
«El mapa contiene otros datos muy curiosos y de interés que igualmente ofrezco a la señora Chimpún como una ciudad bajo cuyo dibujo leemos Temestistán»
La señora Sheinbaum, cuyo apellido paso a hispanizar como Chimpún, se pasó diez pueblos cuando afirmó que Tenochtitlán, capital del imperio azteca, se fundó tras la independencia del país en el siglo XIX, ignorando que dicha capital ya existía en el siglo XIV, circunstancia y fecha que cambió cinco siglos… y Chimpún, quizá para ocultar que su odiado Hernán Cortés en 1525 la dibujó y describió con admiración al Rey Carlos.
No hay nada peor que darle poder a un ignorante, y aquí en España, desgraciadamente, lo estamos sufriendo desde hace no pocos años que padecemos a un personaje al que se le añade la arrogancia, la vanidad y la psicopatía, además de la mentira curricular.
Remito a la señora Chimpún a un extraordinario mapa, el planisferio de Agnese, fechado en 1544, publicado en Venecia e incluido en el Atlas Portulano dedicado a Hieronymus Ruffault Abad de St. Vaast, muestra de la geoestrategia Imperial y regalo del César Carlos a su hijo el futuro rey Felipe II de España y I de Portugal. Mapa cuya reproducción bien podría lucir en su despacho presidencial.
Bautista o Battista Agnese (1500-1564) destacado cartógrafo de origen genovés, fue autor de numerosas cartas náuticas bastante exactas y profusamente decoradas con interesantes detalles y hallazgos geográficos. Por ello me quiero remitir al planisferio fechado en 1544 iluminado en vivos colores, verde y amarillo para los continentes, los océanos en blanco excepto el Mar Rojo y el Golfo de California (mar Bermejo o mar de Cortés) que aparecen en rojo por ser la desembocadura del río Colorado. Apreciamos las líneas del Ecuador, los Trópicos y los Círculos Árticos, catorce paralelos y veinticuatro meridianos, y las ciudades más importantes que están trazadas en oro.
El mapamundi se encuentra rodeado por doce cabezas de angelotes en nubes azules y doradas, también llamados “sopladores” que simbolizan los direcciones posibles de los vientos.
En este mapa se incluye para darla a conocer al mundo la trayectoria del viaje de circunnavegación de Magallanes, coronado por Elcano, aplicado en hilo de plata. También apreciamos trazada en oro la ruta desde Cádiz en la Península Ibérica a Perú con estadías a través del istmo de Panamá, ya que tras sucesivas expediciones al estrecho de Magallanes, bautizado de Todos los Santos, se concluirá la peligrosidad del estrecho para la ruta oceánica desde Cádiz a Perú. Esta era la ruta que surcaban las naves comerciales españolas con productos desde Perú y Nueva España hacia Cádiz y Sevilla que sufrían el acoso de piratas y corsarios.
El mapa está dedicado al abad de St. Vaast (San Gastón) y ello no es casual. St. Vaast se encuentra próximo a Arras en los antiguos Países Bajos Españoles, este monasterio benedictino estuvo particularmente ligado a la monarquía hispánica. Allí, el 1 de noviembre de 1558, en Arras, Felipe II recibió la noticia de la muerte de su padre ocurrida el 21 de septiembre y allí fallecería la noche del 2 al 3 de diciembre de 1592 Alejandro Farnesio. Jérôme o Hieronymus era hijo de Jean Ruffault tesorero general del Toisón de Oro. Estudió en Lovaina, fue alumno favorito de Juan Luis Vives, quien le alabó por su diligencia y conducta participando en la edición y publicación en Lovaina de la ‘Introductio ad sapientiam’ de Vives en 1522. En 1526 es nombrado abad de St. Adrian y en 1537 de St. Vaast contando con el apoyo del emperador. Este tipo de mapas, como podemos deducir, se publicaban para ofrecerlos como regalo de carácter internacional dando a conocer los territorios descubiertos y sobre los que se ejercía el poder.
Este es uno de los primeros mapas en los que aparece la península de California perfectamente definida y no como una isla, error que muchos cartógrafos mantendrían durante décadas, en base a las exploraciones de Francisco de Ulloa (1539), descubridor de la desembocadura del Colorado, y Hernando de Alarcón (1540).
El mapa contiene otros datos muy curiosos y de interés que igualmente ofrezco a la señora Chimpún, como por ejemplo podemos ver sobre Nueva España un enorme lago azul circular con una ciudad en el centro bajo cuyo dibujo leemos Temestistán.

La forma se ajusta a la reflejada para esa ciudad de Tenochtitlán en el dibujo de Hernán Cortés de 1525.
Impresionante población levantada en una zona lacustre con una infraestructura urbana de gran complejidad. Muros de piedra para contener las crecidas; canales y acueductos que canalizaban y distribuían las aguas. Muchas plazas que servían de mercado y amplias avenidas rectilíneas que la recorrían. En la segunda Carta de Relación de Cortés al rey Carlos I relata su primera reunión con el emperador azteca, Moctezuma, y describe su ciudad:
«Esta gran ciudad de Tenuxtitan está fundada en esta laguna salada, y desde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquiera parte que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de calzada hecha a mano, tan ancha como dos lanzas jinetas. Es tan grande la ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles d’ella, digo las principales, muy anchas y muy derechas, y algunas d’estas y todas las demás son la mitad de tierra y por la otra mitad es agua por la cual andan en sus canoas. (…) Tiene esta ciudad muchas plazas donde hay continuo mercado y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la plaza de la ciudad de Salamanca toda cercada de portales al rededor donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil ánimas comprando y vendiendo».
Por tal descripción, que debió sobrecoger a Cortés, queda justificada la representación de esta gran capital de América en este portulano. Por si la señora Chimpún quisiese comprobar la Historia o solicitar copia del mapa encontramos un ejemplar de este atlas en la Biblioteca Nacional de España, además de una copia existente en la Biblioteca de Congreso de los EEUU y al parecer otra, según Schuller, en la Real Biblioteca de Dresde.
Recuerde señora presidente que la Historia y el conocimiento hacen a las personas sabias… y libres. En fin aquí se acaba la Historia… ¡Chimpún!

