Primera paseata galáctica. Por Rodolfo Arévalo

Primera paseata galáctica. Ilustración de mengsilinxi

«Para inventar historias, la realidad es infinitamente más complicada que la inmensidad del cerebro y sus neuronas»

Ayer, una persona que conozco, me dijo que las historias, cuentos y novelas, no los escribe todo el mundo, solo lo hacen los que tienen capacidad para hacerlo. Yo escribo, y no me siento especialmente dotado para hacerlo, es simplemente que poseo mucha imaginación. Mirar al suelo puede convertirse en una aventura, si sabes imaginar la cantidad de diminutos seres que pueden morar allí. Si además a esos seres les dotas de inteligencia, se pueden transformar en auténticos héroes y heroínas de una narración. Si encima esto lo extrapolamos a otro planeta en el que haya surgido también la vida y la inteligencia, podemos suponer planetas en los que los octópodos pudieran constituir una cultura digamos “cefalópoda” sería de lógica aplastante.

 

¿Es esto raro? no, no más raro que cualquier otra posibilidad y mira que hay cientos de miles de millones de planetas en nuestra galaxia y otras miles de millones de galaxias. La gran pregunta que se plantea es si nuestra especie de seres inteligentes es especial, o la evolución acaba condicionada por los factores que hacen aparecer una especia viva con la capacidad de reflexión sobre ellos mismos y las demás cosas existentes.

 

¿Es la inteligencia algo casual o no? No podemos responder a esta pregunta de manera afirmativa o negativa con datos objetivos. Lo normal sería que habiendo tantos miles de millones de planetas en otros miles de millones de galaxias, esto sea lo normal. Sería muy de los seres humanos, orgullosos y creídos que somos, pensarlo de otra manera y creer que los únicos seres inteligentes seamos nosotros. No podemos negar que pueden existir otros seres con inteligencia en otros lugares de la galaxia o galaxias. Solo puede variar entre estas inteligencias, su estado de desarrollo y la posesión de la capacidad cultural, social y de configurar su medio ambiente en su beneficio. Esto se logra poseyendo una inteligencia virtual y también practica, una manera de proyectar el pensamiento en realidades físicas, además de tener las extremidades que permiten hacerlo. Es lógico creer que esto es lo que debería ser, lo podamos confirmar o no, para nosotros, como especie inteligente que somos, es lo normal, es lo que es.

 

Tampoco sería necesario que convergieran varias civilizaciones inteligentes a la vez en una misma galaxia, aunque no habría impedimento para ello. A veces me hago la pregunta, ¿estamos solos, como seres inteligentes en la galaxia? A esta pregunta le falta el dato del tiempo. Esta claro que toda posibilidad ocupa un espacio y un tiempo, si falla alguna de estas dos circunstancias sería imposible. Es posible que haya mucha vida animal o vegetal en otros sistemas planetarios, pero no podemos afirmarlo de manera certera. La pregunta, más que si existe o no, sería: ¿es esta, posible o probable, vida coincidente en el tiempo en que vivimos nosotros? Puede ser que sí o que no, pero nunca lo podremos saber, nuestras vidas no dan para viajes interplanetarios y menos intergalácticos. Lo llegarían a saber nuestro descendientes si llegaran a permanecer en la Tierra el tiempo suficiente antes de la lógica y obligada extinción. Si llegáramos a tener datos fiables de que es así y hay otras inteligencias en la galaxia ¿tenemos capacidad de conocerla directamente o solo por indicios?

 

Aquí se plantea el verdadero problema, si vamos a una distancia de varios millones de años luz, pueden existir varias posibilidades, la primera que no haya vida allí, la segunda que la haya, pero no inteligente, la tercera, que lo sea y la cuarta que ya haya desaparecido. La casualidad de que exista en un momento dado esa civilización, que coincida con nuestra concepción de lo que lo es, y que pueda entrar en contacto con otras, dependería de la posibilidad de que ésta no se autodestruya o no haya terminado su ciclo en el universo. Incluso de que nosotros mismos no nos hayamos autodestruido o que hayamos desaparecido antes.

 

Las distancias en el universo son tan descomunales que hacen muy difícil, aún poseyendo la posibilidad del viaje por el hiperespacio, que esto sea posible. Pero bueno, todas las posibilidades están abiertas a la imaginación y con el tiempo al dominio de tecnologías hoy en día desconocidas. Pero eso entra por el momento en el ámbito de lo que uno pueda imaginar. Para inventar historias, la realidad es infinitamente más complicada que la inmensidad del cerebro y sus neuronas, ese universo si que es finito, pero por suerte, como el espacio ilimitado.

 

Es por todo esto por lo que empezaba, más a ras de suelo, diciendo que mirar al hacia abajo puede convertirse en una aventura, si sabes imaginar la cantidad de diminutos seres que pueden morar allí. Si además a esos seres les dotas de inteligencia, se pueden transformar en auténticos héroes y heroínas de una narración. Si encima esto lo extrapolamos a otro planeta en el que haya surgido también la vida y la inteligencia, podemos suponer planetas en los que, los octópodos pudieran constituir una cultura digamos “cefalópoda” sería de lógica aplastante. ¿Es esto raro? No, no más raro que cualquier otra posibilidad y mira que hay cientos de miles de millones de planetas en nuestra galaxia y otras miles de millones de galaxias. Así acaba la película original en blanco y negro Solaris, con la reflexión mostrada en imágenes de que todo lo que pueda existir fuera de los seres humanos ya está en nuestra mente. Vamos que, aunque parezca imposible, nosotros creamos la realidad.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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