Francisco Pizarro, Trujillo y las nucleares. Por Manuel Artero

Trujillo y las nucleares

«Bendita hemeroteca y benditos recuerdos que iluminan los falsos cimientos de las decisiones políticas que en España nos llevan a la ruina»

Bendita hemeroteca y benditos recuerdos que iluminan los falsos cimientos de las decisiones políticas que en España nos llevan a la ruina. Aquella mañana de hace 13 años estaba allí, en la plaza de Trujillo tomada por los ecologistas en contra de las centrales nucleares y de paso arremetiendo contra Francisco Pizarro con ese batiburrillo mental y progresista que siglos después sigue alimentando la leyenda negra y hoy permite al ejecutivo del falsario Sánchez desmantelar la central nuclear de Almaraz sin argumentos objetivos en claro abuso de la ideología.

 

Como oficiante del periodismo, al igual que algunos de mis compañeros, sabía entonces que las informaciones necesitaban su necesaria constatación y que las fuentes ecologistas eran las más duras de pelar. La imaginación publicitaria ecologista nunca fue de fiar para los periodistas de oficio, aunque la verdad es que, de estos, quedan pocos en esta España ahíta de la propaganda del poder mediático y político en todas sus avanzadillas sociales.

 

Olé su progresía subvencionada y olé su conciencia social y ecologista por el problema de los residuos tóxicos, con un brindis solidario por la inmensidad de veces en que la mayoría perdemos la misma batalla de siempre. La batalla de la manipulación de lo significados, la tergiversación de la historia y la falsedad de los conceptos.

 

Porque da la casualidad que el pasado día de la Hispanidad, un servidor  tuvo que aguantar a que un ecologista amamantado por la LOGSE, me imprecara sobre el fascismo de Francisco Pizarro, el asesino de miles inocentes indígenas y que, sin haber leído un solo libro, borracho de avaricia capitalista, se había dedicado a usurpar las tierras de los desposeídos y robar el oro del feliz Dorado.

 

Y hoy estoy seguro que a mi vecino, que por cierto, es un líder sindical de la camiseta verde, ferviente animador de las huelgas de la enseñanza, y funcionario del Ministerio de Educación, le habrá parecido magnífica por imaginativa la acción ecologista de rancia protesta nuclear de tapar la escultura de Pizarro, el conquistador.

 

Está claro que para que España comience a funcionar hace falta comenzar con la «a» de abuso ideológico y la «agilipollez» de la miseria cultural. Recomiendo asimismo una dosis diaria de «anti totalitarismo» en vena.

Manuel Artero Rueda

Manuel Artero Rueda ha dedicado toda su vida profesional a la televisión en la empresa pública RTVE donde, en los últimos veinte años, y después de haber trabajado como ayudante de producción y realización. ha realizado su oficio de periodista como reportero en el programa Informe Semanal, para el que ha realizado mas de trescientos reportajes. Licenciado por la Universidad Complutense, es autor del libro "El reportaje para televisión un guiño a la noticia" , un práctico temario con el que ha impartido clases tanto en el Instituto Oficial de RTVE como en el máster de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Desde el ERE inventado por Zapatero para TVE, dedica su esfuerzo y trabajo esta "La Paseata" un sencillo blog personal que con el paso de los últimos años, se ha convertido en una modesta revista electrónica en la que colaboran un grupo de amigos a los que une el amor a España.

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