva mía y poco nos importa a los dos, a él por ser un pagado de sí mismo, que no escucha a nadie y a mi porque soy para él, un insecto a no tener en cuenta, vamos un gilipollas cualquiera, pero eso sí yo añado, a mucha honra. Yo también tengo derecho a escribir cartas, aunque no prefiera “Sanders” para comer. Y es que nadie me da alegría Macarena.

