
«La mayoría estarán caducadas cuando no saboteadas por los responsables de su mantenimiento con su capitán a la cabeza, el nuevo testigo de cargo»
En esta semana clave para el futuro de España que hoy comienza con la noticia de la citación a declarar como testigo al felón de la Moncloa en el caso Begoña, conviene recordar la gran metáfora que soltó el discreto Manuel Pizarro cuando se postulaba como ministro de economía, y que fue muy poco amplificada por los medios de comunicación. El que fuera presidente de Endesa y como nadie defendió los intereses de sus accionistas abogó por revisar, como en los aviones, «las «cajas negras» de la banca y de la administración pública para que no vuelvan a repetirse en el futuro los errores que se han podido cometer».
Y lo recuerdo porque al igual que conocimos que la Caja Negra de aquel Costa Concordia que patroneaba un mal y cobarde capitán estaba inoperativa, rota y caducada. Y me temo que aunque aquella petición de Pizarro fuera oportuna y habría que revisar innumerables cajas negras de las Cajas de Ahorros, de los 17 Parlamentos Autonómicos, la del Senado y el Parlamento y la de miles de empresas públicas, para purgar los fallos, para aprender de los errores, en España hoy, la mayoría de ellas estarán caducadas cuando no saboteadas por los responsables de su mantenimiento con su capitán a la cabeza, el nuevo testigo de cargo.

