Educación fallida. Por Rodolfo Arévalo

Educación fallida

«No sé por qué no nos dejamos de estupideces y tonterías, reconociendo que lo que falta todavía en esta puerta de África es vergüenza torera, educación y sensibilidad»

Luego nos quejamos de que en Europa digan que África empieza en los Pirineos, pero ¿qué van a decir a la luz de la sensibilidad atrofiada que presentan bastantes españoles? Esto, por supuesto, con perdón de los habitantes del continente negro, que al parecer no tendrán tanta cultura, pero en respeto hacia los seres vivos, sí.

 

Acaban de decir en las noticias de la mañana que unos jóvenes de entre diecisiete y veinte años han jugado al fútbol usando como balón una gallina viva. ¡Chúpate esa, con plumas y todo! ¡Vaya sensibilidad! Hacerle eso a un ser indefenso como pueda serlo una gallina ni siquiera es, como dicen algunos, de cafres. Es directamente de gente que posee la sensibilidad de un pepino, si es que llega a tenerla. Seguro que hay pepinos más sensibles y, diría yo, que hasta más inteligentes.

 

¿Qué país tenemos? ¿Qué gente lo habita? ¿Seremos aún hombres de Atapuerca? No lo sé, pero a la luz de las cosas que se le ocurren por aquí al personal, parece que sí, con perdón de los humanos que habitaron esa sierra de Burgos hace al menos unos cuantos siglos. Al parecer, por aquí no vamos a necesitar agrupaciones de acogida de jóvenes asilvestrados y descarriados, tan solo lugares de reclusión de gentes que carecen de sentido común, de empatía y de comportamiento humano.

 

Si yo fuera un juez y tuviera que enfrentarme a ese tipo de gente insensible, inculta y violenta, no los mandaría a un centro de menores o a la cárcel; los mandaría a escuchar lecturas de libros a través de auriculares, mañana, tarde y parte de la noche, durante al menos tres meses. Todo esto sin lugar a reposo y otras distracciones, como no sea dormir sus ocho o nueve horas. ¿Cómo se puede ser tan bestia? No, si a lo peor a algunos españoles ni les extraña, porque también tienen menos sensibilidad que un pepino, que habría que meterles por la retambufa para que lloren y sepan que parte de la sensibilidad consiste en compadecerse de sí mismos, al igual que de otros seres vivos, que también sienten y padecen.

 

No me extrañan nada ya las burradas, o sea, acciones propias de burros que estilan por aquí muchos ¿españoles? Dudo que lo sean, porque en general el nivel intelectual y moral de la mayoría no es de mínimos. Luego, eso sí, si preguntas a través de un medio de comunicación de masas, somos de un solidario que tira para atrás por falso. Eso que, claro, a algunos partidos en los que creo militan muchos jugadores de fútbol con gallina, no parece que les sobren estos tipos de ¿personas? Vaya usted a saber.

 

Por otra parte, los malos malísimos de esta película no son las personas que hacen este tipo de cosas con animales indefensos, sino, por supuesto, las personas que militan en partidos de ultraderecha; de la ultraizquierda nadie dice nada, por si acaban en un futuro como la gallina. Tanta sensibilidad social existe en ellos. No sé por qué no nos dejamos de estupideces y tonterías, reconociendo que lo que falta todavía en esta puerta de África es vergüenza torera, educación y sensibilidad. Y que no se diga que la educación garantiza esa actitud bondadosa, porque recuerdo, si no me equivoco, que la educación es obligatoria hasta los catorce años.

 

Yo no soy creyente, lo he dicho muchas veces, pero a estos imbéciles sí habría que darles de vez en cuando una lección diablesca e infernal, para que pongan sus cabecitas a reflexionar antes de actuar como verdaderos hijos de su madre, con perdón de sus madres, que más que probablemente sean unas santas. Y hasta sufridoras en casa, como en el programa «Un, dos, tres», por tener que aguantar a diario su cuota parte de animales de bellota, que ellas no parieron, pero que sus cerebros carentes de neuronas hicieron.

 

Por todo esto, empezaba diciendo que luego nos quejamos de que en Europa digan que África empieza en los Pirineos, pero ¿qué van a decir a la luz de la sensibilidad atrofiada que presentan bastantes españoles? Esto, por supuesto, con perdón de los habitantes del continente negro, que al parecer no tendrán tanta cultura, pero en respeto hacia los seres vivos, sí. Acaban de decir en las noticias de la mañana que unos jóvenes de entre diecisiete y veinte años han jugado al fútbol usando como balón una gallina viva. ¡Chúpate esa, con plumas y todo! ¡Vaya sensibilidad! Hacerle eso a un ser indefenso como pueda serlo una gallina ni siquiera es, como dicen algunos, de cafres. Es directamente de gente que posee la sensibilidad de un pepino, si es que llegan a tenerla. Por mí que les vayan dando.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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