(VIII) Año 2025. 50 causas: Enanos y cabezudos. Por Antonio E.

Enanos y cabezudos

«Nunca cómo hasta ahora se vio tanta podredumbre política, ni tanta parafernalia chulesca, ni tanta prosopopeya falsa»

 Si existe algún gobernante que merezca un monumento, Pedro Sánchez sería el elegido. En su caso no sería en forma de estatua ecuestre, ni de cuerpo entero, ni siquiera un busto hecho de barro, cascotes y fango. Pocas opciones quedan pues, de homenajear al emperador del desastre, magnate del atropello, y potentado experto en satrapías. Pero he aquí, que la sabiduría popular siempre encuentra el modo de premiar a sus más ilustres mamarrachos.   

El monumento que mejor retrataría a este ser de luz, mortecina, estaría representado por un montón de estiércol de generosas dimensiones, rodeado por un foso repleto de purines, y coronado por varias toneladas de gallinaza a modo de nieves perpetuas. Sería el único modo en que la grandeza que atesora nuestro esplendoroso y patriótico brigadier, fuese reconocida.  

Sería, como no, un monumento a la infamia y la mentira, una oda a la indignidad, un canto a la ordinariez, una ópera bufa en la que con un serrucho mellado y una radial averiada, podría componerse una sinfonía infernal, cómo pago a su vanilocuencia explicativa.  

Hace unos días, la revista The Economist, dedicó a Sánchez un artículo en el que le adjetivaba con un vocablo que definía perfectamente a tan funesto personaje. La palabra era “ruthless”, cuyo significado es el siguiente: (Dícese de personas que ni piensan ni se preocupan por los demás, ni por el dolor que pueden causar en ellos)  

El articulista le calificó como un personaje siniestro, implacable y despiadado. Además, le acusó de haberse adueñado de la democracia española, para servirse de ella, y servir fielmente a los que le pusieron para ello. Hasta Vicente Vallés lo sacó en su espacio de las nueve de la noche.  

Muchos, entre ellos yo, pensamos que por su parte al día siguiente la prensa del régimen diría que el articulista fue pagado por la ultra derecha, y que durante su juventud perteneció a la Das Reich, con el grado de Unterscharführer (sargento segundo). Cosas más peregrinas y falsas han dicho estos tipos, yo en mi infinita deslealtad les sirvo en bandeja un ejemplo, menos peregrino que los suyos, para que puedan usarlo sin tener que pensar mucho en sus habituales vomitonas gramaticales. Gracias. 

En la historia de España, desde Atapuerca, alguien tan poca cosa como Sánchez llegó a tanto, ni la ciudadanía española a menos. Para los españoles en general es un baldón tenerle como tirano, para todos aquellos que le votaron, una estupidez que muchos de ellos ya están pagando. Un triunfo para la carroña que pactó con él, y un desdoro y cobardía, para la ciudadanía que lo aguanta, soporta y mantiene.  

Exhibirse como gran estadista, al que denominan como el enterrador de España, es una afrenta tan grande y extrema, que pasarán muchos años sin que podamos perdonarnos a nosotros mismos el haber soportado tanta miseria y dislate. Aquella ciudadanía que no lucha por su libertad, no es merecedora de ella. Qué mejor frase que esta para despertar conciencias, y dar un aldabonazo en nuestra medrosa y cobarde existencia. 

Nunca cómo hasta ahora se vio tanta podredumbre política, ni tanta parafernalia chulesca, ni tanta prosopopeya falsa, ni tanta comedia bufa hueca. Apestoso montaje alrededor de un miserable, al que solo le interesa su ridícula estampa, su Begoña y dueña, su hermanito el simple, y su onerosa existencia.  

Repito y repetiré incansablemente que estamos asistiendo al desmantelamiento de España, cómo si no fuera con nosotros, incapaces de mover un solo dedo para remover nuestras conciencias. En esta España donde esta mafia pseudo política persigue, insulta y arremete contra jueces y fiscales decentes, la libertad de la delincuencia criminal organizada, está plenamente asegurada por el que con la guadaña del sectarismo se dedica a segar la Constitución española.  

Qué bajo han caído aquellos que, sin ser jueces, operan y sirven como vulgares vasallos los intereses de este pisamierdas. ¿Hasta dónde llegará su ambición sin medida? ¿Su maldad sin tregua? ¿Sus leyes al dictado? ¿Su abyecta tiranía?  

Grandes entre los peores políticos de la historia de España, por tanto, la peor basura hasta ahora conocida. Estas son sus clasificaciones, las más conocidas, las de más lustre, las más aborrecidas, las más infames, las que vemos todos los días.  

Puteros, cocainómanos, ladrones, malversadores, embusteros, falsarios, lameculos, descuideros, timadores, falsificadores, tocahuevos, traidores, corsarios de las ondas, piratas televisivos, chabacanas con ministerio, ministros de mediodía, idiotas con rango, periodistas trincones, insulsas e idiotas televisivas, sectarios con tres ministerios, ordinarias con lustre, cabrones de medio pelo, rascapollas con y sin ideología.  

A más: Ridículos de medio pelo, fantasmas de media noche, filibusteros al rojo vivo, cerdos con barretina, siniestros con txapela, brujas con tres sexos, cenutrios de puño inhiesto, ceporros a sueldo, zoquetes con miopía, desmañados sin título, estúpidas con misantropía, berzotas con ministerio, torpes de familia, peleles con asesores, necios de cuerpo entero, tontos por definir, brutos sin categoría.  

Grandes mamones todos, gorrinos durante todo el día, esta es la peor clase política de nuestra historia, la que nos está llevando a la ruina. 

¿Alguien da más? Porque si alguien aún no se ha dado cuenta, acabo de definir a esta oligarquía de sectarios, sus apoyos, sus siervos, sus colaboradores y sus afamadas y distinguidas familias. 

 

Antonio E.

“Lo valioso no es lo conseguido, lo verdaderamente importante es mantenerlo”. Nacido en Valladolid, diplomado en el noble arte de trabajar y doctorando en la disciplina más importante que existe: conseguir ser un buen español. Autor de varios libros, desde siempre me gustó leer la historia de mi país, aprenderla, estudiarla y compartirla. Su desconocimiento nos aboca, irremediablemente, a tropezar en las mismas piedras de siempre. Odio la doblez, la traición, el engaño y la cobardía, rasgos que abundan cada vez más en nuestra sociedad.

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