
«Al bajar del autobús, tomó la carta del bolsillo, sería lo primero que entregaría a su mujer, junto con un efusivo beso»
Aquella tarde estuvo redactando la carta que entregaría a su mujer con motivo del aniversario. Allí reflejaba toda su admiración hacia ella, recuerdos vividos juntos, viajes, fechas especiales, reuniones familiares, etc.
Por su intranquilidad, el reloj parecía haberse detenido hasta el punto que tuvo que comprobar el minutero varias veces para cerciorarse. Tenía verdadera prisa por verla, besarla y fundirse juntos en un inacabable abrazo.
Una vez más volvió a releer todo lo que había escrito; no quería omitir nada, allí revelaba lo afortunado que se sentía desde que habían unido sus vidas, era autentica felicidad. Ella suponía todo para él, no deseaba nada más, tan solo envejecer juntos y recrearse llegado el ocaso de sus vidas, con tantos años de amor compartido.
Si tuviera que definir a su esposa diría que es hermosa, amable, bondadosa, culta, cariñosa, comprensiva, sensible.
Un compañero quiso entretenerle con unos trabajos de última hora, pero él por su impaciencia apenas le escuchó, todo quedó pospuesto para el día siguiente, tenía autentica premura por llegar a casa.
A la hora en punto abandonó su puesto de trabajo, sus pasos fueron mucho más veloces de lo habitual. En el autobús camino a casa el viaje se le hizo eterno. En su cabeza iba proyectando continuamente toda una película de bellos recuerdos, hasta esbozó varias sonrisas.
El día permanecía lluvioso y oscuro, algo que en otras circunstancias le hubiese entristecido, pero hoy nada enturbiaría su alegría.
Al bajar del autobús, tomó la carta del bolsillo, sería lo primero que entregaría a su mujer, junto con un efusivo beso.
Un golpe seco semejante a una explosión, reventó el silencio del atardecer y su propio cuerpo al impactar un coche contra él. Mientras yacía herido mortalmente en el suelo, su carta, donde estaban impresos tantos sentimientos de amor y emoción, resbaló suavemente de sus manos en medio de un despiadado torrente de agua, donde fue desapareciendo anónimamente calle abajo, como si de un barco de papel a la deriva se tratase.
(© 2024 Manuel Sanz Real)

