
«Tenía yo tres meses de vida y nadie llamaba a nadie negacionista, nadie hablaba de cambio climático y nadie me echaba la culpa del calor»
Nací el 11 de mayo en 1957, y tras un verano de pertinaz sofoco ese año sucedió la gran riada de Valencia, nombre con el que se conoce como la gran inundación que tuvo lugar el 14 de octubre de 1957, en la cuenca del río Turia, a su paso por la ciudad de Valencia y que causó al menos 81 muertos, además de cuantiosos daños materiales. Como apoyo a la reconstrucción de Valencia, el gobierno español del Generalísimo Franco aprobó en 1958 el Plan Sur, una faraónica obra de ingeniería civil que consistió en el desvío artificial del río Turia hacia la zona sur con el objetivo de evitar inundaciones en el futuro. Desvío que el gobierno socialista valenciano quería revertir y que finalmente no se ejecutó. Ni de aquel calor ni de aquellas lluvias se culpó al ser humano como hoy se hace para someter nuestra libertad.
Por lo visto fue un calor extremo que no se solucionase con gazpacho y botijo, y además sin aire acondicionado. Como ese verano de hace casi un siglo, he visto muchos en mis 66 años de vida, pero con una diferencia, nadie llamaba a nadie negacionista, nadie hablaba de cambio climático, y sobre todo no teníamos a más de un gilipollas en los medios o en el gobierno diciéndome que eso del calor era por mi culpa, por los pedos de las vacas o cosas así. ¡A la mierrrda!



