
«Para ir calentando motores permítanme una breve y escueta pincelada sobre el cansino tema del odio aunque solo de perfil así como disimulando o sin disimular»
Después de dos meses como «la puerros«, recojo mis apechusques y reorganizo la ristra de disgustos “singulares” que he ido guardando en la papelera, para documentar la primera de las conversaciones del curso político pero… ¡Que gran invento! ¡Borrar!
¡Ay madre que vergüencita! No se los voy a recordar, porque eso sería de cutre, chusco y malaje. Faltaría más, entonces: hablemos del Gobierno.
En el Gobierno siguen los mismos getas y sus respectivas moscas cojoneras revoloteando sobre la basura que generan. No han dicho nada nuevo que huela peor o incluso diferente. Simplemente el hedor a pies sigue siendo muy fuerte y desagradable. ¿Qué nos vamos a contar a estas alturas que no sepamos verdad? Si nada nos sorprende o resulta especialmente menos bochornoso o repugnante que lo sufrido hasta antes del parón veraniego. Pues eso.
Ya me imagino que alguien dirá que la oposición ha estado de vacaciones y que es vergonzoso y tal, pero es que pese a quien le pese todavía este país sigue siendo jauja, y los políticos son los reyes del mambo. Supongo también que muchos pensarán que qué pasa aquí, y que si todo lo que ha sucedido en julio y agosto no merece un sesudo análisis certero. ¡Vale venga! Les pido una de pulpo para que se entretengan hasta el lunes aunque solo como mascota –como decían en el anuncio– no se me vaya a venir muy arriba algún querido “cuñao”, que bastante tenemos con aguantarnos entre nosotros; los expertos del tiempo, el caso Negreira, los pedos de las vacas, la turismofobia, o las maneras de odiar.
Así que si no les parece mal para ir calentando motores permítanme una breve y escueta pincelada sobre el cansino tema del odio aunque solo de perfil así como disimulando o sin disimular mire usted. Igualito a ese que conocemos todos y que se roba las moras y los higos por el camino de la vera del río, o los aciguembres que nacen al abrigaño de la tapia del huerto.
Porque desde la orilla del río si lo dejan que lleve algo de agua y empuja la corriente legal, a alguno con paciencia verlos los veremos pasar; pero es que a mi huerto también pretenden imponer su derecho a venir a cagar. Entonces queridos míos, los diré que no porque hasta arriba de mierda ya está. ¡Y no es nuestra jolines! Sino de los burócratas de Bruselas. ¡Estaría bueno, a ver que va a pasar!
En fin que hoy solo quería saludar y el lunes Dios dirá porque el andamio quema un huevo y está algo oxidado, así que algún invento haremos para que de los valientes y talentosos maromos que nos invaden diariamente desembarcando como aquellos de Normandía con cara de no pasar hambre, sufrir guerras o demasiadas penurias por el cuento del cambio climático; al menos uno lo limpie, el otro lo pinte y el último lo asegure bien para que no se nos caiga, que capaces son los pobrecitos de montarme un pollo y todavía me toque hacerlo a mi.
Ya me estoy imaginando a los abisinios custodiados por la Policía y bien acompañados por sus falsos representantes sindicales partiéndose la caja desde abajo viéndome currar para pagarles sus gastos de adaptación.
Ahora sus padrinos mágicos –los benditos progres– también pretenden decidir como se debe odiar, y amenazan con expropiar a lo bestia como hizo Atila, pisando todo lo que se menea sin su permiso por no comulgar como a ellos les gustaría que lo hiciéramos. Mira que son inocentes, con lo bien que lo pasamos arrojando los güitos de toda índole desde todo lo alto… Y mejor que no ladren mucho mirando hacia arriba con la bocaza abierta, porque las culpas en forma de salivazo, se lo juro que se las echaré al negro, al marrón, al tostado o en su defecto hasta a la del pelo morado.
Por mucho que todos ellos nos traten de pisar la cabeza, nuestras no serán las culpas ni sobre nuestras conciencias recaerán sus miserias morales o vitales más propias de la Edad Media que de los tiempos modernos que nos están tocando vivir. De hecho ni a los unos los hemos pedido que vengan, ni a los otros –los que fomentan el efecto llamada– los deberíamos aguantar. Pero se nos hincha la vena y nos enzarzamos en trifulcas absurdas y nos adelantan por la izquierda una y otra vez. Que le vamos a hacer…
La gentuza sin embargo ni sabía que votándose a sí mismos por separado, los serviría después para juntarse para hacer el mal jugando a napoleones y robespierres y ahí lo llevan, seis años cumplirá la criatura en septiembre. ¡Casi na’!
Eso sí, nos está bien merecido pues son ejemplares a la hora de ir juntitos improvisando y aguantando lo que no está escrito para reescribir la Historia, y desdecirse hasta de sus propias palabras sin cortarse un pelo. Nosotros sin embargo disfrutamos a nuestra manera y no me negarán, que el que más o el que menos pese a ellos no se ha ido de vacaciones o se ha dado algún homenaje gastando lo que no es suyo.
Ahora lo que toca es volver al tajo o a la rutina de siempre con cara de mala hostia, así que seguiremos denunciando a diario –aunque sea luciendo moreno patera algunas semanas– que seguimos estando hasta los mismísimos de los pipitillas y sus jodidos niños…
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Feliz día de San Ramón Nonato.
Españistán a 31 de agosto de 2024.

