La democracia: una bonita palabra que se ha perdido en el tiempo. Por Antonio Ibarra

La democracia: una bonita palabra que se ha perdido en el tiempo.

«La democracia, una palabra hermosa, pero que ahora solo es eso: una bonita palabra que se ha perdido en el tiempo»

Votamos y no sabemos a quién votamos; las siglas-marcas confeccionan las «listas de listos» con nombres que nadie conoce. Perdón, quien hace la selección sí los conoce y sabe que serán fieles y obedientes siervos del número uno; luego, votando sus listas, serán los representantes de la sigla-marca, nunca del pueblo que los elige.

Entonces, ¿para qué votamos? Más que una votación, es un paripé que se han inventado ellos para hacernos creer que elegimos en democracia a nuestros representantes, pero va a ser que no. Los supuestos representantes del pueblo se han convertido, gracias a ese engendro —sus listas—, en unos listos con muy buenos sueldos cuyo único trabajo es tocar el botón que indique el número uno en todas las elecciones que se hagan en la Cámara; lo que viene a ser unos «tocabotones» que no piensan. A eso la sigla-marca lo llama disciplina de voto, es decir, lo que viene a ser una dictadura de partidos en toda regla. Y si de ese partido se ha hecho amo y señor un listo (listo no es sinónimo de inteligente), tenemos en el sillón a un dictadorzuelo en toda regla.

Nos guste o no, eso es lo que tenemos: una dictadura de partidos. En eso han convertido la democracia los políticos que elegimos cada cuatro años, aunque ninguno de ellos merezca estar en el sillón que nosotros, el «tonto del voto«, le regalamos para que supuestamente sea nuestro representante. El representante del pueblo se ha convertido, sin ton ni son, en el títere del líder de turno de la sigla-marca.

Entonces, ¿dónde está la democracia? Pues se ha perdido por el sumidero, la cloaca, la alcantarilla del poder. Poderoso caballero es don Dinero, que pone y quita señor.

Como escribió Lorca: «No voy a abrir el telón para alegrar al público con un juego de palabras, ni para mostrar un panorama donde se vea una casa en la que nada ocurre…«

Porque en nuestra casa ocurren demasiadas cosas nada alegres gracias a…

  • Unos políticos, profesionales de la política que solo piensan en su interés: dictadura.
  • Unos partidos políticos convertidos en empresas con ánimo de lucro: dictadura.

Gracias a este dúo macabro, quizá muy bien asesorado por unos terceros que se quedan en la sombra, la democracia —la ansiada democracia que añorábamos, la querida democracia que queríamos— se ha tornado en la dictadura que tenemos: una dictadura de partidos que muy gustosos votamos cada cuatro años nosotros, los «tontos del voto«.

Y este «IaioQuePiensa«, hasta que le dejen —es lo que tienen las dictaduras, no les gusta que sus «tontos del voto» piensen y, sobre todo, que opinen; para los dictadores, es el peor pecado que puede cometer el pueblo al que someten—, está convencido de que, para ellos, la democracia es una palabra enterrada y olvidada en el cementerio de su sinrazón.

Nos guste o no, eso es lo que tenemos: una dictadura de partidos engalanada con el disfraz de la democracia, riéndose el dictadorzuelo de turno del «tonto del voto», tan tonto y engañado que vota a sus dictadores cada cuatro años.

@lamoscacojondra

Antonio Ibarra P.

Un Autónomo Jodido por LaCastaPoliticaProfesional que nos GoMierda. UnIaioQuéPiensa,y opina con LaMalaFollá qué tenemos de LosIaios que no saben, ni quieren callarse. Un Español Engañado Por LaCasta, sabiendo que ni Al GoMierdo, ni a LaOpoFicción, les gusta que pensemos, y menos aún que opinemos, si es Ellos de quién lo hacemos. Se que debo escribir YAYO, pero a mi gusta más escribirlo así, IAIO. Lo breve mejor, si lo breve es bueno.

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