
«Un relato generoso, que desvela el alma humana y que su autor, Eric de Kermel, conduce a través de ese mágico paraje que son los libros»
Leer, sin duda, es uno de actos donde la libertad encuentra su pleno espacio. a partir de las lecturas que elegimos, derivamos hacia un pensamiento propio que nos pertenece, pero que también nos identifica. A partir de un libro recomendado o no, se adentra en una historia, en reflexiones, en opiniones que aunque pertenecen a quienes los escribieron, pasan a formar parte del lector o lectora, independientemente si se está o no de acuerdo con lo leído o si produce mayor o menos satisfacción.
Los libros, el hecho de leer, enriquecen y, en tantas ocasiones, sanan desde el silencio en el transcurso de sus páginas. También, al compartir relatos, se abunda en la comunicación con otras personas lectoras que no tienen porqué tener una misma forma de pensar pero coinciden en una lectura determinada.
«La librería de los deseos» es una oda a la lectura y sus parabienes desde la máxima que existe un libro perfecto para cada uno de nosotros y en la ficción que da nombre a esta obra se incide en que podemos reconocernos en un título concreto o un tipo de lectura. La bella trama de este libro se desarrolla en una pequeña ciudad del sur de Francia, de paradisiaco entorno, y a la que decide emprender mudanza la protagonista tras saber que la librería del lugar estaba en venta. Tras los preparativos y en breve espacio de tiempo, la librería se convierte en lugar de referencia y encuentro de los lugareños, pero sobre todo, la propia librera también en confidente, guía y mediadora de una serie personajes de diversa afectación de la vida que acuden a su consejo.
Un relato grácil, generoso, que desvela el alma humana y que su autor, el periodista Eric de Kermel, conduce a través de ese mágico paraje que son los libros.

